Un mes con la Triumph Street Twin

A esta preciosidad no le vale con que te gusten las motos, sin más. Ella busca un piloto que valore la esencia intrínseca de la motocicleta. ¿Rara avis?
Luis López
Un mes con la Triumph Street Twin
Un mes con Triumph Street Twin

Hay cosas en la vida que se presuponen, como el valor en la mili o el amor del motero por su moto. A la vista de lo que hay por ahí, esa devoción del propietario no es tan evidente; incluso en ocasiones simplemente no existe, infringiendo un penoso maltrato digno del peor de los políticos hacia su electorado, con malas artes y demás estratagemas interesadas. Sin embargo, existe un reducto de pioneros a los que la imagen del motorista les importa, aunque poco pueden hacer por mejorarla que dar ejemplo de buen hacer y educación, allá donde vayan.

Ese es, en su gran mayoría, el nicho de mercado de esta moto. Triumph no solo aporta cierto estatus en esta Street Twin, sino que además se hace eco del esquema de aquellos motoristas que cuidan su moto como a sí mismos, que ruedan tranquilos camino del trabajo y de vuelta a casa a diario, pero que no renuncian a salir los fines de semana a disfrutar de las cualidades dinámicas de una moto divertida, ágil y ergonómicamente amable.

Un mes con Triumph Street Twin

Triumph Street Twin

Podría ser considerada como la puerta de acceso al concepto "Modern Classic", pero yo iría más allá porque, en realidad, se trata de una moto con personalidad propia que, para mayor reclamo, resulta ofertarse a un precio en cierto modo contenido. Los 9.200 euros de la versión básica, en color negro liso y sin los accesorios que nuestra moto de pruebas lleva instalados, representan un auténtico reclamo para el amante de la moto clásica que busca algo más que una opción "aparente".

Triumph ha dotado de elementos muy actuales a su Street Twin como dos mapas de motor, más o menos útiles pero siempre eficaces para cierto tipo de público de experiencia limitada, o control de tracción que, desde luego, será de gran ayuda tanto a neófitos como a los más expertos en las lides motociclistas.

Podría ser considerada como la puerta de acceso al concepto "Modern Classic" de la firma británica, pero va mas allá: es una moto con personalidad propia

En este último caso, aquellos que buscan algo más para estar a la última, podrán comprobar a los mandos de esta Triumph que soluciones como un simple disco de freno anterior son suficientes para rendir a muy buen nivel; dicho con otras palabras, más sería mejor, pero no lo suficiente como para montarlo y disparar ligeramente un precio que busca el equilibrio en la balanza.

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Triumph Street Twin

En marcha, es de las primeras sorpresas que encontramos. A sus mandos todo resulta sencillo, fluido, accesible y, tal vez por ello, muy gratificante. Mucha culpa la tiene el tacto del motor, siempre dispuesto a empujar sea cual sea el régimen en el que te muevas. Sí, le gusta más aprovechar el empuje a bajo y medio régimen; de hecho, la ausencia de cuentavueltas "directo", aunque lo puedes seleccionar en el display digital, te transporta a aquellos años de juventud en los que el sonido o la ensalada de vibraciones de tu "dos tiempos" te indicaba cuándo debías subir una marcha.

Aquí no es tan evidente porque aquellas vibraciones se han convertido en un cosquilleo "a lo 4T". De acuerdo, lo ideal es probar una moto antes de comprarla. Este es de esos casos en los que resulta decisivo en caso de duda, porque si te sientes identificado con tu moto, la amas y la cuidas como si fuera parte de ti, valorarás la Street Twin como merece.

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Triumph Street Twin

La prueba

CARRETERA. El ritmo al que ruedas con la Street Twin es directamente proporcional a lo virado del recorrido. Los tramos rectos sugieren una velocidad moderada, ya que no tenemos ningún tipo de protección frente al viento y el aire llega directamente al torso del piloto. Si aprietas, te agarrarás solo con las manos "en cruz" sobre el manillar... Nada cómodo.

Entre curvas esta Triumph es una auténtica delicia. Los cambios de dirección no requieren un esfuerzo excesivo, y la altura al suelo reducida aporta mucha confianza a los mandos. Otra cuestión es que tumbes todo lo que los Pirelli de primera monta son capaces de hacerlo, en cuyo caso los estribos comienzan a rascar el asfalto. Eso sí, hay que buscarlo... Frenos, cambio, aceleración y ergonomía van muy de la mano para disfrutar esta clásica moderna como tú quieras, rodando tranquilo o hilando curvas.

Cuanto más revirado sea el recorrido que hayas elegido, mayor oportunidad para asegurar la diversión

AUOPISTA. Está claro que no es su principal zona de diversión. Los largos tramos de autopista y autovía requerirían un mínimo de protección al piloto del aire y, a no ser que tires del catálogo de accesorios ofrecido por la marca con diseño original, lo mejor es plantearse ritmos tranquilos a velocidades legales.

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Esto no implica la duda entorno a las prestaciones del twin paralelo, capaz de rebasar los 160 km/h del velocímetro con cierta facilidad y terreno por delante para conseguirlo; pero con un manillar ancho a media altura, la posición no es la mejor para soportar el azote del viento "a pelo". Lo cierto es que cuantos más kilómetros haces a sus mandos, mejor entiendes la idiosincrasia de una moto amable, excelente, dinámicamente divertida y accesible a un amplio sector de público.

La ausencia de protección o el comportamiento de su motor, te lleva a rodar disfrutando de sus "pulsaciones"

CIUDAD. He aquí su hábitat natural. Nació en su día a modo de espíritu libre y, como tal, se atreve con todo. Hoy día, con el amplísimo catálogo de motos específicas para el estilo que prefieras, allá donde vayas, en terreno urbano pocas motos te ofrecen el buen hacer con el estilo de esta Street Twin.

Ya te lo dice su nombre. Es una "callejera" de libro, con suspensiones firmes pero funcionales rodando en solitario, una extraordinaria capacidad para mantener el equilibrio gracias a su generoso manillar, así como una distancia al suelo del asiento que aporta un acceso libre de dificultades, incluso a pilotos de talla pequeña. Además, el comportamiento del motor aporta un extra en carácter, a lo que debes añadirle una salida limpia desde parado, eso sí, tirando de embrague algo más de lo debido por lo largo de su primera relación. Es tan dulce que no supone problema alguno.

Este es su ambiente, donde muestra la mejor de sus caras y el lugar en el que más satisfará a su propietario

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Opciones

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En el día a día, y más si usas la moto todo el año, disfrutar de una pareja de puños calefactables ya se convierte más que en un lujo, en una necesidad. Los ofrecidos por Triumph son ultracompactos y muy en la línea de los últimos formatos que prescinden de antiestéticos potenciómetros. Además, el cuadro reseña la potencia que hayas suministrado, alta o baja. El precio, 225 euros.

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El asa trasera de toda la vida también la puedes montar en la Street Twin. Además de ofrecer un aspecto vintage al máximo, te sirve para agarrar los ganchos de una red si llevas algún bulto en el espacio para el pasajero. Por supuesto, rodando con acompañante, se beneficiará de un lugar donde agarrarse y, llegado el caso, tendrá como tope la zona más alta de la pieza, justo en el extremo. 57 euros.

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La pareja de amortiguadores original cumple su función rodando en solitario, mientras que con pasajero quedan algo justos en cuanto a progresividad y, por tanto, confort. Si buscas afinar el funcionamiento atrás, son muy recomendables estos dos amortiguadores de gas separado sobre los que, además, obtendrás un ajuste más completo con mayores parámetros para dejar la Street Twin perfectamente a punto. 880 euros.

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Las necesarias operaciones de mantenimiento pueden hacerse en dos lugares, o en el taller o en casa, y de dos formas distintas en este último caso: de cualquier manera o de forma más cómoda. Para esto último, te recomiendo con los ojos cerrados un caballete central. Colocando la moto sobre él, tensar la cadena, engrasarla o comprobar el aceite es pan comido, por lo que los 225 euros se amortizan rápido.

Veredicto

Hubo clientes de la anterior versión que demandaban mayor potencia pero en realidad, tanto aquella como esta Street Twin, son motos tan agradables y amables con el piloto, que el requerimiento de mayores prestaciones no debería encontrarse en un lugar prioritario.

Después de ver cómo ha reaccionado la marca ante las peticiones de cierto sector de público, aquí la tenemos. Todo el buen hacer que demostró la anterior lo encontramos en esta multiplicado. Los modos de motor poco aportan a una conducción extremadamente segura si eres un piloto con experiencia, pero si no lo eres, seguro que lo apreciarás. Tanto unos como otros, el control de tracción sí que nos lleva a pensar en la nueva Street Twin. Y atención, porque el precio continúa siendo bastante contenido. Irresistible canto de sirena...

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