Yamaha Tracer 900, prueba, ficha técnica y primeras impresiones

La superventas japonesa alcanza su primera actualización, para lo que ha reforzado sus cualidades como sport turismo al aplicar ligeros cambios a nivel ergonómico y estético, así como la mejora en la estabilidad gracias a un nuevo basculante más largo. Además de estrenar una versión más equipada y viajera denominada Yamaha Tracer 900 GT.
Texto: Marcos Blanco. Fotos: Francesc Montero, Alessio Barbanti & Yamaha -
Yamaha Tracer 900, prueba, ficha técnica y primeras impresiones
Yamaha Tracer 900, prueba, ficha técnica y primeras impresiones

Tres temporadas llevaba ya con nosotros la Yamaha Tracer 900 desde su estreno en el año 2015 -presentada como MT-09 Tracer- con una excelente acogida y rotundo éxito de ventas que la marca japonesa cifra en más de 30.000 unidades despachadas. Un modelo que, como sabes, tomaba la base de la naked Yamaha MT-09 de primera generación, caracterizada por su propulsor tricilíndrico y bastidor de doble viga de aluminio, además de incorporar la lógica vestimenta con una minimalista carrocería para adaptarla al Sport Turismo.

YAMAHA TRACER 900: SUTILES CAMBIOS

Ahora, la nueva Yamaha Tracer 900, se presenta con un sutil rediseño estético –hay que fijarse bien para poder apreciar las diferencias con respecto a la generación anterior- y que también afecta a la ergonomía. Con cambios centrados en la posición del piloto y el pasajero, donde destacan sus nuevos asientos con mayor mullido con 5 mm más de altura; que siguen siendo independientes y con el del piloto regulable 15 mm en su altura (850/865 mm hasta el suelo). El manillar se ha acercado 16,5 mm al piloto y los espejos van situados 30 mm más hacia fuera con el objetivo de mejorar la visión trasera. La posición del pasajero también gana en comodidad al alejar sus estribos 33 mm y modificar la forma de las asas de agarre. Además de reforzar el subchasis en previsión de montar maletas, debido a que ahora incorpora de serie sus soportes.

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También se declara una mejora en la protección frente al viento, al incorporar la Yamaha Tracer 900 una pantalla con mayor superficie sobre todo en la zona inferior y que, además, cuenta con un sistema más sencillo para su regulación; al emplear un mecanismo del tipo pinza y con la que podemos variar su altura hasta en 50 mm. Estrena los protectores de manos, que pierden presencia al no ir pintados en el color de la carrocería como en el modelo previo.

La nueva Tracer 900 estrena un basculante más largo

No son los únicos cambios aplicados, ya que estrena un basculante 60 mm más largo con el objetivo de mejorar su estabilidad a alta velocidad. Algo que consigue pero sin sacrificar la excelente agilidad que le recordábamos a la Yamaha Tracer 900. Con ello, la distancia entre ejes ahora llega a los 1.500 mm.

YAMAHA TRACER 900: 3, 2, 1 ¡CP3 Y ACCIÓN!

Nos acomodamos en la Yamaha Tracer 900 y nada resulta extraño al quedar todos sus mandos en su sitio. Aunque se aprecia cierta resistencia en el recorrido de la maneta del embrague -algo habitual en los que montan sistema antibloqueo- así como en el mando del acelerador –siempre comparado con modelos más exquisitos en este sentido- pero es algo que no llega a resultar crítico durante la conducción. Como decimos, el asiento del piloto sigue contando con regulación en altura pero su manipulación nos parece un tanto laboriosa cuando no se domina el sistema.

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Le damos vida al singular tricilíndrico CP3, protagonizado por su no menos particular sonido “Crossplane”. Para el propulsor de la nueva Yamaha Tracer 900 no se declaran cambios y se conforma con el mismo rendimiento –más que suficiente- con el que se estrenó, al haber sido diseñado cumpliendo la vigente normativa Euro4. Un prodigio de motor que siempre se encuentra lleno en su respuesta a cualquier régimen. Sigue disponiendo del D-Mode, sistema que permite variar la respuesta del acelerador, a través del mando situado junto al puño del acelerador y que cuenta con tres modos de uso: A, STD (estándar) y B, siendo el último el menos contundente.

La nueva ergonomía de la Tracer 900 mejora la comodidad para piloto y pasajero

Para los excesos de fogosidad con el acelerador, la Yamaha Tracer 900 sigue contando con el eficaz control de tracción. Regulable en dos posiciones y posibilidad de desconexión. Sistema que en condiciones normales parece que esté de adorno hasta que nos sorprende el despegue del tren delantero en algún cambio de rasante a ritmo muy vivo y, sobre todo y para lo que está pensado, cuando el asfalto no reúne las condiciones de adherencia necesarias. Sin ir más lejos como nos pasó a nosotros mismos al abordar un puerto de montaña en el que su asfalto parecía un espejo de lo que escurría. En el modo 1 del TCS permite cierto deslizamiento del neumático, y en el modo 2 su entrada en funcionamiento es inmediata. Para su manejo hay que acudir a su botón alojado en el panel de instrumentos

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Las relaciones de cambio resultan muy bien escalonadas, aunque con un motor tan solvente apenas notaríamos el defecto en este sentido. El manejo del cambio es preciso y los recorridos de la palanca son cortos, aunque cuenta con un puntito de dureza al que hay que acostumbrarse. Nada grave. El embrague antibloqueo contribuye en su seguridad en las reducciones más salvajes. No le falta detalle a este lobo con piel de cordero…

A velocidad legal se aprecia la mejora de la protección aerodinámica en la zona de nuestro tronco del cuerpo. Aunque con nuestra talla media notamos como el viento ce ceba con la zona superior del casco en forma de turbulencias, y que al incrementar el ritmo resultan más notorias por el vacío que se genera en el puesto de conducción. El mando de regulación de la pantalla frontal es claramente más sencillo de manejar pero, también, ofrece cierta resistencia en su recorrido. Algo, lógicamente incrementado con la influencia del viento cuanto mayor es la velocidad. La zona de las piernas queda más protegida con una ligera influencia del viento en la parte exterior. Algo más notable si no se usa ropa ceñida al ir flaneando.

Pero lo más interesante que encontramos en la nueva Yamaha Tracer 900 es que soluciona aquel mal endémico referido al funcionamiento de las suspensiones, y que no contaban con la necesaria firmeza a la hora de aprovechar todo el potencial proporcionado por el contundente tricilíndrico y su férreo bastidor de aluminio. Ahora quedan a la altura de dicho conjunto pero sin llegar a resultar incómodas. De hecho, permite adentrarse en la curva sin frenar, reduciendo la velocidad sólo con la retención que ofrece el motor y en caso necesario corregir la trazada a golpe de cadera sin intromisión por parte de las suspensiones. ¡Un tiralíneas! Como se suele decir.

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El mayor mullido del asiento cede ante nuestro peso resultando un tanto incómodo con el paso de los kilómetros. Además, su superficie cuenta con cierta inclinación hacia delante y en las bajadas provoca que nuestro cuerpo vaya hacia del depósito siendo necesario tener que sujetar nuestro peso con los brazos sobre el manillar.

Eso sí, tan férrea parte ciclo permite que se trasmitan algunas vibraciones provenientes del contundente CP3 a través de los estribos, más notorias debido a que no disponen de protectores de goma dado el carácter deportivo de la Yamaha Tracer 900. Además, el pie derecho queda un tanto encajonado por la proximidad de la tapa del embrague.

El freno delantero cuenta con potencia más que suficiente, lo que permite llegar a despegar la rueda trasera a nuestro antojo, de la manera más controlada, y sin que el ABS se entrometa. Por otra parte, cuando se apura al máximo la frenada justo antes de iniciar el viraje, si notamos su entrada en funcionamiento al flojear el tren delantero. Aunque me parece muy prodigioso el sistema antibloqueo teniendo en cuenta que no emplea las más sofisticadas centralitas IMU.

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El panel de instrumentos es el mismo que el de la anterior Yamaha Tracer 900, y cuenta con la particularidad de poder manejar la información desde un cómodo mando sobre la piña izquierda, pero que no resulta tan intuitivo navegar por las diferentes pantallas al ser necesario actuar sobre otro mando.

Pequeños y acertados cambios que logran incrementar su uso más deportivo pero sin sacrificar sus aptitudes turísticas. Aunque la marca japonesa estrena junto a esta versión estándar Yamaha Tracer 900, una más equipada e indicada para para realizar viajes denominada Yamaha Tracer 900GT.

La nueva Yamaha Tracer 900 ya está disponible en nuestro mercado, con un incremento del precio de 400 € con respecto a la generación anterior y que lo sitúan en los 11.499 €. Con solo dos posibilidades cromáticas, y basadas en el gris (Nimbus Grey) o el negro mate (Tech Black).

 

Lo mejor:
  •  

    Polivalencia de uso

  •  

    Deportividad

Mejorable:
  •  

    Turbulencias en el casco

  •  

    Asiento piloto

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