Análisis: Honda CB1100

Tres años después de su lanzamiento, la retrospectiva CB1100 llega a Europa. Con ella Honda ha celebrado los 40 años cumplidos por la CB750 Four en 2009.

Victor Gancedo. Fotos: Honda -
Análisis: Honda CB1100
Análisis: Honda CB1100

Pocas sagas pueden presumir de haberse producido en un periodo tan dilatado en el tiempo como la familia CB de Honda. Aunque en la década de los ochenta hubo unos años en los que no se fabricaron modelos que luciesen esas siglas en sus carrocerías, ya han transcurrido 43 años desde que la primera CB750 llegase al mercado en 1969. Por ello, y en conmemoración de los 40 años transcurridos desde entonces, el mayor fabricante de motos del mundo decidió en 2009 poner en escena la CB1100, un modelo que tras comenzar su andadura en algunos mercados asiáticos y en Australia, por fin se ha confirmado que llegará a Europa el año que viene. La presentación de la versión destinada al Viejo Continente se produjo en el Salón de Colonia a principios de octubre, y  ya sabemos que su presentación dinámica será a mediados del próximo mes de enero. A partir de ahí, su comercialización, aún por confirmar, no debería retrasarse demasiado. Con respecto a su precio de venta, tampoco es posible informar con precisión. De todos modos, teniendo en cuenta lo que cuestan las CBF1000 y CB1300S en la actualidad, nos aventuramos a decir que para hacerse con los servicios de una CB1100, que a España solo llegará en versión C-ABS, habrá que desembolsar una cantidad que se situará muy probablemente por encima de los 12.000 euros.

La CB1100 destaca por una estética retrospectiva muy lograda, con los rasgos de muchos de sus elementos inspirados en los de las Honda más clásicas. Su motor «de aire» adquiere un protagonismo máximo y se combina a la perfección con un depósito de aspecto voluminoso y formas redondeadas. También elementos como el faro, los intermitentes, el asiento o el grupo óptico posterior nos trasladan al pasado, pero Honda confirma que el comportamiento de esta CB1100 es comparable al de otras maxinaked de aspecto más moderno e incluso anuncia que se conduce de forma más fácil y placentera.

Con 90 CV declarados, un régimen máximo próximo de 8.500 rpm y una cifra tope de 220 km/h en la escala de su velocímetro, nos podemos hacer una idea del carácter de esta Honda. También sus llantas de 18” calzadas con neumáticos estrechos de «110» y «140» nos pueden ayudar a imaginarnos las sensaciones que nos podrá transmitir al ponernos a sus mandos, junto a los 27º de lanzamiento de su horquilla o los 248 kg declarados con el depósito lleno.

Está claro que por concepto no pretende rivalizar con modelos deportivos actuales. Su objetivo es otro muy distinto y, además, se puede decir que no existen rivales muy directas en el mercado. Quizá la Yamaha XJR1300 es el modelo más parecido que podemos encontrar hoy en día, pero ya es veterano y no cuenta con el carácter novedoso de la inédita CB1100.

Además de ser cómoda y agradable de conducir, gracias a sus buenos acabados y al magnetismo de su estampa, está claro que también es una moto que se va a disfrutar mucho contemplándola en parado. Otro aspecto reseñable es que, debido a su diseño clásico, es un modelo atemporal al que le va a afectar muy poco el paso del tiempo. Es de esos que se pueden mantener en el mercado durante muchos años sin necesidad de recibir remodelaciones.

Para una moto «retro» no tiene sentido desarrollar un motor moderno de ejes triangulados. La CB1100 cuenta con un tetracilíndrico en línea de diseño reciente, pero su configuración es clásica. Los tres ejes principales están alineados y la cadena de distribución está en el centro, aunque la culata incluye 16 válvulas movidas por dos árboles de levas. Además, incorpora una caja de cambios con cinco relaciones y está refrigerado por aire (con la ayuda de un radiador para el aceite). Declara 90 CV a 7.500 rpm, 8.500 rpm de régimen máximo y es de carrera larga (73,5 x 67,2 mm de diámetro x carrera). También en cuanto a compresión está poco apretado, anunciando una relación de 9,5:1. 

Adaptar un motor sin refrigeración líquida a las normas «limpias» actuales no es una tarea fácil. Para ello, Honda ha incluido un moderno sistema de inyección PGM-FI con toberas de 36 mm en cada cilindro, similar al de sus hermanas CB y CBF1000, y CB1300. El escape es de tipo «4 en 1».

Manteniendo la tendencia clásica del conjunto, en la parte posterior incorpora un basculante de dos brazos simétricos de acero de sección rectangular y dos amortiguadores laterales sin muchas complicaciones, permitiendo regular la precarga de sus muelles. Delante, la horquilla telehidráulica con barras de 41 mm también es regulable en precarga. 

Honda declara un peso de 248 kg con el depósito lleno, anunciando para éste una capacidad cercana a los 15 litos de gasolina. También se declara un consumo contenido, próximo a los 4 litros/100 kilómetros practicando unas conducción normal. Las llantas de aleación de 18” son una muestra de que la CB1100 es una moto de dimensiones generosas.

El chasis es un doble cuna continua de acero realizado con tubos de acero de sección redonda. El motor se fija mediante seis anclajes, siendo cuatro rígidos y dos elásticos. Las cotas de su dirección son más bien conservadoras, con 27º de lanzamiento y 114 mm de avance. El equipo de frenos está formado por dos discos delanteros de 296 mm y uno trasero de 256 mm. La versión que va a llegar a España va a contar con ABS combinado entre su equipamiento de serie.

Velocímetro y cuentarrevoluciones son redondos y analógicos. No hay duda que evocan también a las Honda de hace varias décadas, incluso en su decoración. En el centro se ha colocado un panel digital que incluye totalizadores de kilómetros, reloj horario, indicador de nivel de combustible y termómetro ambiental.

La versión europea monta un asiento distinto al de la que se ha vendido en Japón y Australia. Además de un nuevo tapizado, que ha sido dotado con un mullido más generoso en ambas plazas, aunque para ello se ha tenido que aumentar 30 mm su altura con respecto al suelo (ahora 795 mm).

Aunque los componentes son modernos, el diseño del frontal recuerda inequívocamente al de la las CB750 Four de los años 70. El faro redondo con el bisel cromado, las tulipas de los intermitentes naranjas y también redondeadas, además de las formas de la carcasa de la intrumentación, nos trasladan a cómo eran las motos fabricadas por Honda hace más de 40 años.  

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