Bimota DB6R

Prueba a fondo de la exclusiva Bimota DB6R. La DB6R es una moto exclusiva por precio y número de unidades fabricadas, y sobresaliente si atendemos a la calidad de sus componentes. En la práctica es vistosa, además de tremendamente ágil y divertida.
Oscar Pena / Fotos: Jaime de Diego -
Bimota DB6R
Bimota DB6R

La nueva Bimota DB6R es una moto muy llamativa la mires por donde la mires, hasta el punto de ser casi exhibicionista. En un estallido de colores alardea de cada uno de sus componentes como pocas motos en el mercado. Desde su rojo bastidor y basculante tubular de acero, a sus elementos en fibra de carbono, pasando por su embrague en seco a la vista, y su infinidad de componentes de gran calidad… Las tijas son una preciosidad, las suspensiones «pata negra», los estribos casi artesanales, etc. Poco se ha descuidado en la nueva creación de Robiano, que da un paso más en la escala evolutiva de la DB6 Delirio con esta versión R.

Puntos clave
Aparte de algunos componentes nuevos y muy sutiles retoques estéticos, la nueva DB6R se diferencia de su antecesora fundamentalmente por el motor. Como ya sabéis, y si no lo aclaramos, las siglas «DB» hacen referencia a Ducati y Bimota, en clara alusión al origen del propulsor, y el «6» al la posición que ocupa dentro de la marca de Rimini en orden cronológico desde que se comenzaran a usar. No hace por tanto alusión a la cilindrada o similar, y por eso la última Bimota, la DB7, lleva el motor de la 1098S y es una deportiva extrema.

Volviendo a la DB6R, en sus entrañas el bicilíndrico en V a 90º de 992 cc anterior (el conocido dentro de la marca de Bolonia 1000 DS), deja paso al 1100 DS, de 1078 cc, cuyas prestaciones son similares. Así, si el primero desarrollaba una potencia de 86 CV a 8.000 rpm, y un par de 8,8 kgm a 5.200 rpm, el segundo alcanza los 88 CV a 7.900 rpm y los 9,1 kgm a 5.100 rpm. Con el cambio se gana algo en recuperaciones, con más sensación de empuje a bajo régimen. Esta pequeña mejora viene acompañada de un buen trabajo en la inyección, porque por un lado permite una utilización del propulsor suave y fluida, sin tirón alguno, y por otro en las reducciones a altas vueltas genera un petardeo muy emotivo y deportivo. Además, el tacto del embrague y el cambio es exquisito, rápido, preciso y ligeramente ruidoso, lo que te anima a explorar sus cualidades en cualquier ambiente. También actúa correctamente el sistema antibloqueo de la rueda trasera en fuertes frenadas.

La jugada se redondea con un consumo muy contenido, por lo que aunque la capacidad del depósito es escasa, sólo 16 l, puedes estar tranquilo que no te quedarás tirado de improviso con sus 5,8 l consumidos cada 100 km. La única pega, si es que se le puede llamar así, es que dadas las buenas cualidades dinámicas de la moto en cuestión, se queda algo escasa de potencia, especialmente en zonas muy rápidas, aunque por otro lado son suficientes para disfrutar de una conducción deportiva sin apreturas. También podría vibrar algo menos el motor a altas revoluciones, que aunque no entorpece en absoluto, algo molesta.

Fantástica
La DB6R es una moto fantástica en términos de agilidad. Con apenas 170 kg en seco y debido a su posición de conducción, con manillar ancho y asiento estrecho, se lleva de un lado a otro en zonas viradas como una verdadera peso pluma. Esta sensación se acompaña de un buen aplomo delante, nunca comprometido por la potencia que desarrolla el motor; una excelente precisión de dirección, el buen trabajo de su chasis y suspensiones, que proporcionan la rigidez perfecta; y una mejor frenada, garantizada por un equipo Brembo de primera categoría.

En su contra, se echa de menos haber puesto algo más de atención en el confort y algunos aspectos útiles en la vida diaria. Por ejemplo, el acceso al clausor es algo molesto debido a que el amortiguador de dirección, colocado sobre la tija, está prácticamente encima. También podía girar un poco más el manillar y así ahorraríamos maniobras en parado y nos facilitaría el trabajo entre el tráfico. Estos son pequeños detalles fácilmente perdonables, sobre todo porque lo que más se agradecería es un asiento con más espacio… Sus reducidas dimensiones no entorpecen los movimientos en conducción deportiva, pero merman sobremanera el confort como no seas un «alfiler». Por un lado, te clavas el borde del asiento donde la espalda pierde su casto nombre, y por otro te golpeas contra el depósito en cualquier bache. Vamos, una pequeña penitencia que en pro del diseño has de pagar por conducir una moto tan exclusiva a todos los niveles como los 20.800 euros que cuesta esta Bimota DB6R.

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