Hyosung GD 250R. Prueba

Deliciosa imagen deportiva para la nueva GD 250R de Hyosung. A su estética hipnotizadora, se suma su accesibilidad, por precio y comportamiento, y polivalencia.
Óscar Pena. Fotos: Jaime de Diego -
Hyosung GD 250R. Prueba
Hyosung GD 250R. Prueba
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Hyosung ataca el segmento de las deportivas sencillas de baja cilindrada con su novedosa GD 250R. Llega un año después de la versión naked del mismo modelo, la GD 250N, y comparte con ella multitud de componentes. No obstante, la GD 250R, con su carenado completo, posición de conducción semideportiva, y vistosa decoración, es sin duda alguna hipnotizadora, especialmente entre los conductores más jóvenes a los que va dirigida. Más aún si atendemos a su precio de lanzamiento. Sus 3.199 € de precio de adquisición son demoledores, y rebajan considerablemente los 4.399 € de la Kawasaki Ninja250SL en su versión sin ABS, o los 4.099 € de la Honda CBR250R.

Aunque eso sí, a costa de rebajar la calidad a ciertos niveles, como la de algunos componentes externos (tornillería), el escape, o la monta de serie de unos neumáticos de nombre impronunciable que a la postre no hacen justica al buen comportamiento general. Sin duda válidos para hacer el rodaje y soltarse a los mandos, son lo primero a cambiar a la hora de rodar con un poco de alegría a los mandos de la GD. Sea como fuere, con ella y su hermana naked, Hyosung experimenta en sus propias carnes la inyección de medios aportada por la adquisición de la firma coreana por parte de KR Motors Co. hace poco más de un año.

El nombre comercial se ha mantenido en el mercado español, donde ya está más que asentado, así como en los de nuestro entorno. Sin embargo en los asiáticos las Hyosung pasaron a ser KR. De este modo encontramos una sencilla explicación a la presencia del logotipo KR presente en el cuadro de instrumentos, las tapas del motor, e incluso la placa identificativa del chasis.

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Polivalente

Nuestra protagonista es «más que una cara bonita». Al tomar los mandos saboreas su acertada ergonomía, tirando a deportiva al cargar peso sobre los semimanillares, pero no de forma exagerada. También disfrutas de un amplio asiento, para que conductores de tallas variadas se desenvuelvan con soltura, y de unos estribos de posición poco radical (además son regulables y puedes adelantarlos a través de unos casquillos desmontables).

Contemplas el horizonte por encima de una envolvente cúpula, y te regodeas de su cuadro de instrumentos digital que bien pudiera ser por aspecto el de una SBK de última hornada. Luego al encenderla, ya ves que no es así. Los dígitos no se ven con la misma nitidez, los testigos carecen de mucha intensidad lumínica, y obviamente no dispone de modos de motor, control de tracción, etc. Pero desde luego la apariencia atractiva la tiene, y su información es más que suficiente. Esto incluye indicador de nivel de combustible o reloj horario.

Con el paso de los kilómetros, el confort se resiente solo por el tacto deportivo del asiento, al tener un mullido durito. No lo hace, sin embargo, ni por molestas vibraciones, ni por altos consumos. Más bien todo lo contrario, las primeras son reducidas y los segundos muy comedidos, como más adelante veremos.

En ciudad, por su parte, se desenvuelve muy agradablemente. El asiento de nuevo llama nuestra atención. Al ser estrechito, y a pesar de ser alto, te deja llegar con los dos pies al suelo (lo digo por los conductores bajitos), y por la estrechez del conjunto circulas entre los coches con enorme soltura. Más aún si pliegas sus anchos espejos retrovisores, movimiento que ejecutas con rapidez y seguridad. De este modo no existe fila de vehículos parados que se te resista a sus mandos.

Para rematar sus certeras cualidades, el manillar gira bastante para ser una moto de corte deportivo, y el peso, aunque algo elevado para la categoría (161 kg verificados con todos los llenos), no te perjudica apenas en los movimientos en parado. Además, el motor monocilíndrico de factura propia ofrece suficiente aceleración y buen tacto, y con unos consumos ridículos (3,6 litros a los 100 km a 120 km/h, y 4,6 litros de media en la prueba a ritmo elevado), se nos antoja bastante útil y agradable en este ambiente.

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Potencia justa

En carretera abierta se comporta de forma equilibrada, tanto dinámicamente, como en lo que respecta al motor, cuya entrega de potencia es lineal y muy plana. Quizá demasiado, y un poquito más de sensaciones y pegada a medio régimen sería de agradecer, especialmente pensando en el carácter deportivo del modelo. En este sentido, el motor no acompaña tanto como esperas, aunque las prestaciones desarrolladas son buenas (las recuperaciones son mejorables con respecto a sus rivales, y el cuadro de instrumentos es muy optimista en cuanto a la velocidad indicada y la real). Sí lo hace en cuanto al buen funcionamiento de su rápida y precisa caja de cambios, la capacidad de sobrerrégimen, o la velocidad máxima una vez la moto se ha lanzado en autopista.

El bastidor tubular es de aspecto masivo y pesado, y proporciona una elevada estabilidad en todo tipo de curvas. Las transiciones no son excesivamente rápidas, pero sí seguras, y la precisión de la dirección, aceptable. Las suspensiones ofrecen un tarado firme, teniendo posibilidad de reglajes solo en la precarga de muelle trasera; mientras que la frenada es justa. Algo que no te esperas fijándote en su pinza delantera de cuatro pistones y latiguillos metálicos inextensibles. Un detalle de calidad que sorprende en una moto de acceso. Así, el tacto general es bueno y consistente, pero el mordiente escaso, sobre todo si te animas a explorar su lado deportivo.

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Conclusión

Su excelente relación calidad-precio, diseño fresco y muy actual, y un comportamiento dinámico y motriz correctos, son los principales rasgos de identidad de la novedosa monocilíndrica deportiva coreana. Con ella, Hyosung da un salto hacia delante en términos de actualización de sus modelos, al punto de no desentonar con la competencia en múltiples aspectos. Sobre todo estéticamente. No obstante, con un precio tan sumamente ajustado, encuentras detalles mejorables. Sorprendente es su consumo, muy reducido. Se nos antoja excelente si piensas en ella como una bonita y útil moto de apariencia y cierto tacto deportivo para el día a día.

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