Kawasaki W800

Prueba a fondo de la nueva Kawasaki W800. Si hay una palabra que describa a esta elegante retro Kawasaki W800, es auténtica, ya que todo en ella está marcado por los cánones de los años sesenta.
Sergio Romero. Fotos: Jaime de Diego -
Kawasaki W800
Kawasaki W800

Kawasaki ha buscado en su memoria y ha revivido un modelo muy especial, que se caracteriza por la W que luce en su nombre: la W800. Como explicamos más adelante, su historia se remonta a los años sesenta, pero la moto que probamos esta semana se basa realmente en la W650 de 1999. Lo curioso es que si ves las fotos y las fi chas técnicas es difícil diferenciar la 650 de la 800 actual. Las medidas de las ruedas, del disco delantero, del tambor de freno o la de los cuerpos de admisión, por poner un ejemplo, son exactamente iguales.  El caso es que los amantes de lo retro están de enhorabuena, ya que con esta nueva W podrán sentirse, a lomos de una moto nueva, como si circulasen por el Japón de los años sesenta.

Sabor añejo
Pere Casas dijo en el año 2000: «la Kawa W 650 no sólo parece una moto de los sesenta, sino que es una moto de los sesenta». Esto es totalmente válido para la 800 de esta prueba. Lo bueno es que se trata de un modelo auténtico pero que se produce en una fábrica moderna, al lado de los modelos de última generación.

Uno de los puntos fuertes de nuestra protagonista es su estética, que es capaz de llamar la atención incluso de los profanos en la materia. El faro redondo, los cromados del motor de corte clásico, los guardabarros de metal, los escapes tipo «peashooter» y los fuelles de la horquilla, le dan ese intenso atractivo. La mayoría de la gente que se ha cruzado con la Kawa ha dicho: ¿qué moto es? Qué bonita... La principal misión de este modelo es evocar una época y un estilo tanto a los que sólo la contemplan como a los que la pilotan, más allá de las prestaciones y del comportamiento. Lo cierto es que lo han conseguido, pero evitando los constantes problemas y el trabajo que daban las motos de hace 50 años.

Con estos precedentes podrías pensar que va a ser un cacharro, pero luego te sorprende por su equilibrio. La postura te hace viajar atrás en el tiempo, debido al ancho manillar bajo y al asiento corrido, de curiosa terminación, pero al mismo tiempo resulta natural. La única pega es que el torso queda un poco expuesto al viento, pero... ¿no se trata realmente de eso? El caso es que estás cómodo y al mismo tiempo en contacto con la moto y con el entorno. Los dos relojes, sólo se alejan de los originales por un pequeño display digital, donde están los parciales, el odómetro y el reloj. Las piñas de diseño antiguo y el depósito redondo de la bomba de freno tampoco pasan desapercibidos.

Algo del Tourist Trophy
No, no es que se me haya ido la cabeza y esté pensando en la Isla de Man, que podría, es que los neumáticos que monta esta W800 son los Dunlop K81 TT100. Éstos conmemoran la primera vuelta que se dio en la mítica carrera a una media de 100 mph (160 km/h), que fue en 1969. El caso es que su dibujo y diseño ayudan también a que se perciba, todavía con más fuerza, ese aire vintage. El conjunto formado por las suspensiones y el chasis da como resultado un comportamiento correcto, especialmente para el tipo de usuario que elige esta moto.

De todos modos la horquilla es blandita y hace tope en los baches más pronunciados, aunque como los frenos no son muy potentes no la pones en aprietos habitualmente. Lo mejor es no apurar demasiado las frenadas, ya que el único disco, poco potente como hemos dicho, y el tambor trasero, sin mucha progresividad, no son lo más indicado si llegas a una velocidad excesiva.

También es cierto que si conduces con normalidad no tendrás problemas. Hay que decir que a pesar de contar con dos amortiguadores directos, el tren trasero tiene una buena capacidad para absorber las irregularidades del terreno. No es excesivamente ágil pero tampoco te tienes que pelear con ella y como vas relativamente cómodo terminas el día con un buen sabor de boca.

Twin
El motor es otro de los puntos fuertes estéticamente hablando, del que destacan especialmente el eje de su distribución por árbol cónico, sus cromados y los buenos mecanizados de sus elementos (incluida la tapa del piñón de ataque). Con respecto al 675 cc del año 1999 han cambiado los cilindros, la relación de primera y ahora se alimenta por inyección en lugar de carburadores. Una vez el bicilíndrico en línea ha cobrado vida es mucho más suave de lo que esperas y su sonido también es discreto.

La potencia declarada se sitúa en 48 CV, para cumplir con la limitación, ya que el motor podría tener mayor rendimiento con facilidad. Al tomar esta medida se consigue además que el par sea muy constante en toda la curva. En conducción normal es un motor agradable, que no vibra especialmente por debajo de 4.000 rpm. Si lo estiras sube hasta más allá de 7.000 rpm, aunque no es necesario para sacar lo mejor de él. Se echa de menos un poco de empuje en las recuperaciones, si bien por otro lado es una moto accesible para todo tipo de usuarios.

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