Kawasaki Z 1000 2010

La Kawasaki Z 1000 ha sufrido importantes cambios en su versión 2010. El novedosa Kawasaki Z 1000 experimenta un cambio radical que la convierte en una auténtica depredadora del asfalto. Su imagen gana en atractivo y su motor y parte ciclo en comportamiento, aportando nuevas sensaciones que son coto privado de las mejores y más poderosas súper naked. Precio 11.500 euros (datos noviembre 2010).
Oscar Pena / Fotos: Kawasaki -
Kawasaki Z 1000 2010
Kawasaki Z 1000 2010

Cuando los diseñadores de la nueva Kawasaki Z1000 se pusieron manos a la obra no pretendían hacer de ella una simple superbike sin carenado. Una moto que, como la primera Kawasaki Z1000 del 2003, estuviera animada por un motor como el de la Kawasaki ZX-9R, por poner un ejemplo. Lo que querían ofrecer a sus clientes era una naked de alta cilindrada adaptada a sus necesidades reales. En consecuencia debía transmitir sobre todo fuertes sensaciones, y debía ser muy impactante a la vista y al oído, y su rodar sólo debía despertar felicidad en su propietario, por encima de cualquier otra consideración…

Una de las principales novedades 2010

La marca de Akhasi ha elegido los alrededores de Málaga y sus reviradas carreteras de montaña como escenario para presentar al mundo su nueva súper naked, la Kawasaki Z1000 que estará disponible a principios del mes que viene en su versión estándar y hacia febrero con ABS. Con ella continúa una saga que desde el mismo instante de su nacimiento fue sinónimo de éxito.

La Z1000 que protagoniza estas páginas incorpora un sinfín de cambios respecto a su predecesora que son determinantes en su forma de ser y de comportarse. En parado impone por su estética muy al estilo actual "tipo transformers", pero no es tan fiero el "robot" como lo pintan, al menos al principio, ya que al tomar sus mandos te encuentras con una moto muy accesible y cómoda. El asiento es bajo y estrecho en la zona de contacto con el deposito, y muy ancho por detrás, por lo que llegas perfectamente con los dos pies al suelo y encuentras una gran libertad de movimientos.

Además, el manillar tiene unas formas muy acertadas y se encuentra cercano al conductor, conformando una posición bastante descansada. Los estribos (los mismos de la Kawasaki ZX-10R) sí se perciben algo elevados, pero sólo si eres de talla grande, mientras que las piernas abrazan un ancho y ergonómico depósito de combustible. Con todo, el conductor se siente plenamente integrado en el conjunto ya sea rodando por ciudad o explorando sus límites, y los de la moto, en carretera abierta.

Emotiva

A medida que pasan los kilómetros a los mandos de la nueva Kawasaki Z1000, te topas con un binomio interesante y difícil de encontrar entre las de su especie, ya que es una moto noble donde la facilidad de conducción es clara, pero a la vez en su interior yace un espíritu fiero y poderoso deseoso de mostrarse. Así, el accionamiento de sus mandos es suave y agradable, el manillar gira considerablemente permitiéndote callejear con facilidad, el mullido de su asiento es muy acertado y cómodo, ruedes con mono de cuero o con vaqueros, los frenos son progresivos y con un acertado mordiente y la respuesta del motor a bajo régimen es muy suave y nada intimidatoria...

Pero a medida que giras el puño del acelerador, el rugido emitido por el inédito cuatro cilindros en línea acompañado de un empuje muy progresivo y sin altibajos te incita a la acción, a levantar la rueda delantera en marchas cortas y a apurar hasta el corte de encendido su cortísimo desarrollo. Y es que la Z1000 ha sido diseñada para despertar emociones. Por eso han buscado un ruido de admisión muy deportivo, aun a costa de renunciar a mayor capacidad del depósito de combustible debido al diseño de su enorme airbox; y por eso rápidamente encuentras la sexta velocidad incluso en ciudad, porque lo que pretende es que te diviertas al máximo y en una gran naked las marchas largas para alcanzar altísimas velocidades punta son un sinsentido, y de lo que se trata es de disfrutar al máximo de las fuertes aceleraciones. Y por supuesto todo ello debe estar en armonía con una parte ciclo equilibrada y efectiva, que en caso de la nueva Z1000, es plenamente acertada.

A disfrutar

Exprimir los 138 CV declarados del nuevo propulsor de la Kawasaki Z 1000, que cambia completamente, es excitante y adictivo, mostrándose más que suficientes a pesar de no ser una cifra desorbitadamente elevada. En cualquier marcha y a cualquier régimen responde con energía y sin dudar, y al mismo tiempo lo hace sin brusquedades ni una respuesta excesivamente inmediata, con lo que sólo has de concentrarte en aprovechar al máximo su potencial. Jugar con su rápido y preciso cambio en zonas virada también es todo un placer, sobre todo si lo sumamos a las cortas distancias entre las seis velocidades. Aquí sólo has de tener un poco de cuidado en fuertes reducciones para no bloquear excesivamente la rueda trasera, ya que carece de embrague antibloqueo.

Por otro lado, las vibraciones han sido muy atenuadas gracias a un segundo eje de equilibrado del motor, no siendo significativas en un uso cotidiano, y únicamente a partir de las 8.000-9.000 rpm y hasta las 11.500 rpm (momento en que corta encendido) las puedes notar en asiento o manillar, pero no les prestas excesiva atención porque en ese rango de utilización ya estás desplegando una conducción deportiva… Puestos a pedir a la nueva Z1000, habría sido interesante dotar al depósito de combustible de algún litro más (tiene 15 l), para aumentar la autonomía, que con un consumo medio de 7-7,5 l/100 km durante la presentación se nos antoja algo escasa.

Acertada rigidez

La clave del buen comportamiento de esta nueva súper naked reside en su equilibrada parte ciclo. Un bastidor de aluminio un 30 por ciento más rígido que el de su predecesora y unas suspensiones más firmes son parte de su buen comportamiento, pero no lo es menos el buen trabajo realizado para concentrar las masas. De ahí que la nueva Z1000, por una parte, transmite fielmente al conductor lo que va haciendo y, por otra, se percibe realmente compacta y manejable, y muy fácil de llevar de un lado a otro o de realizar rápidos cambios de dirección. Y todo ello aderezado con una excelente precisión de dirección a la entrada de los virajes y un poderío en las frenadas sobresaliente.

Sin embargo, cuando forzamos el ritmo y pasamos de una conducción alegre a una realmente deportiva, encontramos lógicamente algunas particularidades dignas de mención. Por ejemplo, el tarado estándar de las suspensiones se queda algo blando. Delante la horquilla llega a hacer tope, pero hay que contar con que es regulable en tres vías y con un poco de maña cada uno la puede adaptar a su estilo y necesidades. También encontramos cierta tendencia a abrirse hacia el exterior en fuertes apuradas.

Detrás el amortiguador, localizado en posición lateral y horizontal, peca de no ser muy progresivo, algo que se nota sobre todo sobre firme irregular, donde a menudo tienes la sensación de que la rueda trasera no pisa plenamente el asfalto. De cualquier modo e incluso rodando a muy alto ritmo, lo cierto es que la Z1000 informa al conductor de lo que va haciendo a través de unas reacciones nobles y previsibles. Lo que unido al poderío de su motor y lo llamativo de su estética, da como resultado una práctica y homogénea súper naked perfecta para comenzar el 2010 a los mandos de una moto que se reinventa a sí misma.
 

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