Kawasaki ZZR 1400

Prueba a fondo de la renovada Kawasaki ZZR 1400. Prestaciones galácticas unidas a un confort notable y un buen comportamiento en todos los ámbitos. Así es la ZZR 1400, que en su versión 2008 ha experimentado retoques en el motor para ganar potencia máxima en las primeras marchas y un tacto más lineal y contundente.
Oscar Pena / Fotos: Juan Sanz -
Kawasaki ZZR 1400
Kawasaki ZZR 1400

Hoy día es difícil explorar los límites de motos como la ZZR 1400. Sus prestaciones de ensueño te acercan al éxtasis, pero en España ya sabes que si las buscas de verdad te juegas el carné y algo más... Habrá que conformarse con soñar en esas autopistas alemanas en las que el límite de velocidad lo pones tú. No obstante, la ZZR 1400 ofrece muchas más cosas por las que ser disfrutada en nuestro país. Así, presenta una línea muy moderna y futurista, alta tecnología en sus entrañas y un elevado grado de confort. En definitiva, todo lo que una sport-turismo de alto rango pueda desear.

Además, en su versión 2008 ha experimentado ciertos retoques en la electrónica y los escapes que por un lado reducen la rumorosidad mecánica, y por otro aumentan la potencia y par disponible en las primeras velocidades. Y es que debemos recordar que la ZZR 1400, para ser más accesible y fácil de pilotar, tiene limitada la potencia en todas las marchas salvo en la quinta y sexta. Y aún así, en ésta última tiene un límite de revoluciones máximas menor que el resto, para evitar que alcance velocidades máximas más propias de cohetes espaciales que de un vehículo de dos ruesdas...

Transbordador
Como hemos comentado, la ZZR 1400 es un cohete espacial, pero también puede hacer las veces de un transbordador. Es una moto que ofrece capacidad de carga y confort como para viajar al fin del universo conocido y más allá. Con el baúl opcional o sin él, con la cúpula sobreelevada o tal cual viene de serie, me apunto a viajar con ella gracias a un par de razones bien sencillas: Por un lado ofrece una seguridad, solidez en la conducción y estabilidad sobresaliente con uno o dos ocupantes. Y por otro el confort de marcha a alta o baja velocidad, sin llegar a ser el de una Gran Turismo, es realmente elevado.

El comportamiento de su bastidor y suspensiones juegan siempre a su favor, y aunque es una moto voluminosa e imponente en la que hace falta un pequeño periodo de adaptación, rápidamente aprecias su docilidad, si es así como quieres que se comporte. Suave, de tacto agradable, agradecida en cualquier situación... Por el contrario, si le estrujas el acelerador la reacción es instantánea, sorprendiéndote con unas aceleraciones y recuperaciones excelentes en cualquier marcha. Y siempre con total sensación de seguridad y una entrega de potencia y par sin altibajo alguno. Aquí conviene señalar el trabajo de los hombres de Akashi en el motor de cuatro cilindros y 1.352 cc, que aunque tenía pocas pegas en la versión anterior, sí es cierto que se apreciaba un pequeño vacío en las primeras velocidades a bajas revoluciones al abrir gas a fondo. Esto se ha solucionado con las mejoras introducidas. Con todo, es excitante y controlable a un tiempo, un dragster saliendo desde parado si lo deseas. Y todo ello aderezado con un cambio bastante bien sincronizado aunque un poco ruidoso, un tacto general estupendo y un consumo de combustible ajustado que en la media de nuestra prueba fue de 6,3 l a los 100 km.

La posición de conducción es un claro ejemplo de lo que se entiende por sport-turismo. El cuerpo queda muy ligeramente recostado hacia delante y las piernas confortablemente flexionadas. Te permite tener un control total sobre el conjunto, y no cansa apenas con el paso de los kilómetros. A esto se suma una gran sensación de calidad de componentes, un cuadro de instrumentos con ordenador muy completo y una excelente protección aerodinámica a todos los niveles (hombros, tronco, piernas, etc.), que te anima a recorrer un buen número de kilómetros. Para gente alta se echa en falta algo más de cúpula.

Dejando huella
La ZZR 1400 deja la huella de su neumático trasero en el asfalto, y la de su comportamiento en tu recuerdo. Su nobleza viene acompañada de un peso considerable, de ahí que sea conveniente aprender a anticipar los movimientos. El tren delantero es bastante sensible y lee bien la carretera, lo que te anima a confiar en él e inclinar sin problemas hasta rozar con los avisadores de los estribos. Además, para sus medidas, es bastante precisa de dirección. Su longitud se aprecia en los cambios de dirección, pero sobre todo al frenar en línea recta. Así que es normal «perder» un poquito el trasero de la moto cuando fuerzas el ritmo y frenas con contundencia.

Muy buen equipo de frenos por cierto. Potente, dosificable y con un comportamiento bastante lineal en uso intensivo. Al acelerar se transmite muy bien la potencia al asfalto, y muy fuerte tienes que ir para comenzar a notar cómo derrapa la rueda trasera. En este punto es mejor «cortar», y recordar que estamos a los mandos de un gigante de muchos kilos y potencia, si no queremos llevarnos un susto...

Aparentemente la ZZR 1400 no parece haber cambiado, pero ya sabemos que en este tipo de motos los cambios externos no se prodigan como en la deportivas, siempre a la última en cuestiones de diseño. Sí lo ha hecho sensiblemente en su interior, y aunque muchos no lo lleguen a apreciar nunca, porque en la versión anterior ya tenían suficiente potencia disponible en todo momento, para los pocos que sí lo hagan están de enhorabuena, pues la nueva ZZR 1400 es todavía más bestia e igual de cómoda.

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