KTM 1190 RC8 R

Radical. En KTM no se preocupan tanto de ser políticamente correctos, por esos sus modelos tienen fuerza y personalidad, algo que alcanza su máxima expresión en esta nueva RC8 R. Una versión mejorada y radical que tiene todo lo que una buena deportiva necesita.
Sergio Romero. Fotos: Haelsing/Soria -
KTM 1190 RC8 R
KTM 1190 RC8 R

Los probadores y muchos de los encargados de desarrollo de KTM son tíos duros, de 190 cm y acostumbrados a hacer el salvaje con motos de enduro, por eso en parte las motos naranjas son radicales y también por eso tiene mérito el buen trabajo que están haciendo con los modelos de carretera. El año pasado sorprendieron con la RC8 y ahora siguen rizando el rizo con la versión R de este modelo, demostrando en ambos casos que son capaces de pasar la filosofía que les ha dado la fama al asfalto. Este año hemos visto varias «R» y todas comparten la decoración, negra, naranja y blanca, y las mejoras de la parte ciclo. Pero ésta que nos ocupa da para mucho, así que vamos a conocerla en profundidad.

Sui generis
Si montases en la RC8 R con los ojos cerrados te costaría un poco decir a qué segmento pertenece y qué moto es. Su asiento está elevado y un poco alejado de la dirección, donde se ubican un poco altos los semimanillares. Por su parte los estribos quedan más bajos que en otras deportivas, así que adoptas una postura que te invita a una conducción deportiva pero se sale de los cánones establecidos en ese tipo de motos. De todas formas los elementos mencionados permiten su regulación y puedes adaptar la moto a tus necesidades en gran medida. Así que es posible enredar con las múltiples posibilidades que ofrece, lo bueno es que KTM te da unos reglajes recomendados para que no te pierdas. En marcha percibes enseguida su estrechez en la zona del depósito y la rigidez que se desprende de su bastidor multitubular de acero al cromomolibdeno. Pero lo bueno viene cuando la carretera se vuelve virada y puedes explotar su potencial, ahí brilla en los cambios de dirección. Es muy ágil y probablemente una de las motos más rápidas de su categoría en tramos lentos, no en vano es, con su 190 kg verificados en vacío, más ligera que cualquiera de sus rivales japonesas de cuatro cilindros. Ese contenido peso general y el ahorro de masa no suspendida que suponen las llantas forjadas Marchesini, tienen mucho que ver en la facilidad de movimientos que muestra en los momentos más delicados. El conjunto lo rematan unas suspensiones WP, multirregulables y con tratamiento antifricción en ambos casos, que mejoran con respecto a las de la básica y te dejan sentir lo que pasa con gran precisión. Tal y como vienen de serie hacen que haya bastante transferencia de pesos y que la moto reaccione con facilidad, pero como responden bien a los ajustes puedes obtener una puesta a punto válida para cada situación. Hay que decir que el amortiguador trasero, mucho más suave que en la versión básica, permite ajustar su altura en un rango de 12 mm. Además, hay uno de dirección que hace su trabajo cuando es necesario y no se nota al circular despacio. Después de hacer unos cuantos kilómetros con ella se puede decir que en carretera es divertida y fácil y que en circuito es más efectiva de lo que pueda parecer, basta con recordar sus buenos registros en la comparativa realizada en Misano hace un mes. Los frenos también están a un gran nivel y es que con saber que son Brembo con pinzas de cuatro pistones y anclaje radial debería bastar. Tienen muchísima potencia y el tacto es muy bueno, así que siempre tienes lo que necesitas, aunque seas un piloto experimentado.

Conexión
La primera apertura del acelerador y el tacto del cambio eran las asignaturas pendientes de la RC8, pero el desarrollo llevado a cabo en la factoría austríaca ha hecho que esta R no tenga nada que ver en esos aspectos. La nueva moto viene con dos aceleradores, uno rápido y otro con el recorrido normal, aun así la gestión del motor es mucho más precisa y ahora la conexión entre la rueda y la mano derecha es directa. Si estás en carretera te permite acelerar sin sustos, mientras que en circuito puedes acercarte al límite del neumático trasero sabiendo en todo momento cuanto abrir el gas antes de deslizar. Esta buena respuesta tiene mucho que ver con las grandes dosis de par presentes en toda la gama, 11,4 kgm a sólo 6.950 rpm. No hay que olvidar que tiene 47 cc más que la versión básica (1.195 cc) y que la compresión ha aumentado hasta 13,5:1, así que hay más potencia que en aquella. El motor da una buena patada a partir de 7.000 rpm y no cede hasta pasadas las 10.000 y es que corta todavía entregando bastante potencia. Es fácil no pasarala de vueltas porque la luz de aviso de sobrerrégimen es grande y de un llamativo color rojo. El tacto del cambio ha mejorado gracias al nuevo selector y los piñones con menor distancia entre sus tetones, así que ya no fallas cambios como antes. Después de rodar con ella en todos los ambientes se puede decir que es suficientemente potente para enfrentarse a cualquier otra mil en circuito y en carretera será muy difícil que encuentres sus límites. KTM ha dado un paso adelante con esta RC8 R, una moto excitante y diferente, y seguro que pronto la veremos compitiendo al más alto nivel.

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