KTM 690 Duke

La nueva Duke con el monocilíndrico de KTM 690 LC4. Tras presentar la temporada pasada su 690 Supermoto, modelo que inauguró el motor LC4 690, KTM acaba de presentar otros tres nuevos modelos que completan la gama, una trail pura –la Enduro–, su versión supermotard –la SMC–, y el nuevo modelo de la espectacular Duke.
Pere Casas / Fotos: Mikael Helsing y KTM -
KTM 690 Duke
KTM 690 Duke

Provocativa y eficaz
La Duke es, además del paradigma del diseño espectacularmente tentador de KTM, una moto verdaderamente sorprendente. Si estas pensando en que es sólo una monocilíndrica «bonita, pero que te acabarás cansando en seguida y que no sirve realmente para nada», olvídate de ello.

De entrada, está bastante más cuidada estética y ergonómicamente que sus compañeras de gama: por 600 euros más ofrece bombas de freno y de embrague radiales, doble óptica, asas posteriores, retrovisores estéticamente adaptados… Nada de esto sería significativo si no estuviera acompañado de un cambio real de carácter.

Más allá de ser una moto con genoma racing y cien por cien de campo… pero con carrocería tuneada, la Duke evoca inmediatamente a la gentileza y a las deferencias con el conductor que caracterizan a la 690 Supermoto con la que comparte chasis.

En este sentido, es curioso cómo, aun partiendo de una parte ciclo técnicamente similar al de sus hermanas Enduro y SMC, y aun montando exactamente la misma mecánica, es capaz de filtrar las vibraciones con mucha mayor eficacia, lo que garantiza una conducción siempre más agradable. Es asimismo algo más bajita, tiene un radio de giro incomparablemente más reducido, y un asiento también más amable tanto para el conductor como para un eventual pasajero.

Su respuesta al gas es también más dulce, pero te pone en la mano una potencia desconocida para una «mono»: cuando ya estás circulando a paso de automóvil rápido, para la Duke adelantar es un juego de niños. Basta girar el acelerador para que sus 65 CV empujen y empujen hasta velocidades considerables. Probablemente su punta será similar a la de la SMC, por encima de los 180 km/h reales.

De este modo, desde su manillar te llegas a olvidar de que estás conduciendo una monocilíndrica. Su protección aerodinámica es, claro, inexistente, pero salvo por esto, la Duke no tiene apenas que envidiar las prestaciones de otras motos de cilindrada media y más cilindros…

En carretera, y a ritmo alto, la Duke ofrece una ventaja extra frente a sus hermanas con las que comparte presentación: sus recorridos de suspensiones no resultan tan exagerados, de manera que la moto no tiene apenas transferencias de cargas al acelerar duro o al frenar. A cambio de una eficacia ligeramente inferior sólo en trazados con piso malo de verdad, la Duke permite aprovechar mejor la potencia extra que da su disco mayor, de 320 mm, y su pinza radial, sin que se hunda tan exageradamente de delante, y sin que abrir duro el gas aligere mucho la solidez de pisada del tren delantero.

Su chasis es, igualmente, intachable: olvídate de los movimientos residuales o incluso aerodinámicos que afectan a toda moto con manillares anchos. Su precisión de pisada a alta velocidad y en los curvones es casi ejemplar, de modo que la Duke da, en mi opinión, toda la confianza que, en el caso de la SMC, debes fiar en ocasiones en tu capacidad y voluntad de piloto.

Afortunadamente, la Duke consigue todo esto evitando la exagerada rigidez de suspensiones que en modelos anteriores, recordemos que la primera nació en 1994, limitaba su rendimiento en conducción deportiva. En la práctica no se nota más pesada que la SMC aún tarando casi diez kilos más. Y se desenvuelve impecablemente tanto en carreteras de montaña reviradas como en una pista de karts, donde se comporta tan bien como su hermana… En resumen, la Duke es una monocilíndrica de carretera ya perfectamente madura… y, en mi opinión, simplemente preciosa.

Las claves
La Duke comparte parte ciclo con la citada 690 SM: un chasis tipo entramado pero con un único tubo superior, basculante «por dentro» de los tubos del bastidor, y un peculiar basculante de aluminio forjado. En la Duke, como en la 690 SM, el escape se halla bajo el motor, pero aunque el depósito de 13,5 l se instala en posición convencional, con la batería cerca de la pipa de dirección, la caja de admisión se encuentra bajo el asiento.

La horquilla WP de 48 mm ofrece 140 mm de recorrido. Las llantas son Marchesini de aleación, de 3,5 y 5,00, con Dunlop Sportmax GPR 120/70–17” y 160/60–17”. El freno delantero de la Duke es un disco de 320 mm con pinza de 4 pistones y 4 pastillas, y anclaje radial.

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