Yamaha MT-09. Prueba a fondo

Con la MT-09, Yamaha nos sirve en bandeja un producto novedoso y transgresor. Con un motor tricilíndrico en línea sorprendente, una parte ciclo práctica y ligera, y una estética minimalista y radical. Una naked que se atreve con todo y te anima a sacar tu lado más oscuro.

Óscar Pena. Fotos: Jaime de Diego -
Yamaha MT-09. Prueba a fondo
Yamaha MT-09. Prueba a fondo

En un mundo donde la monotonía está generalizada, nos topamos de vez en cuando con algo o alguien que te sorprende y hasta cautiva. Esto es, un poco a «grosso modo» lo que te ocurre al conducir la nueva Yamaha MT-09. Es una moto diferente, de emociones intensas, que sin embargo no renuncia a un ápice de polivalencia. Es, trasladado al mundo de la automoción, una especie de «SUV» deportivo que gusta de fuertes sensaciones. Y es que su configuración, con suspensiones más largas de lo habitual entre las naked, es novedosa, por no hablar de su excitante tricilíndrico. Además, su encanto se ve incrementado con un precio atractivo y accesible de 7.799 €, que en el caso de la versión con ABS, sube a 8.498 €.

Entre los muchos componentes que dan personalidad a la MT-09, el motor de tres cilindros en línea de 847 cc con refrigeración líquida es probablemente el más destacado. Y es que no veíamos una configuración similar en las motos de Iwata desde las XS 750 y 850 de la década de los años 70. Eso sí, lo utilizan actualmente en alguna de sus motos de nieve, así que tampoco les es ajeno, ni en cuanto estructura ni en cuanto a moderno diseño de sus componentes. Su comportamiento es soberbio, y confiere al conjunto un carácter muy especial. El empuje a bajas revoluciones es sobresaliente, y desde parado catapulta a la MT-09 hacia delante como un cohete. Además, no hace falta revolucionarlo mucho para sentir todo su poder (su par máximo verificado de 8,1 kgm lo obtiene a tan solo 8.500 rpm), y por ello es muy excitante incluso en uso ciudadano. Mucho más que un cuatro cilindros al uso, que necesita más revoluciones para desplegar su potencial. Después, cuando lo exprimes en carretera abierta, muestra una alegría al subir de vueltas más que notable, con el corte de encendido rondando las 11.000 rpm de marcador. Así las cosas, su potencia le cunde muchísimo y parece que tiene unas decenas de caballos más de los que en realidad desarrolla, y eso que está limitado en 5º y 6º velocidad. La suavidad de respuesta no es, por otro lado, tan exquisita como en un «cuatro en línea», el de la FZ8 por poner un ejemplo sin salir de la fábrica de Iwata. No es la suya una suavidad de respuesta como el terciopelo. Sea como fuere tampoco es mala, ni por supuesto descontrolada. Simplemente es algo más contundente en cualquier golpe sobre el puño derecho, y en cualquiera de sus tres modos de motor (A, B, Std), que se diferencian precisamente por el distinto tacto del motor, y por hasta 10 CV de potencia máxima. Estos van de los 106 CV del Std a los 95 CV del B, algo menos potente

La contundencia de la que hablamos es algo que te «choca» un poco al principio, y nada más empezar a circular con ella te vas adaptando, tanto en aceleraciones como en reducciones (aquí hay mayor efecto de retención del motor). También lo hace el particular sonido ronco emitido por su corto escape, que es producto del desfase entre las muñequillas de su cigüeñal de 120º (y una secuencia de encendido de 0-240-480 grados), y que en parte recuerda al particular «Crossplane» de la R1. Todo ello redunda en su filosofía guerrera, que te incita a dirigirte a tu «lado oscuro». Por su parte, el cambio de seis velocidades está perfectamente escalonado. Rápidamente alcanzas a sus mandos la velocidad máxima en sexta (limitada a 224 km/h de marcador, que son 207 km/h reales). Podría alcanzar una velocidad muy superior, pero en Yamaha han entendido que en una naked de sus características son unos valores más que suficientes. Siguiendo con la caja de cambios, es algo ruidosa en las reducciones, y de tercera a segunda y de 2º a 1º velocidad, y casi sistemáticamente te acompaña el «clonck» tan característico de algunos modelos de la marca. Algo que podría ser mejorable.
El consumo, por su parte, es muy contenido, teniendo en cuenta las prestaciones (106 CV verificados de potencia máxima a 10.000 rpm como ya hemos comentado), la cilindrada de 847 cc, y la ausencia de protección aerodinámica. También es cierto que a su favor juega con un peso extremadamente bajo, que se sitúa en unos sensacionales 189 kg con todos los llenos. Al final, a 120 km/h en autopista consume 4,4 litros cada 100 km recorridos, y de media en la prueba, a buen ritmo, se ha quedado en unos ajustados 6,2 litros

El agresivo diseño que acompaña a la MT-09, donde el anguloso grupo óptico delantero cuenta con una óptica multirreflectora que es muy eficaz en conducción nocturna, no es ajeno a la saga MT, aparecida con la mastodóntica bicilíndrica MT-01, y continuada con la pequeña monocilíndrica MT-03. Sin embargo, la «09» destaca por su excelente ligereza, confort y relación peso-potencia. Y es que es claramente más cómoda, especialmente que la  pequeña «03», y más utilizable que la «01». Esta sensación también es producto de su buena ergonomía. La MT-09 tiene, por un lado, componentes reducidos a la mínima expresión para ahorrar kilos; y por otro, gracias a sus suspensiones ligeramente más altas que las motos naked convencionales, el triángulo formado por manillar-asiento-estribos, es realmente acogedor. Además llegas perfectamente al suelo con los dos pies al ser el sillín también pequeño y estrecho en su parte delantera, justo en su unión con el ergonómico depósito que abrazas con las piernas. También es algo «durillo», pero para un uso diario o incluso de fin de semana, salvo que eches muchas horas encima, es acertado y va en consonancia con el tacto deportivo de la moto. Otra cosa muy diferente es la posición de conducción del pasajero. Este no dispone de demasiado espacio, y sobre todo, sus estribos están exageradamente elevados, lo que limita su confort de marcha y sus desplazamientos a trayectos cortos por ciudad.

El chasis de aluminio de doble viga es muy estrecho, y el compacto tricilíndrico sobresale ligeramente por los lados. Observado desde arriba el efecto visual es cuando menos curioso, y pareciera una moto de estrecha cintura y anchas caderas, haciendo una analogía con el cuerpo humano. En la práctica, las piernas al detenerte rozan ligeramente con las tapas del mismo, especialmente y sistemáticamente la derecha, con la del embrague. Es algo evidente hasta el punto de que en Yamaha han puesto un discreto protector sobre la misma para evitar que en un mal momento te quemes con ella. Estos protectores también están presentes en las vigas del subchasis a la altura de las piernas, por el mismo motivo, para evitar roces con la ropa en este punto. Ambos son dos detalles de agradecer y ponen de manifiesto el interés puesto en ellos en esta MT-09. Otro detalle a destacar es el ordenador de a bordo presente en el pequeño y completísimo cuadro de instrumentos, o el taponcito que protege la cerradura que da acceso al hueco bajo el asiento, bastante expuesta al situarse en el paso de la rueda trasera.
Así las cosas, en distancias cortas la MT-09 es gracias a su parte ciclo casi insuperable, y se desenvuelve con un poderío ejemplar. Más aún teniendo en cuenta su ligereza, que te permite «surfear» entre el tráfico con absoluta naturalidad. El manillar plano y estrecho ayuda en cualquier maniobra, y un embrague suave y muy dosificable hace lo propio para controlar el motor y su tremendo par a bajas vueltas. En carretera rápidamente aprecias su particular forma de comportarse...

Con semejante tarjeta de presentación, no es de extrañar que esperes mucho de la Yamaha MT-09 en una conducción deportiva en carreteras de montaña. Y no decepciona, si bien es cierto que cuando la quieres llevar un escalón más arriba, su comportamiento te recuerda que su carácter es, a pesar de su imagen, de corte polivalente y utilitario.
La precisión y agilidad son muy buenas, y el tacto y eficacia del tren delantero notables. Incluso a alta velocidad, teniendo siempre una grata sensación de solidez y estabilidad. El largo recorrido de la suspensión «se traga» cualquier irregularidad del terreno, algo conveniente en ciudad o sobre mal firme en carretera. Sin embargo, al forzar considerablemente el ritmo, y aun apretando sus reglajes de precarga y extensión (carece de compresión, que es precisamente el reglaje que más se echa de menos para ralentizar la velocidad de bajada de la horquilla en las frenadas), termina cediendo y transmitiendo algunos movimientos al piloto. Esto se maximiza si no eres muy fino con el «gas», al ser como ya hemos dicho, impetuoso de respuesta. Así las cosas, en estas circunstancias el chasis flexa ligeramente al no ser muy rígido, aunque hay que reconocer que tampoco necesita serlo para la mayoría de usos y usuarios, así como el propio talante del conjunto. De este modo favorece el confort más que la efectividad.

La suspensión trasera, como la delantera, es conveniente endurecerla sensiblemente en caso de circular a buen ritmo o en compañía. Sus reglajes de serie son muy suaves, confortables para uso ciudadano y de paseo, pero poco más. Además, el mordiente de su frenada, realmente poderoso, repercute sobre la suspensión en caso de frenada fuerte, en este caso la horquilla, por lo que incluso para pasear, viene bien algo más de dureza en el tren delantero. La altura libre al suelo es destacable, y puedes circular tranquilo que muy difícilmente tus pies llegarán a entrar en contacto con el suelo ni en las curvas donde más extremes tus inclinaciones
El conjunto, es, por tanto, muy ágil, eficaz en ciudad y carretera, y divertido gracias también al carácter contundente de su motor. Y si te gusta exprimir a fondo las cualidades de tu moto en carretera, habrás de acostumbrarte a su particular forma de comportarse.

Polivalencia y diversión, todo en uno. La Yamaha MT-09 es una moto muy válida en ciudad por su ligereza, manejabilidad, confort, altura del asiento al suelo, etc. Con el poderoso carácter de su motor de tres cilindros en línea, tus desplazamientos diarios serán, además, excitantes y emotivos. ¡A divertirse toca!

La ausencia de protección la limita en autopista. Sin embargo, como el piloto está ciertamente integrado en el conjunto, y bajo respecto al depósito, el cuadro de instrumentos ejerce cierta protección. Por otro lado, el largo recorrido de suspensiones con los reglajes de serie es muy confortable.

Sin ser una naked muy pensada para un uso deportivo, sí aporta grandes dosis de diversión, gracias entre otras cosas a la prodigiosa respuesta de su motor y a una parte ciclo cumplidora. Sus suspensiones trabajan mejor cuando se endurecen los reglajes que de serie son muy blanditos.

Es el damnificado de la MT-09. Apartado de las prioridades de los diseñadores, el colín minimalista le deja un espacio reducido y sin asas para el pasajero. Sus estribos sin gomas se localizan a gran altura, lo que le obliga a nuestro acompañante a forzar la flexión de las rodillas al circular

La nueva Yamaha MT-09 ha confirmado las excelentes sensaciones que nos transmitió en su presentación internacional. Es una naked diferente, excitante y práctica a un tiempo, que rompe en cierto modo el estilo habitual de las motos llegadas del país del Sol Naciente, exentas de tanto carácter y temperamento.
Su imagen es transgresora. El motor tricilíndrico muy poderoso, cautivador, y dosificable. La parte ciclo, dotada de suspensiones más largas de lo normal, muy ligera y con un excelente compromiso para utilizarse y disfrutarse en los más variopintos ambientes. De la carretera a la ciudad, de paseo o explorando tu lado más deportivo. Y todo ello, no olvidemos, a un precio muy atractivo, que se sitúa en la franja de los 7.000 € en la versión básica, y los 8.000 en la equipada con ABS, lo que sin duda nos hace pensar en ella como en una de las motos más exitosas en los próximos meses. Argumentos no le faltan para ello.

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