Yamaha YZF-R1

Una M1 en tu garaje. Yamaha te propone una innovadora R1 con un motor tipo "big-bang". Diferente en todo, a los mandos de la nueva R1 estarás emulando a tus ídolos de MotoGP… Porque tendrás lo más parecido a una M1 en tu garaje.
Óscar Pena / Fotos: Juan Sanz / Colabora: Sergio Romero -
Yamaha YZF-R1
Yamaha YZF-R1

Yamaha se ha desmarcado de sus competidoras al ser la primera en proponer para la calle una moto animada por un motor derivado de los utilizados en MotoGP, concretamente en su M1. Así, por segunda vez, y nada menos que once años después, la marca de los diapasones revoluciona el segmento de las superbike con unas sencillas siglas: YZF-R1.

Big-Bang

De los muchos cambios que incorpora la nueva R1, el motor es sin duda el que primero llama nuestra atención. Al presionar el botón de arranque el sonido emitido nos desorienta, y por un instante dudamos si se trata de un cuatro, un tres, o un dos cilindros. Y en realidad no se parece a ninguno de ellos, por diferente, por personal. Cuando comienzas a rodar el cigüeñal de tipo «crossplane», con la configuración 270º-180º-90º-180º para completar cada ciclo de dos vueltas de cigüeñal o 720º, nos sigue dejando sin encontrarle parecido. Un leve traqueteo acompaña un acelerar constante, con una gran sensación de empuje desde muy bajas revoluciones y con total ausencia de vibraciones (y así seguirán independientemente del ritmo al que gire el motor).

A medida que aumenta la aceleración lo hace la entrega de par, poderosa, desafiante. Esta sensación nos gusta e incita, la moto pide guerra y no se la vamos a negar… Seguimos girando el acelerador y entramos en la «zona buena». Todo el poder del cuatro cilindros en línea de 998 cc se desata a partir de las 8.000 rpm, que te conduce en una escalada de éxtasis hasta el corte de encendido alrededor de las 15.000 rpm de marcador. A diferencia de su predecesor, el despliegue de la potencia es absolutamente lineal y mucho más directa desde medio régimen, y menos contundente arriba del todo. Una insinuación sobre el puño del gas y la caballería hace acto de presencia catapultándote hacia delante. Pero hay que tener cuidado y dosificar lo mejor posible el modo en que giramos el puño del acelerador, porque esta transferencia instantánea repercute directamente sobre la rueda trasera, comprometiendo la adherencia del neumático. Esto es algo que se nota especialmente al rodar en circuito al límite.

Acompañando estas nuevas y excitantes sensaciones encontramos un cambio muy estudiado con sistema antibloqueo, muy preciso y con una relación sobresaliente para rodar por la calle y también en circuito ajustando piñón y corona. También encontramos la posibilidad escoger entre tres curvas de potencia a través de un mando en la piña derecha (A, estándar y B). El A despliega todo el potencial de la R1, aunque en realidad es prácticamente igual al estándar, que se supone tiene algo menos de fuerza a bajo régimen, y el B ofrece menos potencia máxima y en toda la curva, siendo más propio para una utilización en ciudad o sobre firme deslizante. En su contra, el motor pesa (los ejes de equilibrado, el cigüeñal, y las paredes más resistentes de ciertas partes del propulsor tienen la culpa), lo que repercute en la agilidad del conjunto; y el consumo no es el más contenido posible (8,9 litros en conducción «tranquila» por carretera).

Renovación completa

Además del propulsor, la R1 experimenta un sin fin de cambios que nos ocuparían todo el reportaje de tratarlos uno a uno. Así que centrémonos en los más prácticos, en los que más nos hemos fijamos al probarla la pasada semana en el circuito de Almería y sus alrededores. La nueva carrocería asegura mayor protección aerodinámica, y se agradece al rodar por carretera y hacer kilómetros en autopista. De hecho, esta característica unida a la total ausencia de vibraciones la convierten en una de las mejores superbike pensando en largas excursiones por carretera.

También tiene unos estribos de conductor regulables en altura, un detalle a la hora de entrar en circuito ya que aumenta el ángulo de inclinación antes de tocar con los avisadores. Otras particularidades las encontramos en su cuadro de instrumentos. Más deportivo si cabe, nos informa ahora de la marcha engranada a través de un «display» dentro del cuentarrevoluciones, y de la posición del acelerador, de menos a más abierto (este dato es más simbólico que práctico al no poderlo guardar en ningún soporte para estudiar, al menos con la centralita de serie). En cambio, desaparece el cronómetro manual tan práctico para conocer tus tiempos por vuelta sobre la marcha al entrenar en circuito.

La parte ciclo también merece una mención especial. El nuevo chasis, realizado con tres tipos de aluminio en función de la parte de que se trate, ofrece una estabilidad pasmosa. Realmente diferente, junto con el particular comportamiento del motor, la R1 te acerca a las sensaciones, más que ninguna otra moto de serie, de las motos de GP. Estable a baja velocidad o al límite, la nueva superbike se percibe muy plana, quizá demasiado pensando en uso exclusivo en circuito, pero no en carretera. Y es que son 198,7 kg verifi cados en vacío los que debes mover de un lado a otro en los cambios de dirección, y aunque resuelve las maniobras con nota, necesitas tiempo para hacer todo el movimiento.

Por su parte, la nueva horquilla invertida también trabaja muy bien y su particular regulación (la botella izquierda equipa las válvulas de compresión y la derecha las de extensión, con lo que se mejora el flujo de aceite y se simplifica el diseño de las válvulas) también, acertando rápidamente a ajustarla en función de tu conducción. El amortiguador trasero, progresivo mediante bieletas, con doble regulación de compresión (alta y baja velocidad), y regulación hidráulica para la precarga, funciona bien en carretera, pero se queda un poco corto en circuito porque difícilmente contrarresta las arremetidas de potencia del poderoso motor cuando lo exprimes al máximo… El resultado es la pérdida de unas décimas que no son realmente importantes en una moto de calle, salvo que estés haciendo una comparativa con sus rivales y el cronómetro sea el juez de la contienda…

Sea como fuere, en nuestro próximo Master Bike la nueva R1 seguro que es la que más comentarios genera, por novedosa, por diferente, y por bestial.

 

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