Comparativa Custom: Harley Davidson FXDF Fat Bob y Triumph Thunderbird Commander

Para celebrar el número 300 de La Moto seleccionamos dos motos que superan los 300 kg, la Fat Bob y la Thunderbird Commander. Custom poderosas que seducen con una dieta rica en proteínas
Sergio Romero. Fotos: Juan Sanz. Colabora: Manolo López Villaseñor -
Comparativa Custom: Harley Davidson FXDF Fat Bob y Triumph Thunderbird Commander
Comparativa Custom: Harley Davidson FXDF Fat Bob y Triumph Thunderbird Commander
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Mientras el enorme motor de dos cilindros de la Triumph Thunderbird Commander me lleva a un ritmo sosegado, mi mente vuela recordando que estamos haciendo el número 300 de La Moto. ¡Cómo pasa el tiempo!... La primera vez que colaboré en La Moto fue en 2001 en el número 140, un poco antes de llegar al ecuador de la vida de este mensual. Casualmente era para la comparativa de las «fast bikes» que en esa época luchaban por tener el honor de superar los 300 km/h.

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César Agüí, el desaparecido director, me reclutó en aquella época, ya que Manolo López Villaseñor, que sigue colaborando, se había roto la clavícula. Una carambola que a mí me sirvió para empezar mi carrera profesional. Miro por el retrovisor y veo precisamente a Manolo, hay cosas que no han cambiado, que viene a lomos de la Harley-Davidson, la segunda integrante de este cuerpo a cuerpo de pesos pesados. Dos motos que superan los 300 kg, de ahí que las hayamos elegido para celebrar este número tan especial.

No es fácil llegar a los 300 y por el camino, en la parte que me he tocado vivir, han pasado muchas cosas. Es inevitable que todos esos recuerdos no afloren a la hora de volver a escribir en La Moto. De esa primera sesión tengo en la memoria velocidades que no se pueden contar, persiguiendo al propio César, a Luigi y a Bruno Nogués... En los siguientes 160 números ha habido muchos otros momento inolvidables, especialmente en las dos temporadas que duró "El Año que Corrimos Peligrosamente" y que nos llevó por las carreras más importantes por Irlanda del Norte hasta terminar en el centenario TT de la Isla de Man. Dos años de carreras al límite entre casas, en los que Pepe justificaba su habitual desastre diciendo que un servidor era el gafe... Al final sobrevivimos los dos. El rugir de la Harley me despierta de mi ensoñación particular, vaya porte y qué sonido...

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Pesos pesados: 300 Kg

El leitmotiv de esta prueba ha sido, como hemos dicho, la cifra que marca la báscula cuando subes a nuestras protagonistas, así que ya sabemos que son pesos pesados, pero vamos a conocer un poco más en detalle a las dos púgiles de este cuerpo a cuerpo. La moto de Milwaukee se engloba dentro de la familia Dyna, que tiene como rasgo distintivo la utilización de un chasis tipo backbone, y el año pasado recibió ciertos retoques estéticos, aunque fue en 2013 cuando se remodeló más en profundidad.

La adopción del motor Twin Cam 103", con más cilindrada (1.690 cc), le dio ese cambio de personalidad. Pero si hay algo que ha marcado a este modelo a lo largo de su vida es la doble óptica delantera, con aires de las motos de los años 30. Triumph ha seguido la inspiración de los estadounidenses con la denominación del modelo, dado que Thunderbird es un nombre proveniente de la mitología nativa, que fue trasladado a varios sectores, por un lado se llamó así al escuadrón de acrobacia de la fuerza aérea estadounidense y por otro Ford lo utilizó en uno de sus modelos icónicos. Dentro de la familia hay cuatro modelos, la Thunderbird, la Thunderbird Storm, la Thunderbird LT y esta Thunderbird Commander. Y también en esa mencionada doble óptica, que distingue a la Commander de sus hermanas. Este modelo llegó con el motor bicilíndrico de 1.699 cc, otro rasgo diferenciador. Así que estamos ante dos custom muy recientes y que lo dan todo en gran medida, una especie de «fiesta del músculo» trasladada al mundo de las dos ruedas.

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Según en cual de las dos te subas primero te puede cambiar la percepción de la palabra grande. La Fat Bob con 306 kg declarados y verificados en seco te puede parecer un pesada si intentas maniobrar en parado con ella, pero al ser muy baja tienes toda esa masa bajo control. La postura que adoptas a sus mandos es uno de los puntos que en mi opinión hace a las Harley-Davidson motos de culto, unido al carácter del motor. En esta Fat Bob se acrecienta esa sensación de ser diferente, incluso te sientes el protagonista de una serie de acción norteamericana, ya que el manillar plano Drag-Style, con torretas elevadas y los cables por su interior, te obliga a estirar mucho los brazos. También están muy adelantados los estribos, de manera que tienes un puesto de conducción muy especial y una visión ante ti curiosa en la que toma protagonismo el cromado del manillar, como si fuese la línea del horizonte. El punto menos cómodo de su ergonomía es que tienes los brazos un poco más estirados de lo ideal para girar la dirección a tope cuando maniobras y los pies muy lejos para viajar en autovía, lo que te obliga a hacer fuerza para contrarrestar la presión del aire a pesar del buen apoyo lumbar que tiene el asiento.

La Commander es más grande y pesada que su rival norteamericana, 30 kg más con sus 337, pero tiene una posición más normal. El manillar dirige sus puntas hacia el piloto y es más natural, ya que se encuentra a una altura media que proporciona al cuerpo una posición correcta. Este se combina con un asiento tremendamente cómodo, que acoge muy bien al piloto gracias a su refuerzo lumbar y que tiene un mullido excelente. Ese tacto tan agradable se extiende a las plataformas, que están en una posición correcta y tienen un recubrimiento de goma. El equipamiento de ambas es similar y las dos integran una consola con el velocímetro sobre el depósito, que ofrece algo de información extra en un pequeño cuadro digital. En ambos casos esa información se varía con un pulsador situado en la piña, izquierda en la Harley, derecha en la Triumph. En los dos casos hay parciales, autonomía y la hora, mientras que la Fat Bob también ofrece marcha engranada y régimen. Pero más que el equipamiento lo interesante de estas monturas son sus detalles y acabados, con los que puedes entretenerte un buen rato.

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En marcha

Una vez inicias la marcha y coges inercia todo se vuelve más fácil gracias al bajo centro de gravedad. Las primera sensaciones sirven para ver las diferencias de carácter a nivel dinámico que hay entre ellas. La Commander es estable y noble, algo a lo que contribuye los buenos reglajes de chasis y suspensiones. A pesar de su peso se comporta bien en todo tipo de curvas, ya sean de autopista o de carretera. En parado, al igual que sucede con su rival, necesitas tener una espalda fuerte para mover la dirección, pero en carretera se mueve bien en los cambios de dirección y entra en curva con mucha más facilidad de la que te imaginas.

Se puede inclinar bastante antes de llegar al roce de las plataformas con el asfalto, de modo que te despreocupas en ese aspecto. Las suspensiones, pese a ser sencillas y sin apenas regulaciones, son capaces de aguantar perfectamente las exigencias del conjunto y también de absorber los baches con eficacia, uno de los puntos débiles de las grandes motos con dos amortiguadores traseros de poco recorrido. El cómodo asiento también ayuda a filtrar lo que llega a tu espalda, así que se puede considerar una moto cómoda en este aspecto.

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La Fat Bob tiene una agilidad inusual en una Harley de estas dimensiones y te sorprende en la primera curva que tomas con cierta velocidad, parece que quiere girar más de lo que le mandas. Pero no por eso es una moto nerviosa, ni mucho menos. Es más rígida que la Triumph, lo que se traduce también en una mayor sequedad del tren trasero sobre los baches, aunque no sea crítico, como sucede con otras custom con dos amortiguadores anclados directamente. A cambio tiene un tacto deportivo, siempre teniendo en cuenta el tipo de moto del que se trata.

La distancia libre al suelo, un punto que pronto pone límite a las Harley de espíritu más deportivo, es grande en esta Dyna, así que puedes inclinar y no rozas con los estribos. En cuanto a la frenada tiene unas pinzas delanteras de cuatro pistones y un bonito diseño, que aquí sí importa, que le dan potencia suficiente. Como ya hemos visto en las generaciones recientes, hay un ABS que se disimula muy bien para no romper la estética y que hace su trabajo como debe. Lo mismo le sucede a la Commander, también con sistema antibloqueo, el equipo de frenos funciona bien, si bien requiere algo más de presión en la maneta y algo menos en el pedal.

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Motor

Gran parte de la personalidad de estas motos se deriva de sus motores y aunque los dos son bicilíndricos cercanos a los 1.700 cc, en la práctica no tienen nada que ver. El motor de Triumph tiene refrigeración líquida, algo que incide en su aspecto exterior a pesar de mantener el aleteado de las culatas y está calado a 270º. Eso produce unos pulsos más suaves que los de sus rival, de modo que notas menos la respuesta del motor y tienes más suavidad de funcionamiento.

La entrega es lineal y poderosa, de manera que el par fluye desde muy pocas revoluciones, aunque es cierto que cuando sueltas el embrague, muy progresivo por cierto, hay un instante en el que el motor parece perezoso. Sus 85 CV y 14,4 kgm verificados le sirven para superar a su rival y para ofrecer un empuje importante, aunque al final terminas cambiando pronto y utilizando esas grandes dosis de par motor que hay en bajos. Subir o bajar de marcha es una operación sencilla gracias a la palanca punta-tacón, que en este tipo de moto resulta muy práctica. Las vibraciones son muy bajas, pero eso no quiere decir que sea un motor sin personalidad y la transmisión secundaria se realiza mediante una correa dentada, que ahorra trabajo en cuanto al mantenimiento y que no tiene ninguna reacción extraña en la transmisión.

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El motor Twin Cam, en este caso 103", tiene mucho que decir en el conjunto de la Fat Bob, ya que también derrocha par y ese tacto elástico y contundente de las grandes Harley. Se trata también de un bicilíndrico pero en V a 45º con refrigeración por aire y unos acabados exteriores muy cuidados. El secreto de su tacto y su sonido es debido a que el cigüeñal está calado a 360º, una configuración poco común. Cualquiera que haya probado un motor de la marca sabrá lo que significa esto, tiene un tacto personal que a unos no les gusta y a otros les enamora. Su cambio es un poco abierto y su accionamiento duro, pero por lo demás se trata de una mecánica agradable y con pegada. Sale muy bien en cuanto sueltas un par de milímetros el embrague, de manera que tienes que hacerlo con suavidad.

Su sonido también es parte de esa esencia que ha llevado a la marca al lugar donde está. Sus casi 12 kgm de par son también una cifra muy generosa y a pesar de sus dimensiones los consumos en condiciones normales rondan los seis litros. Una cifra contenida, que se asemeja a la de la Triumph. En ambos casos también hay suficiente potencia y mucho par, así que cuentan más las sensaciones que transmiten a su dueño que las cifras en sí. Pero lo que le transmite una moto a su piloto es algo muy personal, de modo que ahí ya no es tan fácil juzgar. Lo que está claro es la gran sensación de poder que va a tener todo el que se suba en una de ellas.

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Conclusión

Decidirse por una de estas dos grandes custom en una cuestión de estilo e incluso de filosofías, más que de comportamiento. A estas alturas los seguidores de Harley-Davidson no necesitan explicación sobre el porqué comprar una de sus motos. La Fat Bob cumple con la mayoría de los cánones de la marca y tiene ese encanto que solo entiendes cuando montas en ellas. Sus múltiples detalles y lo bien que se están acabadas muchas piezas proyectan una imagen atractiva. Lo mismo sucede con el tacto y el sonido del motor, que te cautivan a poco que te gusten los bicilíndricos. Además de toda esa ''esencia Harley'' la Fat Bob tiene un comportamiento dinámico bastante conseguido y destaca en apartados como la agilidad, la frenada y al altura libre con respecto a otros modelos de la marca.

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Pero igual que puede haber fieles seguidores del ''estilo americano'' también los podemos encontrar del toque inglés y el carácter clásico de Triumph, otra marca que también destaca por su historia y tradición. La Thunderbid Commander tiene una estética atractiva y está hecha cuidando el detalle y con tecnología bastante actual. Eso hace que tenga un tacto más refinado y cercano al de las motos de otros sectores, tanto de motor como de parte ciclo. Se puede definir como una custom cómoda y agradable en todo tipo de conducción, que además permite a pesar de sus dimensiones realizar una conducción alegre. Es menos ágil que la Fat Bob pero su motor es más potente, además el precio de las dos es similar. Sí bien en este tipo de motos los valores absolutos y el comportamiento no son tan importantes como lo que le transmiten a su dueño.

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