Harley-Davidson XL 1200 N Nighster

Prueba a fondo de la nueva Nighster de la marca de Milwaukee. Puedes desplazarte de un lugar a otro, correr mucho o poco, pero si quieres hacerlo con estilo la Harley-Davidson XL 1200 N Nightster es tu moto.
Sergio Romero Fotos: Juan Sanz -
Harley-Davidson XL 1200 N Nighster
Harley-Davidson XL 1200 N Nighster

A cualquiera que le preguntes, sepa de motos o no, te dirá que ha oído hablar de la Harley-Davidson, incluso reconocerá una. Y es que las motos de Milwakee han tenido su propio mundo desde hace mucho tiempo y han gozado de la admiración de casi todos. Esto no lo han conseguido a base de invertir en tecnología, han hecho algo diferente, ofrecer una filosofía sobre dos ruedas. Todo esto viene a cuento porque una de las novedades para esta temporada, la Nightster, es una muestra del potencial de Harley-Davidson a la hora de atraer a los clientes con la personalidad de sus motos.

Cayó la noche
La noche se extiende sobre la nueva creación de Harley en forma de una decoración muy especial, consiguiendo que incluso los conocedores de la marca sientan curiosidad a su paso. La base es la de una Sportster 1200, pero se han introducido diversos elementos que le dan un toque mucho más impactante.

En la parte trasera encontramos un guardabarros trasero más compacto que no posee piloto trasero, favoreciendo así la limpieza de las líneas. Para ello se las luces de posición y freno van combinadas con los intermitentes traseros, formados por led. Resulta curioso ver la zaga de la moto y comprobar que lucen en rojo las esferas de dichos intermitentes. El toque nocturno del que hablábamos al inicio del párrafo viene dado en parte por el color negro que han tomado las llantas, los protectores retro de la horquilla, el chasis y el guardacorrea taladrado.

Ahí no acaba la cosa, porque el manillar, las manetas, palancas, el depósito de aceite y la visera del faro también son negros. Por su parte el guardabarros delantero ha sido rediseñado para adaptarse al neumático delantero y es más corto. Otro detalle que juega a su favor estéticamente es el asiento monoplaza. Todo este trabajo estético hace que la Nightster sea una visualmente más llamativa y mucho más musculosa que sus hermanas Sportster.

“Sui generis”
Lo que sientes a sus mandos es muy peculiar y es que esta moto cuenta con detalles que la diferencian no sólo de los modelos de otras marcas sino también de sus compañeras de marca. El asiento monoplaza Sportster clásico te encaja y ofrece un mullido que no es excesivo. Lo bueno, para los más bajitos y las maniobras a baja velocidad, es que se sitúa muy cerca del suelo (676 mm). Los estribos están más centrados en la moto, más cerca del piloto, con lo que las piernas quedan más flexionadas de lo habitual en estas motos.

Una vez en marcha su funcionamiento es el que se espera de una moto de sus características. Aunque lo cierto es que gracias a los nuevos hidráulicos de la horquilla convencional ha mejorado el tacto a la hora de frenar y apoyarse en el tren delantero. Su punto flojo está sobre baches muy pronunciados, sobre los que puede llegar a hacer tope. Los amortiguadores traseros muestran cierta sequedad pero cumplen con su cometido. Los frenos se encargan a un disco de 292 mm en tren delantero y a otro del mismo diámetro en el trasero, por lo que combinando el esfuerzo de ambos se obtiene una frenada buena.

Inconfundible
Si te pusieran encima de esta moto con los ojos vendados sabrías después de un par de pistonadas que se trata de una Sportster y es que el Evolution 1200, a pesar de estar anclado al chasis con silent-blocks, emite unas vibraciones características. Éstas hacen a los amantes de la marca sentirse parte de su filosofía. Una vez iniciada la marcha el gran bicilíndrico refrigerado por aire se muestra más suave de lo que puede parecer a ralentí, dado que la inyección está gestionada como es de esperar en los tiempos que corren. El par motor abunda y las relaciones de cambio son largas, así que puedes elegir entre subir de vueltas en una marcha corta o utilizar sus bajos en marchas largas.

En cualquier caso cumple las expectativas de cualquier usuario que desee una custom y sus aceleraciones son muy buenas, y además van acompañadas de ese inconfundible sonido que es seña de identidad de la marca. El cambio es un poco duro y ruidoso pero en condiciones normales no se utiliza en exceso. A su favor tiene el tacto del embrague que es suave y preciso.

Puedes ir cerca o lejos, por carretera o por ciudad, pero si lo haces a lomos de una Nightster lo harás con un estilo inconfundible, que sin duda te hará sentir diferente. Además pasarás a formar parte de la gran familia Harley que disfruta de las motos y quizá empieces a ver las cosas de otra forma.

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