Kawasaki Vulcan S. Prueba

Kawasaki vuelve a apostar por una Custom de media cilindrada y que destaca por su manejabilidad y polivalencia. Además de ser válida para todos los públicos.
Marcos Blanco. Fotos: Kawasaki -
Kawasaki Vulcan S. Prueba
Kawasaki Vulcan S. Prueba

Mucho ha llovido desde el éxito de aquellas Vulcan 500 de principios de los años 90, y que entonces distribuía Derbi como importador oficial de la marca japonesa. La que ahora presenta Kawasaki no tiene nada que ver con aquel modelo -de estilo mucho más clásico dentro de las Custom y repleta de cromados, tan en boga en la época- salvo en la disposición de su propulsor bicilíndrico. También en paralelo transversal y que proviene de la popular saga ER-6/Versys 650. Aunque con un cigüeñal con mayor masa que, junto a los conductos modificados de alimentación, le dan un carácter más tranquilo, si cabe, pero no carente de empuje y que destaca por su gran rango de revoluciones disponible. La zona roja empieza a 9.500 rpm...

La nueva Vulcan S tiene muy en cuenta su, más que probable, mayoritario uso urbano pero no muestra el menor inconveniente en salir de la ciudad y afrontar viajes. Sobre todo contando con su completa dotación de accesorios originales, que abarcan desde las maletas laterales a una gran pantalla frontal o la parrilla trasera portabultos, entre otros. Estos dos últimos componentes de muy sencillo desmontaje, para cuando no resulten necesarios, pero protegidos bajo llave ¡bien pensado! Destaca por tener muy en cuenta a las tallas más reducidas, incorporando un inédito bastidor que le permite estrechar mucho la zona del asiento del piloto -desde esta posición se ve perfectamente el cuerpo del amortiguador lateral- además de situarlo a 705 mm de distancia al suelo. Facilitando el llegar con ambos pies a prácticamente todas las tallas. Por supuesto, contando con las féminas.

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La postura a los mandos es cómoda, con los pies muy adelantados y la particularidad de poder regular la posición de los estribos, que se desplazan junto a las respectivas palancas de freno y cambio para conseguir un ajuste personalizado. Los mandos son de tacto suave y su ergonomía resulta correcta. Destaca por su manejabilidad, incluso en parado, a pesar de los 225 kg declarados en orden de marcha, gracias al muy bajo centro de gravedad, aunque la distancia libre al suelo no es especialmente reducida. En marcha, su rodar es más que correcto y dispone de las suficientes prestaciones, Aunque el firme tarado de las suspensiones deja sentir, más de lo deseado, la acción del muelle trasero. Éste con la única posibilidad de reglaje sobre la precarga. Los frenos cumplen, cuenta con un único disco en el tren delantero, pero en la versión con ABS éste se muestra demasiado intrusivo a baja velocidad, como cuando se circula por ciudad.

Hay tres colores disponibles: blanco, negro mate y violeta oscuro brillante; con un precio de 6.899 euros para la versión estándar y 7.299 euros para la equipada con ABS.

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