Moto clásica: SWM RS 370 GS TF1 1979

El impresionante y aprovechable poderío de su motor era la nota más destacada de la SWM 370 de 1979, considerada como una de las mejores enduros de la época.
Texto y Fotos: Joan Carles Orengo. 
Motocicleta restaurada propiedad de Quim Figueras -
Moto clásica: SWM RS 370 GS TF1 1979
Moto clásica: SWM RS 370 GS TF1 1979

La filosofía de SWM respondía perfectamente a la imperante a finales de la década de los setenta y que tuvo su máxima expresión en la industria italiana. No era otra que la de no querer «estirar más el brazo que la manga», lo que traducido al mundo empresarial significaba limitarse a diseñar, desarrollar y fabricar motos, dejando la producción de los componentes clave a los especialistas de cada sector.

Proveedores de motores como Sachs, Villa o Rotax; de suspensiones como Marzocchi, Paioli o Ceriani; de frenos, como Grimeca, Fontana o Brembo, ponían su material a disposición de pequeñas empresas que de esta forma podían aventurarse a convertirse en marcas de motos sin una estratosférica inversión inicial, no cayendo en el error que supuso el fin, sin ir más lejos, de marcas tan nuestras como Bultaco y OSSA. Así nacieron nombres tan legendarios como pueden ser los de Fantic, Aprilia, Ancillotti, Accossato, Beta o la propia SWM, creada en 1971 por Pietro Sironi.

La «Speedy Working Motors» -éste era el significado del acrónimo SWM- fue creada con el objetivo de fabricar motos de todo terreno exclusivas, de la más alta calidad, aunque ello supusiera un elevado precio de venta al público, tal como sucedía en nuestro país, puesto que el del modelo importado por Gas Gas cuando Gas Gas aún era tan solo una tienda de motos, superaba con creces el de una moto nacional rival.

Primera 370

Se trata de la primera 370 fabricada por la marca, que hasta el momento se había limitado a modelos de hasta 250 c.c., e incorporaba una novedad en su motor, al ser el primero sin la válvula rotativa de admisión que había caracterizado hasta entonces a las motos milanesas, contando ésta con un sistema de admisión doble, por láminas al cárter y directa a la falda del pistón. El motivo de dicho cambio respondía a una cuestión de dimensiones, puesto que para un motor de esta cilindrada el tamaño de un conjunto de disco rotante hubiera resultado demasiado voluminoso.

 

Las crónicas de la época hablan de un motor excepcional, dotado de bajos de trialera y estirada de motocross, con un medio régimen que permitía a su vez una utilización más relajada si así se deseaba. Otra novedad, ésta a nivel estético, era el impactante color naranja integral del motor, con una muy buena calidad de pintura.

El resto de la moto estaba a la altura, y nunca mejor dicho, porque el enorme recorrido de las suspensiones dejaba el asiento «en el ático», reforzando así la sensación de moto extremadamente profesional. Delante se montaba una horquilla Marzocchi de eje centrado y 260 mm. de recorrido, mientras que el doble amortiguador trasero Corte & Cosso de depósito separado estaba anclado a un bien acabado basculante en acero, el mismo material empleado en el chasis, un simple cuna desdoblado a la altura de la culata.

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