Honda Scoopy SH 300 i

El Honda Scoopy SH 300 i es el rey de los scooter rueda alta. El Honda Scoopy 300i tiene sangre azul, los genes del número uno indiscutible de nuestro mercado. Ha nacido para ocupar la corona de las dos ruedas y todos deberán "rendirle pleitesía". Larga vida al rey.
Roberto Ruiz Amigo -
Honda Scoopy SH 300 i
Honda Scoopy SH 300 i

Te adelantamos hace un par de meses en qué consistía lo nuevo de Honda Scoopy para 2007, el que se convertiría en el mayor Scoopy de todos los tiempos, cómo sería por dentro, qué aspecto tendría por fuera y qué innovaciones incorporaría para estar a la última. A través de las fotos oficiales que adelantó la marca nos quedaba claro que la imagen del clásico Honda Scoopy se modernizaba sin perder esas líneas elegantes y estilizadas que le caracterizan, con todo lo bueno del mítico rueda alta japonés y alguna que otra novedad para poder ser durante mucho tiempo el rey de las 16 pulgadas.

Para dar a conocer a la prensa su más reciente creación Honda nos citó en la isla italiana de Sicilia donde, sin quitarle el ojo de encima a un Etna nevado pero activo, pudimos probar en todo tipo de circunstancias el comportamiento del nuevo Honda Scoopy, y ya te adelanto que desde el primer acelerón hasta la última frenada lo difícil es encontrarle defectos, ponerle pegas obviando las del propio concepto de scooter (menos en el SYM HD, "rueda alta" significa poca capacidad de carga) resulta casi imposible.

Honda había preparado un completo recorrido en el que desde Taormina hasta las cercanías de Catania pasamos por curvas rápidas, curvas lentas, autopistas, travesías con adoquines colocados a conciencia, atascos... de todo un poco. Y si por si fuera poco: agua. En una primera toma de contacto es raro poder probar el scooter tanto en seco como en mojado pero en Sicilia el Scoopy nos llevó tanto por «ríos» que cruzaban la carretera como por losas que parecían auténticas pistas de patinaje en las que hasta con el gas había que tener cuidado.

Este "papá Scoopy"» es rápido y además puede serlo sin perder un ápice de seguridad. Es muy tranquilizador comprobar que se puede rodar con él a pleno gas sin que sufras ni un sólo movimiento, ni un cabeceo ni aún en curvas onduladas, trazando siempre con una confianza y una firmeza sorprendente, algo a lo que ayudan sus llantas de 16”, claro está. Toda la parte ciclo trabaja para ello, con un chasis firme, unas suspensiones muy bien puestas a apunto y un equipo de frenos que trabaja de forma combinada y además, de forma opcional, asistidos por uno de los mejores ABS del mundo del scooter.

Cuando te bajas del nuevo Honda Scoopy y te sientas a observarlo detenidamente, con el buen sabor de boca que te ha dejado en marcha, empiezas a fijarte en los detalles más (o menos) prácticos. El diseño de las estriberas plegables son heredadas de sus hermanos menores, el cuadro de instrumentos no puede ser más claro y la plataforma plana es la gran virtud que cada vez cuesta más encontrar. Pero por el otro lado están los "peros" del Scoopy y si en algún lado tenía que haber un gran inconveniente no podía ser más que debajo del asiento, pues si no es un jet muy muy pequeño olvídate de guardar ahí el casco.

Para solucionar este problema todos los Scoopy que salgan a la calle desde el mismo mes de febrero incorporarán de serie un baúl trasero (por 80 euros más y al que no te podrás negar) con capacidad para un casco integral o dos tipo jet, y que lucirá el mismo color que la carrocería. Colores por cierto entre los que podrás elegir hasta en cinco versiones: plata, negro, azul oscuro, rojo oscuro y un verde inglés con mucha clase.

Quizá el precio del nuevo Scoopy te parezca desorbitado si lo comparas con sus rivales de 250 (¿rivales?) pero antes de llevarte las manos a la cabeza has de saber dos cosas. Primero que no es un «dos y medio» y esos 30cc más le hacen cruzar la barrera del impuesto de matriculación del que se libran los de cuarto de litro, y segundo que esos 4.699 euros (5.199 con ABS) nos han sorprendido gratamente, pues teniendo que pagar ese 16% más esperábamos un precio aún superior.

Ahora, con el Scoopy ya en la redacción, no hemos podido más que corroborar  todas las sensaciones que obtuvimos en Italia, confirmando que aquello no fue ningún espejismo pasajero.

Para abrir boca primero probamos en unas curvas cerradas y con una pendiente bien pronunciada. La respuesta al primer golpe de gas y las recuperaciones poco dejan que desear, el grado de inclinación y la confianza en apoyos forzados sobre la rueda delantera tampoco, y la ligereza del conjunto para volver a su posición vertical y volver a inclinarse hacia el otro lado menos todavía. Los pintorescos pueblos de la costa siciliana, como muchas calles de nuestras ciudades, están llenos de encanto pero también de «lindezas» para los que circulamos sobre dos ruedas. Cuando has de pasar sobre esos adoquines de gran tamaño que te hacen dar botes y más botes empiezas a pensar que las suspensiones son sin duda su punto más débil pero, cuando te pones en situación, terminas dándote cuenta de que con cualquier moto «asfáltica» estarías exactamente en la misma situación, o incluso peor.

Entonces es cuando te acuerdas del sistema de suspensión que los hombres de Honda te han explicado y del que, como no habías notado nada extraño, te habías olvidado. El "linking soft" es una articulación flotante del basculante que mediante bieletas reduce los esfuerzos del motor en la suspensión trasera, acompañando el movimiento ascendente de los dos amortiguadores con un ligero retroceso del conjunto para suavizar las reacciones al chasis, absorbiendo las irregularidades con mayor suavidad. También en estos tramos urbanos tenemos oportunidad de poner a prueba su maniobrabilidad entre coches y estrecheces y aunque sus dimensiones son una ventaja sí echamos en falta la ligereza de sus hermanos pequeños.

Ahora unas cuentas curvas rápidas. Aquí y en los tramos de autopista es donde más impresionado te dejan esos apenas 30cc de más que le saca a un "dos y medio" convencional. Los 279cc del Scoopy y sus 27 CV a 8.250 rpm se notan y mucho, tanto en la energía de sus salidas como en velocidad punta, donde puedes ver hasta 160 km/h en el marcador antes de que entre el corte de encendido. Este nuevo motor de Honda trabaja con un cárter seco, evitando así la resistencia interior, y el aceite es inyectado directamente en las partes móviles y de fricción.

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