SYM Maxsym 600i ABS. Prueba

La llegada del monocilíndrico Maxsym 600 supone el nacimiento de un nuevo segmento. Por características, equipamiento y rendimiento, además de por precio, no hay nada igual en el mercado.
Víctor Gancedo Fotos: Joan Carles Orengo -
SYM Maxsym 600i ABS. Prueba
SYM Maxsym 600i ABS. Prueba

Hasta hace muy poco SYM era una marca muy poco conocida en España, pero cada año que pasa se va estableciendo más, a la vez que aumenta su cota de mercado. La excelente relación calidad/precio de sus productos y la buena gestión de Motos Bordoy, importador de la marca, están siendo claves en ese crecimiento. La historia de esta firma taiwanesa, con sede en Taipei, se remonta a 1954,  y hasta  la fecha ya ha fabricado cerca de once millones de motos de baja cilindrada y scooter de muy diversa índole. La verdad es que su gama actual es muy extensa y cada vez abarca más segmentos e, incluso, como has podido leer, se permite el lujo de crear nuevos nichos de mercado.

El Maxym 600 que se acaba de presentar es la máxima expresión de la marca hasta la fecha y es el mejor ejemplo de lo comentado en el párrafo anterior. Se trata de un maxiscooter con unas prestaciones muy serias, que cuenta con un gran equipamiento, buenos acabados y un precio contenido, que lo convierten en un producto muy atractivo. Propulsado por un monocilíndrico de 565 cc y 45 CV declarados, sus prestaciones se aproximan a las de sus homónimos de dos cilindros y, sin embargo, es claramente más ligero que ellos y su precio de venta es de 6.499 euros con ABS de serie, lo que supone en torno a la mitad de lo que hay que desembolsar por otros maxiscooter.
Para hacernos una idea de su rendimiento, sí es verdad que en el apartado de velocidad máxima, superior a 160 km/h reales, se encuentra un escalón por debajo de los grandes bicilíndricos, pero por lo que hemos podido comprobar durante esta primera toma de contacto, en aceleración desde salida parada es probable que en los primeros metros ponga en apuros a más de uno.

Muy logrado

No solo por rendimiento impresiona este Maxym 600. También es elogiable por su buen funcionamiento, su eficacia y el aplomo que demuestra al mantener cruceros elevados por vías rápidas. Sus elementos principales y estética no varían con respecto al Maxym 400 que conocíamos hasta ahora, por lo que sus dimensiones, aunque generosas, no son excesivas para un scooter de su cilindrada. Tampoco lo es su peso, declarando 238 kg en orden de marcha. A grandes rasgos, las diferencias más relevantes con respecto al 400 se encuentran en las cotas del cilindro, en la transmisión reforzada, en el silenciador más grande y en unos amortiguadores traseros más dimensionados. De hecho, al observarlos de lejos, son como «dos gotas de agua» y no es posible distinguirlos a nos ser que los mires por el lado del escape. Bueno, si optas por la versión 600 Sport, que tiene un sobreprecio de 200 euros, los puedes distinguir más fácilmente al estar decorada en negro mate e incorporar un tapizado específico adhesivas, también en rojo, en los cercos de las llantas.

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Cuando lo arrancas por primera vez y de acuerdo al gran monocilíndrico que incorpora, lo que esperas es un funcionamiento ciertamente trepidante que te pueda hacer sentir las pistonadas. Pero nada más lejos de la realidad. Además de poco rumoroso, la suavidad es la nota predominante del motor cuando gira a ralentí o cuando efectuamos las primeras maniobras a baja velocidad. Por otro lado, al acelerar de forma enérgica desde parado responde con mucha prontitud, pero al mismo tiempo con dulzura. La transmisión automática impide que el motor suba demasiado de vueltas en los primeros metros, pero si sigues acelerando sin miedo, el régimen pasa a rondar las 7.000 rpm al alcanzar los 120 km/h. Sin embargo, si lo que hacemos es mantener ritmos legales por autopista, las revoluciones del motor descienden de forma considerable, indicando entonces un consumo medio incluso inferior a los 4 litros/100 km. Solo cuando buscamos su máxima velocidad podemos llegar a percibir ligeras vibraciones, pero nuca llegan a ser molestas, incluso si mantenemos ritmos altos de manera más o menos continuada.

A la hora de buscarle los límites en zonas de curvas, y aunque su centro de gravedad se siente un poco alto en los primeros compases, el Maxsym 600 posee un funcionamiento acorde con su motor, con una buena capacidad de inclinación gracias, entre otras cosas, a una generosa altura libre. La robustez del tren delantero es otro de los aspectos que más llama al atención a la hora de practicar una conducción agresiva y de aprovechar la potencia del equipo de frenos delantero. La horquilla, con barras 41 mm, es similar a la de una moto al contar con doble tija. Esto se traduce en una gran sensación de rigidez, tanto en apoyos fuertes, como al  realizar cambios de dirección con cierta rapidez. Queda claro que bajo una apariencia turística, este taiwanés posee buenas aptitudes deportivas, lo que contribuye a que su conducción sea divertida a nada que nos apliquemos sobre el puño del acelerador.

Confortable

Al igual que ocurre en el «400», la posición de conducción es muy acertada y cómoda para pilotos con fisionomías diversas. Si eres de talla contenida puede que el asiento te resulte un poco alto, y si tu altura supera a la de la media, también es probable que la pantalla te parezca algo baja y que la parte trasera del escudo se acerque a tus rodillas más de lo deseado, pero para tallas entre 165 y 180 cm, el Maxsym 600 es prácticamente perfecto. Su confort de marcha es muy elevado y el tacto de sus mandos es agradable, sin fatigarnos apenas al recorrer largos trayectos. También es destacable el buen trato que recibe el pasajero, que aunque va un poco más alto que el piloto, cuenta con un práctico respaldo para su zona lumbar, asas laterales y buenos estribos plegables. 

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Conclusión

Si nos ha probado nunca un SYM, es muy probable que el concepto que tengas de la marca taiwanesa no sea el correcto. Es verdad que los acabados de algunos plásticos no son un ejemplo de excelencia, pero también es cierto que sus productos son fiables y con diseños acertados. La relación precio/calidad/prestaciones del Maxsym 600 es difícil de igualar. Y luego también es muy polivalente y válido para todo. Se desenvuelve bien en ciudad, es divertido en carreteras de curvas, su faceta turística es muy interesante y trata bien al pasajero, sin olvidar su buen equipamiento, la gran capacidad del hueco que posee bajo el asiento y las bonanzas de su tren delantero. Y todo esto por solo 6.499 euros.

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