Prueba de la BMW S 1000 XR

Ya hemos tenido la oportunidad de probar la nueva maxitrail de BMW, la S 1000 XR, una de las principales novedades de 2015.
Víctor Gancedo. Fotos: BMW -
Prueba de la BMW S 1000 XR
Prueba de la BMW S 1000 XR
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Hemos estado en Barcelona probando la nueva BMW S 1000 XR, una maxitrail asfáltica en cuyo punto de mira se encuentra la Ducati Multistrada 1200. Además de por su elevado confort de marcha y buenas capacidades ruteras, la nueva «XR» destaca por su genética deportiva. Hay que recordar que deriva muy directamente de la S 1000 R, unas supernaked que en su momento se desarrolló a partir de la superbike S 1000 RR, un referente en su clase por rapidez y efectividad.

BMW ha trabajado para que la S 1000 XR sea una maxitrail compacta y ligera de acuerdo a lo que se estila en la categoría. Por eso es una moto que no asusta cuando nos colocamos a su lado, sin resultar difícil pasarle la pierna por encima y situarse a sus mandos. Una vez sobre su asiento llama la atención lo fácil que se llega al suelo. Si mides en torno a 1,80 m puedes poner prácticamente las plantas de los dos pies.

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Por otro lado, el manillar es considerablemente ancho y a través de unas largas torretas se acerca a nuestro cuerpo, algo que ayuda a que la posición de conducción sea muy relajada. Los estribos también han rebajado y adelantado su ubicación con respecto a los de la S 1000 R, y además han sido provistos de gomas. De este modo la ergonomía es acertada y perfecta para disfrutar largo y tendido a los mandos de esta «XR». Además, como hemos podido comprobar durante este primer contacto en la provincia de Barcelona, la altura libre es generosa y los citados estribos no rozan con facilidad al inclinar con decisión en carretera.

La protección que brinda su frontal es elevada. Está claro que no es una GT, pero incluso en la posición baja de la pantalla no se siente demasiado el azote del viento. Llama la atención el sistema de regulación manual, permitiendo escoger entre las dos alturas de forma sencilla, incluso en marcha, actuando directamente con una de nuestras manos sobre la propia pantalla.

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BMW anuncia retoques en el sistema de gestión para «redondear» el funcionamiento del cuatro cilindros en línea que la propulsa, pero no se aprecian cambios significativos con respecto al de la supernaked, declarando exactamente los mimos valores máximos y al mismo régimen. 160 CV no están nada mal para tratarse de una maxitrail, y pueden ser gestionados gracias a los modos de conducción de serie Rain y Road, y a los opcionales Dynamic y Dynamic Pro.

Por su lado, la caja de cambios sigue siendo algo dura de accionamiento, aunque también es precisa y rápida. Además, el «quick shifter» opcional no solo permite subir marchas sin desacelerar y sin presionar el embrague, sino que también concede reducir, aunque en este caso sí que habrá que cerrar «el grifo».

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Desde que las ruedas comienzan a girar, esta alemana se siente ágil (228 kg declarados en orden de marcha) y no necesita mucho espacio para cambiar de sentido con una sola maniobra. El manillar ancho ayuda a girar la dirección sin el más mínimo problema en cualquier situación y al avivar el ritmo la sensación de control es muy elevada.

La rueda delantera pisa con mucha firmeza en todo momento y llama la atención lo fácil que resulta balancear la moto de un lado a otro entre curvas. Esta es quizá su mejor faceta. Otro aspecto llamativo es que no hay demasiadas oscilaciones longitudinales, tanto el frenar, como al acelerar, trazando las curvas de manera muy constante y sin grandes movimientos.

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Además de permitir regulaciones varias, las suspensiones opcionales Dynamic ESA trabajan de manera inteligente y se autoajustan según diversos parámetros. Aunque pueda parecer un contrasentido, con la S 1000 XR podemos practicar una conducción agresiva de manera incluso relajada, aunque con el necesario grado de concentración mental, porque con esta alemana se puede circular realmente rápido en tramos de curvas.

Con respecto a la frenada, BMW ha optado por no montar una bomba radial para que el primer toque de freno no sea demasiado brusco. Luego es potente y se dosifica bien, aunque si insistes mucho durante unas cuantas curvas, también es cierto que la maneta gana algo de recorrido, aunque siempre dentro de unos parámetros aceptables. En cuanto al precio, BMW ha anunciado una cifra algo más elevada de lo esperado. La cifra de partida, con la moto equipada con ABS, ASC y dos modos de conducción (Rain y Road), es de 16.950 euros. La unidad que hemos probado en esta presentación, muy bien equipada, rondaba los 20.000 euros

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