Honda CRF250L, Kawasaki KLX250, Rieju Tango 250

Ante ti, tres buenas razones para dar el paso e iniciarte en el mundo del off road. Trail muy camperas, aptas para todos los públicos, para aprender y disfrutar en la tierra sin sobresaltos pero con un «radio de acción» amplio: todoterreno en el sentido más amplio.

Andres García Dorado -
Honda CRF250L, Kawasaki KLX250, Rieju Tango 250
Honda CRF250L, Kawasaki KLX250, Rieju Tango 250

Nadie nace «aprendido» y menos para montar en moto con soltura por el campo, una práctica no siempre fácil sobre todo por dos motivos fundamentales: el primero, las férreas normativas vigentes restringen el uso de la moto de campo hasta límites nunca antes vistos; y segundo, es frecuente saltarse varios pasos y optar por motos potentes muy por encima de las posibilidades y habilidades del piloto, es ahí donde vienen los sustos y el «esto del campo no es para mí». La solución la tienes en esta comparativa de tres motos que podemos denominar enduro light o trail iniciación. De cualquier forma motos fáciles y polivalentes, válidas igualmente para tierra y asfalto, eso sí, sin demasiadas exigencias en ninguno de los dos escenarios. Sus moderados precios las hacen aún más atractivas.

Esta terna la componen dos motos japonesas y una española. La Kawasaki KLX es la última evolución de un legendario modelo de la marca verde, siempre como la versión «amable» o descafeinada de las potentes motos de enduro. Su última actualización importante data de 2009, ahora se ofrece tan solo con variación de colores. Más sonado ha sido el lanzamiento este año de la versión L de la Honda CRF250, la que muchos consideran heredera de la mítica trail XL250, y una opción moderada y, sobre todo, asequible que viene a cubrir el hueco del segmento trail de la familia CRF de Honda. Hasta ahora exclusiva a modelos de motocross y enduro. Por su parte, la Rieju Tango 250 se presenta en 2012 con retoques en el motor, nuevo asiento y cambios menores en su estética. Mantiene esa peculiar estampa campera -tipo Yamaha Tricker- a medio camino entre el trial y el trail.

Dícese de aquellas motos que te «dan cuartel», es decir, que te permiten varios usos en diferentes condiciones. Por estructura, recorrido de suspensiones, posición de conducción y, porqué no, estética, claramente son motos camperas, pero con un matiz importante: calzan ruedas mixtas, lo que las hace aptas para usar por asfalto. Para ciudad y cortos desplazamientos son igualmente útiles gracias a su agilidad de movimientos en marcha, además el manillar suele quedar por encima de los retrovisores de los coches cuando toca esquivarlos en los atascos, en las dos japonesas en mayor medida al ser más altas. Pero su altura puede jugar también en contra, y es que a los conductores de baja estatura pueden tener problemas para llegar al suelo en las paradas, algo que no ocurrirá con la Tango al ser la más pequeña de las tres. También es con diferencia la más ligera, por tanto manejable y plenamente maniobrable, la mejor ciudadana.

Su versatilidad en asfalto va más allá del uso puramente urbano, los monocilíndricos de 250 cc y 4T ofrecen potencia y velocidad suficiente para salir a carretera y autovía. Aquí es la Honda la que ofrece mayor punta (132 km/h reales), en cambio peca de poca estabilidad y de moverse mucho. Es la Kawasaki la que  mejor se comporta, es estable y la más cómoda para hacer kilómetros. La Rieju se queda rezagada respecto a sus rivales japonesas, los cambios en el motor, con un nuevo eje de equilibrado, han mejorado el tacto -ahora carece de vibraciones a alto régimen- pero las prestaciones que ofrece son inferiores en carretera abierta. Luego esas diferencias se recortan en cortas distancias.

El campo y la tierra son su hábitat natural y por donde mejor se desenvuelven, con ellas podemos pasar muy buenos ratos siempre teniendo en cuenta sus limitaciones ya que no son motos de enduro. La CRF tira «de casta» y se muestra muy equilibrada incluso al ponerla en apuros por caminos complicados. Las firmes suspensiones y un robusto chasis permiten disfrutar y tenerlo todo bajo control; el buen tacto del motor y del embrague así como su «alegría» a bajas revoluciones, hacen el resto. Las únicas pegas, que el asiento está demasiado bajo respecto al manillar y que es la más pesada de las tres. La KLX está muy en esa línea, de hecho su ergonomía es más adecuada para un uso off road, sin embargo el motor, aunque vayan a la par en cuanto a prestaciones, es más perezoso en las recuperaciones y a bajo régimen. Las suspensiones, algo más blandas que la Honda, son muy cómodas para «todo uso» pero demasiado blandas cuando toca apretar el ritmo en tierra. La Tango se enmarca en otro plano, su agilidad juega a favor, es la más fácil de llevar por lo que enseguida te haces a ella. Además el motor, de tan solo cinco marchas, está muy vivo a bajo y medio régimen. Pero el límite lo encuentras enseguida debido a unas suspensiones poco eficientes y una ergonomía que se me antoja extraña para moverte de encima de la moto tal y como en ocasiones se requiere.

La versatilidad de nuestras tres protagonistas es más que evidente y una de sus principales virtudes. Son amables también al bolsillo, aunque aquí también hay grandes diferencias porque entre la Tango -la más barata- y la KLX hay nada menos que 1.700 euros de diferencia, algo a tener muy en cuenta.

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