Objetivo 100.000 kilómetros: Honda XRV 750 Africa Twin

Cambió "a pelo" una Suzuki Freewind 650 por esta Honda XRV 750 Africa Twin con la que ha vivido grandes alegrías. Incluso gracia a ella conoció a la que ahora es su mujer.
Iñigo Calvo. -
Objetivo 100.000 kilómetros: Honda XRV 750 Africa Twin
Objetivo 100.000 kilómetros: Honda XRV 750 Africa Twin

Hay un momento en la vida en que todo te cambia. Eso es lo que me ocurrió en el verano de 2002. Eso es lo que me ocurrió en el verano de 2002. En junio de ese año entré a trabajar en la fábrica de Michelin en Vitoria. Ese mismo día también empezó Mikel Rejado, otro motero de los buenos. Y me dice que su hermano ha cambiado de moto y que tiene una Africa Twin para él; pero que no podía conducirla todavía porque acaba de sacarse el carné y tiene que esperar los dos años de rigor.

Por aquel entonces yo tenía una Suzuki Freewind 650 limitada. Tenía ganas de cambiarla, porque a pesar de ser trail, no era suficientemente grande para mí. Mido casi 190 cm y peso más de 90 kg. Necesitaba una moto grande y esa era la mía. Fue verla y convencerme. Totalmente pintada de azul, con barras de protección doradas y un silencioso Arrow. ¡Le quedaba de muerte! Cambiamos las motos “a pelo”. Él se quedó con la Freewind limitada, y yo con la Africota. Algún amigo me decía que hice mal, que una Africa Twin con 45.000 kilómetros no vale lo de una moto con año y medio como la que tenía, por muy Honda que sea. El tiempo me ha dado la razón, desde luego ha salido buena de narices.

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Para comprobarlo ese mismo mes de agosto marché a La Bañeza, León. Junto con mi amigo Jimmy decidimos ir a ver las carreras en circuito urbano. Todo un GP de velocidad clásico y especial, único en España. Como decía al principio del artículo, este era otro de esos momentos de la vida en que todo cambia. Esa noche salimos de fiesta por las calles y allí conocí a la que ahora es mi mujer. Se llamaba Luz María, era de un pueblo cercano y lo último que quería era un motero como novio. Quien lo iba a decir, encontrar el amor a 300 kilómetros de casa y de esa manera. Lo cierto es que conozco algún caso de más kilómetros, pero no viene a cuento. Como digo, parece que todo estaba relacionado: cambiar de trabajo, cambiar de moto y cambiar de vida.

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Claro que esto es la causa de la kilometrada que tiene la Africota. Con la excusa me plantaba en todas las concentraciones de la zona: Sahagún, Órbigo, Santa María del Páramo… en toda esa zona tienen una afición motera que es de admirar. En Pingüinos 2003 me costó más de ocho horas volver desde Valladolid. Junto con mi amigo Carmelo salimos con amenaza de nieve. ¡Y vaya si cayó! A partir de Burgos todo era blanco. En Pancorbo nos tuvimos que parar, hasta que una tregua en el cielo nos dejó acabar y llegar a casa. Aquí es donde tengo que alabar la ventaja del manillar ancho y todo eso que dicen de las trail. La peor fue la del año 2006, volviendo a León para dejar a la novia pillamos nevada. No solo llegamos helados, lo peor de todo fue que tuve que volver en tren y dejar la Africota en el garaje de mi cuñado. Un gran favor porque tardé casi tres meses en poder llevármela de vuelta.

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En el tema de averías, pocas. Los cambios de aceite y filtros, siempre al día. Al principio tuve bastantes problemas de batería. Ya venía con una batería de marca “alternativa”. Después de comprar dos más y seguir igual, me fui a la casa Honda a coger la original. ¡Resultó ser la más barata y se acabaron los problemas! Solo he tenido una avería rara que me dejó tirado, se partió el selector del cambio. Según el mecánico era la primera vez que lo veía en una moto de estas. Y la última, menos importante, pero que hay que destacar, fue el cuentakilómetros. Se desgastó el tornillo sinfín de la rueda, que es de teflón, por culpa de la sal de la carretera. Tardé un tiempo en ir a cambiarlo, pero calculo que dejó de marcar unos mil kilómetros. Al final poco importa, cien mil o 101.000 kilómetros.
Respecto a los neumáticos que uso, como no puede ser de otra manera son Michelin Anakee. Totalmente aconsejables para este tipo de motos, que no pisamos pistas ni nada extremo. Fue empezar a usarlos y descubrir lo que puede tumbar una trail. Como muestra la rueda delantera, usada de lado a lado y más pulida que la de atrás.

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No sé cuántos de estos kilómetros son en ciudad o carretera, pero decir que nunca dejo de coger la moto. Algo que tiene bastante mérito viviendo en Vitoria-Gasteiz, donde llueve más de la mitad del año. Soy de la opinión que cuanto más cojo el coche más me gusta la moto. Sobre todo para las ciudades, sé lo que es moverse por Madrid y las dos ruedas te sacan de muchos líos. O ir a la playa a San Sebastián, que para aparcar cerca solo lo consigo con la Africota.

Solo queda despedirme y ojalá que algún día vuelva a escribir. Espero que los siguientes 100.00 kilómetros sean sobre una moto nueva. No estoy del todo decidido, una Honda Varadero o una V-Strom. El precio lo decidirá

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