Objetivo 100.000: Yamaha TDM 900 A

Como moto polivalente la TDM en su momento era lo mejor que existía en el mercado
Miguel Ángel Mirón Ortega -
Objetivo 100.000: Yamaha TDM 900 A
Objetivo 100.000: Yamaha TDM 900 A

Era el año 2004 en el mes de septiembre cuando le echamos por primera vez el ojo a la Yamaha TDM 900. En aquel tiempo teníamos una fantástica GS500 pero queríamos algo más rutero y la TDM nos encantó, sobre todo a mi mujer. Pero la economía no nos daba y al final optamos por una Honda Transalp 650. La tuvimos dos años y recorrimos con ella 27.000 km, hasta que por fin en octubre del 2006 nos fuimos a por la TDM 900 A. Necesitábamos una moto polivalente, tenía que servirnos para trabajar, para salir el domingo a dar una vueltecita, para irnos de viaje una semana, para todo.
Fuimos a recogerla un viernes por la noche, y la primera impresión fue de ser una moto muy manejable. El motor era muy dulce, no vibraba y la aceleración era estupenda, tenía muy buenos bajos. “Va a ser una moto que nos va a dar muchas alegrías”, nos dijimos. Empezaron las salidas de domingo, la primera de ellas a comer a las Alpujarras granadinas con unos amigos, y a diario iba con ella todos los días al curro.
El primer viaje fue para el GP de Jerez del año 2007. Aquí le que corregimos un defectillo: la iluminación era pobre, pero le cambiamos las lámparas por dos de la marca Hamolux de efecto xenón y problema resuelto. Luego hemos recorrido toda España. Donde había un rinconcito que nos decían que merecía la pena ver, allí nos metíamos. Daba igual que fuera autovía o pista forestal. La verdad es que con una moto así no tienes que estar pensando si te puedes meter en un sitio o no. Terminábamos un viajecito y ya tenía preparado el siguiente. En 6 meses y sin el verano de por medio, que es cuando más la usamos, le hicimos 10.000 km, así que nos compramos una Yamaha YBR250 para el curro y dejamos la TDM sólo para salidas de fin de semana y viajar.

Disfrute de sol a sol

Con ella también hemos recorrido Portugal, una gran parte de Italia, algo de Suiza y parte de Francia. La verdad es que son países preciosos, pero desde luego que primero hay que ver España, que tenemos sitios muy bonitos. Como anécdota puedo contaros la que vivimos con la gasolina en Italia. El precio era 20 céntimos más cara que en España, pero la moto iba mucho mejor que aquí, más suave, con mejor respuesta de motor, pero lo mejor fue consumo: circulando a 110 km/h ¡sólo 4 litros! Al principio creí que tenía roto el indicador de gasolina.


El viaje a Italia en el verano del 2007 fue uno de los mejores que hemos hecho. Estuvimos 11 días, nos fuimos hasta Barcelona y cogimos un ferry hasta Civitavecchia, de ahí a Siena, Florencia, Bologna, Venecia, Milán, bordeamos todo el Lago Maggiore, Torino y vuelta hasta Civitavecchia. Y el más duro fue la visita a las ruinas de Segóbriga en Cuenca, a finales de junio. El termómetro no bajó de los 42º C cuando volvíamos para casa. Eso sí, mereció la pena ir a verlas.
Pero el mejor de todos fue el del verano de 2010 con nuestros amigos, Pedro y Pili, por Asturias y Cantabria. Nos levantábamos a las 7 de la mañana y llegábamos a la casita rural a la 1 de la noche. Una noche a las 4 de la mañana me despierta un golpe muy fuerte que venía de fuera. Salimos y nos encontramos las dos motos tumbadas. Al principio creíamos que se nos había colado una vaca del vecino en el porche, pero no. Resulta que había estado lloviendo y el caballete de las dos motos se había hundido del mismo lado. Por suerte, no se tocaron. También podríamos destacar el fin de semana por las hoces del Júcar, la semanita por Zaragoza, Huesca y los Pirineos españoles y franceses. En fin, han sido multitud de rutas y por suerte todas muy divertidas.
A concentraciones también hemos ido, no muchas porque preferíamos irnos con los amigos de fin de semana. De todas ellas, la de Los Tortugas, en Marbella, en compañía de mi hermana y mi cuñada fue la más divertida de todas, y nos tocaron un juego de neumáticos y un casco, así que ya os podéis imaginar cómo volvió la moto de cargadita para Granada.
Del mantenimiento puedo deciros que no ha sido una moto cara. Con el consumo puedo decir que estoy muy contento. Es muy fácil hacer medias de 5 l/100 km, que para una 900 con un motor a día de hoy antiguo creo que está muy bien. El objetivo que nos marcamos con ella es seguir ruteando hasta que aguante, que creemos que le falta mucho y si es posible mantenerla hasta que llegue a ser una clásica. Queremos agradecerles tantos kilómetros a nuestros compañeros de rutas: Francis, Ricardo, Juan… y, sobre todo, a nuestros inseparables compañeros de viajes, Pedro y Pili.

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