Turismo en moto por la República Dominicana

Teníamos muchas ganas de viajar a República Dominicana, pero llevar nuestras motos hasta allí no era muy rentable… Así que una vez allí alquilamos unas Harley-Davidson, con las que hicimos una excursión de un día que nos permitió formar parte del impresionante paisaje que nos encontramos.

J. Rubio

Turismo en moto por la República Dominicana
Turismo en moto por la República Dominicana

Si vas a República Dominicana, y más concretamente a Punta Cana, seguramente tendrás en mente un «resort» porque eso es lo más popular, pero nosotros buscábamos aprovechar la ocasión para montar también en moto. Por eso la tarea de encontrar el modo de hacerlo por allí era prioritaria, casi una condición «sine qua non» para decidirnos a cruzar el charco hasta esta gran isla una vez llamada «La Española».


Decidimos que no queríamos dilapidar todas nuestras vacaciones con una pulsera de «Todo Incluido», y además de las actividades que nos ofrecían en el propio hotel, teníamos claro que por lo menos un día daríamos una vuelta en moto, así que nos pusimos manos a la obra. Conocimos la opción de una empresa que se llama Dominican Riders. Lugares como la península de Samaná, o playas como las de Cabarete, Playa Grande o Playa Diamante ponen el punto de sobrecogedora belleza, convirtiéndose en estampas difíciles de olvidar. También conocimos la que fue una de las metrópolis más importantes del «Nuevo Mundo», Santo Domingo; ciudad bulliciosa e interesante con una rica herencia arquitectónica de estilo colonial.

Era la primera vez que acudíamos a la República Dominicana y entre las actividades que planeamos durante toda la semana para no estar todo el día tirados con la pulserita comiendo y bebiendo como si fuese una boda de siete días, decidimos probar con la excursión de un día para aplacar las ansias de moto y de paso conocer lo que hay más allá del «resort». Todo un acierto…
Tuvimos la oportunidad de galopar a lomos de una H-D Dyna Street Bob por los alrededores de Punta Cana, tocando playa e interior. Hicimos parada en una paradisíaca playa de las más recomendables de aquella zona porque está virgen de hoteles: Macao es su nombre, no lo olvides, por sus aguas turquesas y suaves olas para aprender a surfear, rodeada de un palmeral, te cautivará, te lo aseguro.


Pero empecemos por el principio: la salida se hace desde sus oficinas centrales muy cerca de donde están todos los complejos hoteleros de la zona. Así que la cosa es sencilla porque coges un taxi y llegas allí en tan solo 15 minutos. En la puerta nos esperaba uno de los «riders» de la empresa, Chacal, con pinta de tipo duro pero todo amabilidad y buen rollo.
Nada más salir, ya empiezas a disfrutar porque atraviesas pequeñas poblaciones y localidades que te llaman enormemente la atención si vienes de Europa y no conoces nada de Centroamérica. Nos sorprendieron, primero, los «motoconchos», que son como mosquitos pero en carretera. Se trata de las motos más utilizadas allí, muy modestas, pequeñas y ligeras son responsables de mover a gran parte de la población. También vimos muchos «colmados» y «gomeros» a cada golpe de gas; los primeros son como aquí los chinos, tienen un poco de todo y están al borde de la carretera, como también lo están los gomeros, especialistas en arreglar neumáticos.

La ruta que hicimos nos llevó a atravesar la ciudad más importante de la comarca, Higüey, un núcleo urbano bullicioso de una extraordinaria vitalidad y un tanto estresante por el ajetreo, los «motoconchos» que vienen y van, con una organización del tráfico un tanto caótica. Nuestra Dyna Street Bob era la reina que acaparaba todas las miradas pero se le quedó un poco pequeño todo esto y necesitaba un poco de terreno por delante. Así que pusimos rumbo hacia una carretera que serpentea entre un decorado verde intenso que delata el carácter tropical de esta bella isla con una climatología constante en torno a los 26º. ¡Qué gustazo!
Tras detenernos en una pequeña población para refrescarnos y comentar nuestras buenas sensaciones así como los terribles baches que hemos ido sorteando de vez en cuando, continuamos hasta un paraje casi de ensueño. La Playa de Macao, donde alucinamos con su hermosura sin ningún hotel a la vista... Sin duda, una parada obligatoria para beber agua de coco recién abierto, además allí nos hicimos con algunos recuerdos del viaje, no sin antes hacer un par de regateos. Al principio nos costó regatear, pero nos dimos cuenta que es como compran y venden allí, así que «allá donde fueres haz lo que vieres».


De nuevo sobre la moto pusimos rumbo hacia el interior atravesando todo el distrito de Bávaro en dirección al aeropuerto y Playa Blanca, donde se concentran urbanizaciones súper exclusivas y además gozan de una playa de arena muy blanca y un cristalino mar turquesa en calma que recuerda mucho a la clásica estampa caribeña que en realidad está más al sur. Alucinante lugar…
Nuestra última parada (del día, porque nuestro viaje continuó… sin moto), fue el regreso a Dominican Riders, donde dimos por finalizada nuestra jornada de un día paseando en Harley-Davidson. Así que la próxima vez intentaremos que la ruta sea de una semana, cambiando la tranquilidad del «resort» por el dinamismo de la carretera para descubrir la esencia de un país alegre, de naturaleza cautivadora e irresistible encanto caribeño.

 



Nos llevamos una grata sorpresa al conocer la empresa de Dominican Riders (www.dominicanriders.com), y es que nada más llegar allí nos recibió Antonio, un español que lleva 20 años viviendo en esta isla paradisíaca y que su pasión por las motos (como la nuestra) le llevó a poner en marcha este negocio. La verdad que no nos podría haber salido mejor, porque cuando viajas a sitios tan turísticos y te ofrecen este tipo de experiencias, pues puedes llegar a desconfiar, pero nos quedamos más tranquilos cuando vimos que las Harley con las que íbamos a hacer nuestra gran ruta estaban impecables. Antonio nos contó que las motos que tienen disponibles para sus rutas son modelos nuevos o del año anterior… ¡Qué lujo! Rodar en una Harley prácticamente nueva. Aunque nosotros hicimos la excursión de un día (el alquiler de la moto incluye la gasolina y  el seguro completo a todo riesgo, sin depósito alguno), nos comentó que tenían otras opciones, que tendremos en cuenta si volvemos a Punta Cana. Fue increíble conocer un interior verde, exuberante y cautivador debido a los grandes contrastes y unas amables gentes en perpetuo estado de alegría.