Álvaro Bautista tiene un ejemplo perfecto para soñar con el título y tres dosis de realidad

El español afronta una misión casi imposible en lo que resta de 2019: todavía puede ser campeón.
Álvaro Bautista tiene un ejemplo perfecto para soñar con el título y tres dosis de realidad
Álvaro Bautista con Jonathan Rea al fondo (Fotos: Gold & Goose).

Han pasado ya unos días desde el fin de semana más decepcionante de Álvaro Bautista desde que compite en el Mundial de Superbike. Después de varias rondas agridulces, donde había visto su ventaja con Jonathan Rea recortada hasta perder el liderato en Donington, en Laguna Seca tenía que reaccionar.

Hasta la fecha, había pagado sus propios errores, como las caídas de Jerez y Misano, ambas cuando lideraba y ambas cuando ya había ganado ese fin de semana. Es decir, fueron fallos tras haber demostrado ser el más rápido. A lo peor, como en Donington, había mitigado una caída con un cuarto puesto y un podio. Había margen para la reacción y, sobre todo, quedaba la sensación de ser superior en casi todos los circuitos. Pero en el emblemático trazado estadounidense todo cambió

En Laguna Seca no solamente no pudo con el ritmo de Jonathan Rea: tampoco pudo seguir a su compañero Chaz Davies, y cuando lo intentó se fue al suelo. Para colmo, el incidente con Toprak Razgatlioglu le dejó fuera de la carrera Superpole y le provocó una lesión en el hombro que le hizo abandonar la segunda carrera larga.

El resultado fue devastador: cero puntos. Jonathan Rea sacó 57 puntos de 62 posibles, con Davies evitando el pleno. Cuando se quiso dar cuenta, estaba a 81 puntos del vigente campeón en la general y ya ni siquiera dependía de sí mismo: si gana todas las carreras que quedan y Rea es segundo en todas, el título será del norirlandés.

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El panorama se le ha complicado enormemente de cara al tramo final, pero al menos tiene las vacaciones para recuperarse de la lesión y volver en plena forma para intentar darle la vuelta al campeonato. Para motivarse tiene un ejemplo perfecto con el que soñar… aunque lo cierto es que también hay tres dosis de realidad que complican la realización de dicho sueño.

EJEMPLO: BEN SPIES

Hace exactamente una década, el estadounidense Ben Spies se proclamó campeón del mundo de Superbike en su año de rookie, algo que hasta entonces solo había hecho Doug Polen en 1991 –en los años anteriores había hecho algún wild card pero nunca la temporada completa- y que nadie ha vuelto a hacer desde entonces.

Durante la primera parte de la temporada, parecía que Bautista podía unirse a Spies y Polen. Ahora que el camino se ha torcido, conviene recordar cómo se produjo aquel título del norteamericano en 2009: ‘Elbowz’ tuvo un inicio tan interesante como irregular: en las doce primeras carreras logró cinco victorias y siete podios, pero también cuatro ceros y un 15º puesto. Mientras tanto, el siempre regular Noriyuki Haga comenzó con seis triunfos y cinco segundos puestos.

Álvaro Bautista tiene un ejemplo perfecto para soñar y tres dosis de realidad

Ben Spies y Noriyuki Haga en 2009.

Después de la sexta ronda en Kyalami, donde el nipón se hizo con el doblete mientras Spies salía con un tercero y un abandono por problemas mecánicos; su renta respecto al debutante –que era tercero en la general tras Michel Fabrizio- era de 88 puntos. A partir de ahí, Spies ganó en solidez y apenas hizo un cero en las últimas 16 carreras, logrando nueve victorias y 14 presencias en el top 5.

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De forma paralela, ‘Nitro Nori’ se diluía y, con apenas dos triunfos y tres ceros –dos de ellos en las últimas siete carreras-, perdía el título por seis puntos en la última carrera. Esos 88 puntos que Spies logró enjugar son la mayor remontada hacia el título de la historia del Mundial Superbike. Un espejo ideal para Álvaro Bautista, que tiene que remontar algunos puntos menos (81) aunque también en algunas carreras menos: doce, ocho largas y cuatro carreras Superpole, con hasta 248 puntos a repartir y 62 por fin de semana.

TRES DOSIS DE REALIDAD

Lo sucedido con Spies es una gran razón para que el sueño de ser campeón de Bautista continúe vivo, sobre todo viendo su fulgurante inicio de temporada. Si vuelve a aquel nivel de velocidad y consistencia, todo puede pasar… aunque la realidad le pone tres problemas enfrente:

  • Circuitos desconocidos

Para llegar a la cita final en el Losail International Circuit catarí que tan bien conoce y que a priori tan favorable debería ser para su máquina, Bautista tendrá que someterse a tres duras pruebas en tres circuitos en los que nunca ha corrido: primero en Portimao, donde ya estuvo haciendo test en pretemporada, unos test en los que Rea se mostró prácticamente inabordable.

Después vendrán dos escenarios totalmente desconocidos como son Magny-Cours en Francia y San Juan Villicum en Argentina, que evidentemente Rea conoce: a Magny-Cours lleva yendo desde que está en el WorldSBK –con cinco victorias en su haber-; mientras que San Juan Villicum se estrenó el pasado 2018 y lo hizo con doblete del de Kawasaki.

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Álvaro Bautista tiene un ejemplo perfecto para soñar y tres dosis de realidad

Álvaro Bautista sobre su Ducati Panigale V4 R.
  • Ducati Panigale V4 R

Se produce aquí un hecho curioso. Spies ganó en 2009 con la nueva versión de la Yamaha YZF-R1, estrenada ese año y donde la marca de Iwata se jactaba de haber incorporado tecnología de la M1 de MotoGP incluso en el motor. La curiosidad es que la principal crítica a la novedosa Ducati Panigale V4 R de Álvaro Bautista es la de su semejanza a una MotoGP.

Controversia aparte, y una vez que parece haber quedado patente el extraordinario potencial de la nueva Superbike de Ducati –sobre todo en áreas como la aceleración-, también es evidente que tratarse de una moto totalmente nueva (a diferencia de aquella R1 que tenía de base a la anterior), el Aruba.it llega a los circuitos a ciegas, sin tener ni idea de si los reglajes que trae de otros trazados funcionarán o no.

Si a eso se une el mencionado desconocimiento de los circuitos, el desafío de Bautista se complica todavía más, ya que en Phillip Island, Buriram o Motorland sabía perfectamente qué necesitaba al llegar allí, mientras que en Francia y Argentina partirán de cero y tendrán que poner la moto a punto a contrarreloj durante el fin de semana.

  • Jonathan Rea

Dicho todo esto, lo cierto es que el desconocimiento de los circuitos y la bisoñez de la Ducati Panigale V4 R son ‘problemillas’ de nada si los comparamos con lo que supone tener como rival a Jonathan Rea. Sin desmerecer en absoluto a Haga, el nivel de velocidad y fiabilidad de Rea desde que se subió a la Kawasaki es el mayor que ha conocido la historia del Mundial de Superbike.

Álvaro Bautista tiene un ejemplo perfecto para soñar y tres dosis de realidad

Jonathan Rea en Laguna Seca.

La realidad es que Bautista necesita ganarlo prácticamente todo y que Rea falle, una ecuación cuya segunda variable se antoja dificilísima. En cuatro años y medio lleva cinco ceros (uno en 2015, dos en 2016, uno en 2017 y uno en 2018) y jamás ha terminado una carrera fuera del top 5. Así de alto es el muro que tiene que saltar Bautista si quiere llevarse el título en este 2019.

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