Requisitos y consejos útiles para pasar la ITV en el caso de una moto

A los cuatro años de la compra y matriculación de la moto se pasa la ITV por primera vez

Un momento de la ITV de una moto. Fuente: iStock/ anon-tae
Un momento de la ITV de una moto. Fuente: iStock/ anon-tae

No hay vehículo que se libre de pasar la ITV. Da igual si es una moto o un utilitario. Se trata de un trámite obligatorio que se tiene que cumplir cada vez que sea pertinente para comprobar que dicho medio de transporte está en perfecto estado para que pueda conducirse con total seguridad.

En el caso de los de dos ruedas, esa inspección técnica deberá realizarse al cabo de cuatro años desde el momento en que se compró y matriculó dicha moto. Hasta entonces, uno está exento de presentarse para completar la ITV. ¿Qué ocurre pasado ese tiempo? Una vez superado con éxito ese primer examen, la segunda revisión será al cabo de dos años y la siguiente tras pasar otros dos. Una periodicidad que se mantendrá durante toda la vida útil de la moto. 

Requisitos y precios

Pasar la ITV no requiere de mayor complicación. El primer paso es pedir cita previa para acudir a un centro de ITV; lo mejor es que sea con antelación a que se cumpla la fecha de vencimiento de la inspección. 

Una vez se tiene fecha y hora para acudir con la moto a la revisión, el dueño no puede olvidarse de llevar toda la documentación pertinente; esto es, la ficha técnica del vehículo, el permiso de circulación del conductor, así como el recibo donde se contemple que se ha pagado el seguro de la moto y que este está perfectamente en vigor. 

En cuanto a las tasas que se aplican en cada caso, los precios dependen de la Comunidad Autónoma donde se resida. Así, por ejemplo, en el caso de Madrid o Baleares el importe a abonar es algo mayor (entre unos 38 y 43 euros) que si esa misma inspección se llevara a cabo en un establecimiento oficial ubicado en Valencia o Navarra donde el precio no supera los 19 euros. Un euro más es la tarifa media a nivel nacional de ITV para moto. 

En cualquier caso, la cilindrada de dicha moto marcará el precio final que se paga por esa ITV. Así, mientras las de 125 cc son algo más caras, en el caso de un ciclomotor la tasa será parecida a las motos que no llegan a esos centímetros cúbicos. 

¿Qué se comprueba en una ITV?

Mientras el profesional va haciendo la inspección de esa moto para comprobar que todo está en perfecto orden, a nivel técnico, va observando si la identificación de la misma (es decir el número de bastidor y la matrícula) se leen sin problema alguno y coinciden perfectamente con lo que aparece especificado en la documentación. 

Dibujo de la rueda de una moto. Fuente: iStock/Bilanol
Dibujo de la rueda de una moto. Fuente: iStock/Bilanol

Pasa a continuación a los neumáticos, cuyo dibujo debe estar dentro de los límites establecidos para su seguridad (esto es, por encima de 1,6 milímetros como mínimo) y al alumbrado, tanto el delantero como el trasero.

Por último, en la ITV se tendrá en cuenta cómo está la transmisión, si las manetas de freno o embrague funcionan correctamente, si la moto cuenta con retrovisores que estén homologados, si las suspensiones no fallan o si los frenos cumplen con su función como se espera de ellos. Para finalizar, se hace una prueba de emisiones y un test de ruidos, además de verificar que no haya fugas de aceite o gasolina. 

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