¿Cómo se puede quitar el óxido de los tornillos de la moto?

La suciedad, la humedad o los cambios de temperatura pueden acelerar el mal estado de estas piezas metálicas

Tornillos oxidados. Fuente: iStock / artpipi
Tornillos oxidados. Fuente: iStock / artpipi

Tan importante es saber conducir encima de una moto, como tener siempre impecable y en perfecto estado este vehículo de dos ruedas. No solo por una cuestión de higiene, que tampoco es algo que deba olvidarse con el tiempo, sino por el hecho de que un mantenimiento correcto en el caso de una moto permitirá que esta sea más segura, más eficiente en la carretera y además tenga una vida más longeva. Y una de esas pequeñas tareas que no hay que pasar por alto es limpiar el óxido, sobre todo de los tornillos

¿Cómo aparece el óxido?

Si se ha descuidado el mantenimiento de ciertos elementos de la moto y aparece el óxido, no hay que preocuparse pues tiene sencilla solución. Y eso que no solo es cuestión de descuido o falta de meticulosidad al limpiar este vehículo, es fácil que estos tornillos se oxiden ya que una moto puede estar mucho tiempo a la intemperie y a merced de agua, polvo, suciedad o cambios de temperatura que en algunos casos son extremos. Todos estos factores, tarde o temprano, pueden acabar con el buen estado de dichas piezas metálicas. 

Un deterioro que sobre todo se nota, basta con echar un rápido vistazo, en la zona de la horquilla, en los tornillos, en la parte inferior del tubo de escape, así como espejos y embellecedores y hasta en las llantas en los peores casos.

Limpiando una moto para que no se acumule en óxido en los tornillos. Fuente: iStock / ortonrsx
Limpiando una moto para que no se acumule en óxido en los tornillos. Fuente: iStock / ortonrsx

¿Cómo quitarlo?

Sabiendo ya el sitio en el que hay que frotar, el siguiente paso es usar o bien productos profesionales en forma de tratamientos antióxido o bien, algunas soluciones caseras como bicarbonato, vinagre o salfumán. Incluso se pueden quitan los tornillos y dejarlos en remojo durante un rato en coca cola para comprobar cómo su alto contenido en ácido fosfórico acaba poco a poco con el óxido. En los otros casos se puede emplear un cepillo de púas de acero, que sea suave para no dañar una superficie, o bien un trapo de tela. Lo que nunca conviene es coger un estropajo y darle con todas las ganas. 

En el caso de que se eche mano de productos industriales específicos de venta en establecimientos especializados conviene saber antes qué efecto producirán, y es que puede que quiten el óxido sí, pero también se lleven por medio la capa que protegía a ese metal con lo que solo se conseguirá empeorar el problema. Se volverá a oxidar y más rápidamente.

El toque final, y ya para que la moto esté perfecta, es utilizar un spray específico para los cromados. De esta manera, esas zonas metálicas estarán protegidas y la moto lucirá como nueva. Ya solo en los peores casos y si el óxido no se va con nada, por mucho que uno tenga paciencia y se haya frotado con ahínco, solo quedaría lijar esa pieza afectada y volver a pintarla para que quede como nueva y esté protegida ante los factores externos. 

Con todo, lo más importante es tener siempre a punto la moto. Así pues, además de comprobar cada cierto tiempo (más si cabe si lleva mucho tiempo parada) todo lo relativo a la mecánica, es bueno también echar un vistazo a su limpieza y, si es posible, siempre resguardar la moto en un sitio cerrado en lugar de a la intemperie. 

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Fotos: Juan Sanz

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