¿Por qué no se caen las motos en las curvas?

La explicación de que las motos puedan llegar a esos ángulos de inclinación es pura física

La adherencia de los neumáticos en las curvas es clave. Fuente: Gold & Goose
La adherencia de los neumáticos en las curvas es clave. Fuente: Gold & Goose

Uno de los momentos más espectaculares y emocionantes en las carreras es ver a los pilotos coger las curvas tocando con la rodilla en el suelo al tiempo que tumban la moto desafiando a la gravedad.

De hecho, lo más lógico es preguntarse cómo es posible que no terminen en el suelo cuando van tan al límite, ya que lo más normal sería que acabaran arrastrándose por el asfalto. Sin embargo, no hay ningún truco de magia, sino que tiene una explicación física que explica la maniobra.

La compensación de fuerzas

Lo que ocurre en el momento en que las motos de competición toman las curvas a altas velocidades es que se produce una compensación de fuerzas que provoca que los pilotos casi puedan tumbarse e incluso rozar el asfalto. Por un lado se encuentra la fuerza centrífuga que expulsa la moto hacia el exterior de la curva. De hecho, si no se dobla lo suficiente, lo normal es que terminara saliéndose, ya que la velocidad es muy elevada.

Y por otra parte se encuentra la fuerza propia de la gravedad, que tira del motorista cuando se inclina hacia el lado contrario, es decir, hacia el interior de la curva. Ambas fuerzas se compensan, posibilitando que la moto alcance hasta 45 grados de inclinación y que el piloto toque con su rodilla en el suelo. Es más, en ocasiones el ángulo no es suficiente y debe incluso descolgarse de la propia moto, adoptando posiciones que resultan espectaculares y casi inverosímiles para los espectadores.

La destreza del piloto

Obviamente, en este proceso influirá tanto la destreza del piloto como su complexión física y su peso. No es lo mismo que el conductor pese 60 kilos a que alcance los 80. Y a esto se añade la capacidad para tomar ciertos riesgos o para saber tumbar la moto y jugar con el cuerpo.

Es en esos detalles donde se ganan décimas de tiempo que resultarán preciosas para lograr la victoria… o al menos un mejor resultado.

Imagen de una curva en un Gran Premio de MotoGP. Fuente: Gold & Goose
Imagen de una curva en un Gran Premio de MotoGP. Fuente: Gold & Goose

¿Lo puede hacer cualquier moto?

La respuesta es un no rotundo. Las motos convencionales equipan neumáticos que no están preparados para lograr ángulos de inclinación tan acusados. Como bien sabe cualquier aficionado, los neumáticos slicks son lisos y están desarrollados para que se peguen lo máximo al asfalto.

Es decir, están fabricados exclusivamente para su utilización en carreras, con lo que cuentan con unas características especiales que los diferencian de los que se emplean en las motos normales. Por lo tanto, un motero que quiera tumbar la moto tal y como lo hacen los pilotos, solo podrá hacerlo haciendo tandas en un circuito y con una gomas preparadas para la ocasión.

Tomar una curva en carretera

Cuando se rueda por carreteras convencionales y se quiere disfrutar a tope de la conducción, siempre se busca un paso por curva en el que se pueda mover el cuerpo de tal modo que la marcha fluya. Pues bien, lo máximo que deberá hacerse será inclinar la moto (entrarán en juego las mismas fuerzas) pero nunca tumbarla, porque si es necesario casi llegar a tocar el suelo, eso significa que la velocidad es inadecuada. El resultado en esos casos siempre suele ser el mismo: dar con los huesos en el asfalto.

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