Ha muerto Jörg Möller, el mago de los 2T

El mítico ingeniero alemán, gran preparador de motores durante los años setenta, ha fallecido a los 80 años de edad en Pesaro (Italia), donde se estableció hace casi cincuenta años.

Juan Pedro de la Torre

Ha muerto Jörg Möller, el mago de los 2T.
Ha muerto Jörg Möller, el mago de los 2T.

Hubo un tiempo en el que la tecnología de las motos era pura mecánica. No había electrónica, no había sistemas de gestión, no había telemetría, y los motores de dos tiempos reinaban en todas las categorías. Los mecánicos leían las bujías para ajustar la carburación, los ingenieros trabajaban en el banco de potencia en continuadas jornadas de ensayo/error, y el sonido a rotaflex era la banda sonora de los talleres. En medio de ese ambiente emocional y primitivo emergieron algunos talentos, como Jörg Möller, un ingeniero alemán que marcaría una época en la industria motociclista europea.

Möller falleció hace unos días en su casa de Pesaro (Italia), ciudad de indiscutible sabor motociclista, donde llevaba establecido desde 1974. Sus primeros éxitos en el campeonato llegaron en la categoría de 50, ya que estuvo a cargo de las motos del equipo Kreidler Van Veen, con el que Jan De Vries batió a Ángel Nieto y su Derbi en 1971, y volvió a proclamarse campeón en 1973. Además, también se hizo cargo de la preparación de la Kreidler “carreras cliente” de Henk Van Kessel, igualmente campeón de 50 al año siguiente.

En ese momento ya trabajaba para Morbidelli. Fue el propio Nieto quien le puso en el punto de mira de Giancarlo Morbidelli. Cuando Nieto fichó por el equipo italiano en 1973 se encontró con una moto muy problemática, potente y rápida, pero muy frágil, y sufrió frecuentes averías. Tenía claro que necesitaba una nueva orientación técnica y no dudó en planteárselo a Morbidelli. Era urgente y Nieto quería que se incorporase inmediatamente. Incluso el campeonísimo le regala un reloj Rolex para persuadirle, sabedor de los refinados gustos del alemán. Pero Möller, hombre metódico y riguroso, no se quiso comprometer de inmediato. Quería empezar de cero, con su propio diseño, en vez de trabajar sobre la moto que ya existía.

Sin la seguridad de contar con Möller, Nieto se desilusionó, dio por perdida la temporada y buscó un nuevo emplazamiento para 1974, que no fue otro que el regreso a Derbi, con las motos de 1972, en un equipo soportado económicamente por la Federación Española. Möller, sin embargo, terminó aceptando la oferta de Morbidelli y se puso manos a la obra, pero antes que nada dejó claro que no tendría su moto lista en 1974. Fue esa una temporada con pobres resultados tras las ilusiones que el equipo se había formado en 1972 con el malogrado Gilberto Parlotti y al año siguiente con Nieto.

Ganar y arrollar

Viendo fríamente los resultados de 1974, se puede decir que fue un año desastroso, pero en realidad fue un año de inversión. En Assen, a mitad de temporada, Möller estrena la nueva 125, que pilota Paolo Pileri, piloto privado con un bagaje bastante discreto hasta ese momento, pero la moto se rompe. Sigue el trabajo, y en Brno, la antepenúltima carrera de la temporada, la moto funciona perfectamente. Pileri logra la pole a pesar de caer en los entrenamientos y dañarse una clavícula. Haciendo de tripas corazón, sale a carrera y pelea por la victoria con Kent Andersson y su implacable Yamaha, y al final tiene que ceder por falta de gasolina, logrando el segundo puesto y marcando la vuelta rápida de carrera.

Möller siguió perfeccionando el trabajo y en 1975 su nueva 125 estaba lista. Giancarlo Morbidelli lo tuvo tan claro que reforzó el equipo, creando una nueva formación con dos pilotos, el propio Pileri y un joven llamado Pier Paolo Bianchi. Las Morbidelli no dieron opción. Möller había fabricado una moto que le sacaba 5 CV a la Yamaha de Andersson, el binomio campeón en las dos anteriores temporadas, y la marca italiana firmó un doblete histórico: Pileri ganó el título y Bianchi fue subcampeón. Solo se les escapó la victoria en dos carreras, Francia y Checoslovaquia, en las ocho otras carreras ganó Pileri.

pileri 1975

Ha muerto Jörg Möller, el mago de los 2T.

El éxito de Morbidelli y Möller prosiguió: en 1976 y 1977 volvieron a ganar el título de 125, pero en esta ocasión con Bianchi. Ya en 1976 Möller amplió su actividad, inició el diseño de una 250 siguiendo la misma metodología que había empleado con la nueva 125. Primero, un año de prospecciones y pruebas, con Pileri, y en 1977 el asalto a la categoría, con el propio Pileri y con Mario Lega, otro piloto de callado bregar como privado que aprovechó al máximo esa gran oportunidad y terminó proclamándose campeón, en la primera temporada en la que se implantaba el sistema de puntuación de puntos brutos. Möller había vuelto a conseguirlo, había ganado a la primera.

Cambio de aires

Pero tras aquella brillante campaña con el doblete en 125 y 250, Möller cambió de aires. Morbidelli dio un paso atrás en su implicación en el campeonato, centrándose en 250, en un un proceso que llevaría a la marca de Pesaro a su desaparición tras 1979. Möller se puso a trabajar a las órdenes de Mineralli, en Bolonia, aunque siguió viviendo en Pesaro.

Vittorio Minarelli llevaba trabajando en los motores de 50 cc de dos tiempos toda su vida, y en un momento dado consideró probar fortuna en el Mundial de 125. Conocedor del final de la etapa de Morbidelli, no dudó en hacer una oferta a Möller y este la aceptó, llevándose consigo al campeón Bianchi, lo que aseguraba un binomio ganador. Enfrente estaba la nueva marca MBA, un consorcio (Morbidelli Benelli Armi) que llenó la parrilla de 125 de motos “carreras cliente” de primer nivel. El veterano Eugenio Lazzarini lideraba a MBA, y frente a él Bianchi y la Minarelli intentaban no perder comba en un disputado campeonato.

En un momento dado, necesitaban ayuda para restar puntos a Lazzarini, que lideraba con autoridad. Atento a la jugada, un muy despierto Nieto, decepcionado por el desastre en el que se había sumado Bultaco, se ofreció a Möller, a quien no le pareció mala idea tener a Nieto como escudero de Bianchi, pero este tenía que dar el visto bueno. Bianchi sabía que aceptar a Nieto era como meter al zorro en el gallinero, pero era la única posibilidad de frenar a Lazzarini. Nieto cumplió en Spá y Karlskoga, secundando a un victorioso Bianchi, que recortó 25 puntos en esas dos carreras a Lazzarini. Pero en Imatra tuvo una caída que le provocó una complicada lesión que le dejó fuera de combate el resto de la temporada.

nieto moller minarelli

Ha muerto Jörg Möller, el mago de los 2T.

 

Nieto cumplió su promesa de cubrirle las espaldas, ganó las cuatro carreras restantes pero no pudo impedir que Lazzarini se coronara campeón, aunque el título de fabricantes fue para la Minarelli de Möller. De nuevo, éxito a la primera.

Nieto se quedó en el equipo y Möller siguió en Minarelli una temporada más, en 1979, un año redondo porque ganó el título de 125 con Nieto y repitió en el de fabricantes. Nieto y Möller no tuvieron una relación fluida ni fácil. Tenían dos temperamentos diferentes, pero cada uno sabía hacer bien su trabajo y el resultado fue brillante. Pero concluida la campaña, de nuevo, Möller cambió de equipo. Llevaba dando tumbos toda la década, a golpe de éxito.

Nieto009

Ha muerto Jörg Möller, el mago de los 2T.

Decidió establecerse definitivamente en Pesaro, de donde no volvería a salir. En el arranque de los años ochenta su buen saber era muy cotizado, pero no resultaba fácil ni sencillo trabajar con Möller. Trabajó preparando motores para pilotos privados, tanto de 125 como de 250, y en 1984 se hizo cargo del desarrollo de una nueva moto, la Parisienne 250, una bicilíndrica con chasis Nicco Bakker, que fue un encargo de Michel Metraux, futuro fundador del IRTA.

En manos de Pierre Bolle, la Parisienne era una moto capaz de meterse habitualmente entre las diez primeras de cada Gran Premio en 1985 y 1986 –Bolle fue undécimo ambas temporadas-, en un periodo en el que las motos artesanas vivían sus últimos momentos de gloria frente a las Honda NSR y Yamaha YZR oficiales, que dejaban sin opción a cualquier otra mecánica.

Frente a los japoneses, ya nadie se planteaba embarcarse en la aventura de fabricar una moto de carreras desde cero. Era más sencillo, barato y generalmente más gratificante realizar un leasing de una NSR o una YZR. En esas circunstancias un genio de los “dos tiempos” como Möller, capaz de desarrollar un motor desde una hoja en blanco, se convirtió en un dinosaurio. Siguió trabajando en la preparación de motores para algunos pilotos privados. Su trabajo con Metraux le permitió disfrutar de un merecido reconocimiento entre la colonia suiza del Mundial, y en los noventa trabajó en la Honda 125 de Heinz Luthi y la Aprilia 250 de Eskil Suter, que fueron sus últimos trabajos en los Grandes Premios.

Möller salió del primer plano pero no abandonó el trabajo. Siguió realizando preparaciones de motores, y se convirtió en responsable de I+D de Malossi. Se hizo cargo de la preparación de tres scooters Benelli 491 con los que la firma italiana hizo varias tentativas de records en Bonneville en 2017, con Mauro Sanchini como piloto, logrando los records de velocidad en un kilómetro y una milla en las categorías de 50 cc, 85 cc y 100 cc.

La figura de Jörg Möller pasará a la historia del motociclismo como uno de sus mayores grandes talentos técnicos, sin duda todo un mago de las “dos tiempos”, que consiguió ganar títulos con tres marcas diferentes en tres categorías, algo que no ha conseguido nadie.

Archivado en:

El trial se queda huérfano con la muerte de Paxau.

Relacionado

El trial se queda huérfano con la muerte de Paxau

Nuestros destacados