Vídeo Leatt Heritage 2: así se diseñó el primer collarín cervical

El segundo video de la serie Leatt Heritage profundiza sobre el proceso de diseño del primer collarín cervical.

Vídeo Leatt Heritage 2: así se diseñó el primer collarín cervical
Vídeo Leatt Heritage 2: así se diseñó el primer collarín cervical

La iniciativa del Doctor Chris Leatt para crear un collarín cervical para motoristas fue fruto de la combinación de varios factores. En primer lugar, por su temprana pasión para con las motos, llegando a participar en carreras a nivel local en Sudáfrica desde los 16 años. Y además, por su interés por la medicina a nivel profesional, al trabajar como especialista en la unidad de traumatología del hospital Tygerberg en Ciudad del Cabo.

El tercer factor fue contemplar en directo el trágico accidente de un amigo durante una carrera de motocross, en presencia de su hijo pequeño, quien también se estaba iniciando en el manejo de motos de campo. La caída había sido a una velocidad moderada, pero con el infortunio de impactar contra el suelo de cabeza y producirse una fractura de cuello fatal. Aquello motivó al Doctor Leatt a dejar su actividad como galeno para dedicarse a idear un protector de cuello para los usuarios de motos off road, algo que por entonces no existía en el mercado de protecciones ni de forma remota.

 

Prototipos caseros

Chris inició el desarrollo en su propia casa y con sus propios familiares. El primer modelo lo construyó con espuma y cinta aislante, utilizando a su padre como modelo para dar con las medidas necesarias. La segunda férula prototipo la confeccionó el propio Chris conformando fibra de vidrio en unos moldes, y añadiendo espuma en las zonas en contacto con la piel,y unos moldes, probando esta vez con la fisionomía de su esposa. Pese a lo rústico del acabado, el diseño empezaba a mostrar ya un claro parecido con el producto final que salió al mercado unos cuantos años más tarde.

Uno de los problemas con los que se encontró Chris Leatt fue que, al tratarse de un producto inexistente hasta ese momento, no había un método estandarizado para comprobar su eficacia y compararla con otros artículos similares. Así que no quedó otra solución que idear su propio método de ensayo y el proceso de medición de las fuerzas que afectan al cuello en caso de un impacto en la cabeza. Leatt se apoyó en el asesoramiento de la marca BMW, expertos en simulación de accidentes de automoción, para definir un método de ensayo con los dummies y los sensores más apropiados. La simulación de un impacto de cabeza consistía en convertir al cuerpo de ensayo en una especia de péndulo, haciéndolo impactar frontalmente contra un objeto, para forzar la rotación del cuello y medir la energía que recaía sobre éste.

Vídeo Leatt Heritage 2: así se diseñó el primer collarín cervical
Primeros prototipos

Los ensayos revelaban que, en caso de una caída tipo “highside”, cuando el piloto sale por encima del manillar e impacta de cabeza contra el suelo, es el peso del resto del cuerpo el que recae sobre el cuello y provoca su fractura. El principio del collarín es reducir el rango de movimiento del cuello, amortiguado la fuerza del impacto y redistribuyéndola hacia el torso del usuario, que lógicamente tiene una estructura más sólida y resistente que las vértebras cervicales.

 

Lesiones de clavícula. ¿Leyenda urbana?

Uno de los principales argumentos que utilizan los “negacionistas” del collarín cervical consiste es que éstos incrementan el riesgo de fractura de clavícula. El profesor Chris expone que esto no solo es una creencia errónea, sino que de hecho los collarines previenen también este tipo de lesiones: “las fracturas de clavícula, en accidentes de moto o de bici, se producen habitualmente por tres situaciones. El primer caso es cuando se sufre una caída con el brazo extendido -cuando éste impacta primero contra el suelo-, de forma que la fuerza del impacto sube por el brazo y llega hasta la clavícula, provocando su rotura. De hecho, esta es la función biomecánica de la clavícula, fracturarse al ser comprimida para proteger los huesos de alrededor. Si lo pensamos bien, es más rápido curarse de una fractura de clavícula que una de hombro. Es una especie de diseño inteligente del propio cuerpo humano”.

Vídeo Leatt Heritage 2: así se diseñó el primer collarín cervical
 

“El segundo -continúa explicando Chris Leatt- caso es una caída lateral en la que apoyamos directamente con el hombro, y en este caso la compresión de la clavícula vuelve a prevenir de una lesión más grave en el hombro. El tercer caso es el que vemos en deportes en los que se utiliza casco de protección, cuyo movimiento al impactar llega a contactar con la clavícula, provocando la fractura. Esto es bastante común en estos deportes, pues así lo demuestran los casos en los que la clavícula lesionada es la del lado contrario al que se ha producido la caída. En los dos primeros casos, el collarín no afecta para nada negativamente, pues su diseño es tal que ningún momento está apoyado sobre la clavícula.Ppero es que en el tercero incluso previene la lesión de clavícula al limitar el movimiento del casco y protegerla del impacto”.

Evolución del “neck brace”

Después del lanzamiento del collarín GPX en 2006, la marca Leatt no ha cesado de investigar en su laboratorio propio para perfeccionar el sistema en todos los sentidos. El incremento en seguridad llegó con nuevos diseños que reubicaban los apoyos frontales, evitando el contacto con el esternón para apoyar sobre los pectorales, mientras que en la parte trasera también evito el apoyo sobre la columna mediante dos nuevos soportes que recaían sobre los omóplatos. El objetivo era redistribuir los apoyos a estructuras óseas más resistentes y menos delicadas. Al mismo tiempo, la evolución también traído una mejora en peso y compacidad, incrementando por tanto la comodidad y la libertad de movimientos del usuario.

Vídeo Leatt Heritage 2: así se diseñó el primer collarín cervical
 

Estudio independiente

En el 2018, la unidad de atención de emergencias de la localidad americana de Great Lake, publicó un estudio independiente en el que recogía datos de accidentes en competiciones off road. El estudio abarcaba más de 10.000 casos de pilotos accidentados durante diez años de competiciones, comparando las consecuencias de las lesiones entre los usuarios que utilizaban un collarín cervical (de cualquier marca) y los que no. Los datos señalan un claro beneficio a favor de esta protección: su uso reduce el riesgo de lesiones graves de cuello en un 89 %; e incluso reduce el riesgo de lesión de clavícula en un 45 %.

El siguiente capítulo de la serie Heritage de Leatt tratará sobre el diseño de otros elementos de protección para motoristas como los petos.

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Vídeo: los orígenes de Leatt

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