Colin Edwards, el tejano más carismático

Después de convertirse en bicampeón del mundo de SBK, dio el salto a MotoGP, donde no pudo triunfar.

Colin Edwards en la Honda con la que consiguió el segundo título de Superbikes en 2002. Fuente: Gold & Goose
Colin Edwards en la Honda con la que consiguió el segundo título de Superbikes en 2002. Fuente: Gold & Goose

Hay pilotos que son recordados por sus victorias y son estas las que atraen a miles de seguidores y hay otros que desprenden carisma por los cuatro costados y suman numerosos fans aunque no tengan la oportunidad de ganar ningún Gran Premio. Entre estos segundos se encuentra, sin ningún tipo de dudas, Colin Edwards

A fin de cuentas, un tipo al que apodaban “El Tornado de Texas”, que mascaba tabaco, que era capaz de saludar al público después de una salvada o que tenía la friolera de 35 armas de fuego en su domicilio no podía pasar desapercibido. Si a eso se le unía que era sumamente extrovertido y que su modo de conducir no era ni mucho menos conservador, el resultado fue que Colin Edwards se convirtió en uno de los pilotos más carismáticos durante la primera década del siglo.

Antes de los mundiales de SBK

El hecho de que no tuviera éxito en MotoGP no quiere decir que este norteamericano nacido en Houston en 1974 no hubiera cosechado antes triunfos. De hecho, llegó a ganar el Campeonato Nacional de Estados Unidos de Motocross (80cc) antes de pasarse a la velocidad, donde siguió triunfando en cada carrera que participaba. De ese modo se labró un nombre que empezó a ser conocido en la primera potencia mundial.

Y llegaron las Superbike

Tal currículum llevó al “Tornado de Texas” al Mundial de SBK, donde se encontró con unas motos perfectas para su estilo. Grandes modelos de serie, rápidos como el viento y a los que poder sacar todo el partido posible. Allí corrió entre 1995 y 2002, siendo su etapa más gloriosa la que hizo sobre motos Honda, con dos campeonatos y otros dos subcampeonatos. Y para reseñar, el final del segundo de sus títulos, el de 2002, cuando se llevó de calle las cuatro últimas carreras. 

Colin Edwards con la Yamaha oficial en el GP de la República Checa de 2005. Fuente: Gold & Goose
Colin Edwards con la Yamaha oficial en el GP de la República Checa de 2005. Fuente: Gold & Goose

Salto a MotoGP

Colin Edwards estaba en la cresta de la ola, así que aprovechó su empuje para recalar en MotoGP, donde se daban cita los pilotos más rápidos, es decir el campeonato más prestigioso de todos. Sin embargo, el tejano no logró brillar del mismo modo que lo hizo en SBK. Puede que llegara demasiado tarde y que estuviera en la recta final de su carrera o que simplemente no se adaptó del mismo modo a las motos de este mundial.

Lo cierto es que en su trayectoria de doce temporadas nunca consiguió subir a lo más alto del podio en ningún Gran Premio -aunque sí que lo mereció en diversas ocasiones-. Se tuvo que conformar con doce podios y tres poles, un botín que se antoja escaso para alguien con la calidad de Edwards que además corrió con la Honda que Sete Gibernau llevó al subcampeonato del mundo y durante tres temporadas con las mismas Yamaha que Rossi. Después pasó al equipo satélite y poco a poco se fue alejando de los puestos de cabeza. Lo que no abandonó fue el cariño de los aficionados, quienes siempre guardaron un hueco en sus corazones al tipo que mascaba tabaco y seguía corriendo bien entrada la treintena.

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