La doble reconciliación de Fabio Quartararo

El francés completó un fin de semana de ensueño en Catalunya, desde el jueves hasta el domingo.

Fabio Quartararo realizando una tumbada increíble en Catalunya
Fabio Quartararo realizando una tumbada increíble en Catalunya

Salió Fabio Quartararo de Jerez y Le Mans con alguna certeza y una gran duda. La certeza más clara es que, pese a los problemas de velocidad punta, su Yamaha YZR-M1 le permitía ser tan rápido como el que más cuando tenía pista libre y podía hacer su trazada para aprovechar el proverbial paso por curva de su moto.

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La enorme duda era si eso sería suficiente para pelear el título ante las potentes motos italianas. Unas dudas legítimas tras haberse quedado atascado tras la Aprilia de Aleix Espargaró en Le Mans -pese a que parecía tener más ritmo- dos semanas después de pasarse toda la carrera de Jerez a la estela de la Ducati Pecco Bagnaia sin opción de meterle la moto.

La carrera de Mugello resultó balsámica, ya que, aunque el resultado fue idéntico al de Jerez, ni el escenario ni el desarrollo de la carrera tuvieron nada que ver. Allí comprobó que, incluso en un circuito con una recta eterna, la M1 sigue siendo capaz de desenvolverse bien para luchar por el podio, lo que le cargó de moral para la siguiente cita, una de las más especiales: el Gran Premio de Catalunya.

Fue el de Barcelona un fin de semana de reconciliaciones para el piloto galo. Ya antes de saltar a pista escenificó su 'reconciliación' con Yamaha al oficializarse su renovación por dos temporadas para seguir hasta 2024 con la firma de Iwata, que pudo respirar aliviada.

Fabio Quartararo y Lin Jarvis escenifican la renovación del galo por Yamaha hasta MotoGP 2024
Fabio Quartararo y Lin Jarvis escenifican la renovación del galo por Yamaha hasta MotoGP 2024

Se puede hablar de 'reconociliación' porque el mismo reconoció que no fue una decisión sencilla. Era el piloto más codiciado del mercado y se tomó su tiempo para sopesar sus opciones, pero al final optó por el camino de la fidelidad, renovando así su confianza en quienes apostaron por él en algo que fue casi un salto de fe, ya que sus años en Moto3 y Moto2 no habían sido los mejores.

Ni el más optimista de Yamaha podía suponer no solo que Quartararo sería el encargado de devolver a la marca al trofeo de MotoGP, sino que lo haría en su tercer año en la categoría reina y el primero en su equipo de fábrica. Para el joven piloto francés era el momento de devolver esa confianza para intentar seguir haciendo historia con la firma de los diapasones.

Para celebrarlo, el domingo cuajó una carrera sencillamente perfecta, donde la apurada de frenada de la primera curva resultó decisiva por dos motivos: le permitió colocarse delante de Aleix Espargaró al tiempo que esquivar el incidente que acabó con la carrera de su otro teórico gran rival, Pecco Bagnaia. Algo similar a lo sucedido en 2018, cuando un incidente múltiple en la primera vuelta le dejó expedito el camino a su primer podio en categoría reina.

Fabio Quartararo y Aleix Espargaró se emparejan en la salida en Catalunya
Fabio Quartararo y Aleix Espargaró se emparejan en la salida en Catalunya

Con el mono bien abrochado para espantar fantasmas del pasado, esta vez no hubo sobresaltos y pudo hacerse con su segunda victoria del año. Una victoria muy necesaria porque, por más que fuese líder de la general a base de extraer petróleo en cada carrera, un piloto como él vive de ganar.

Y, sobre todo, porque así se reconciliaba con el territorio español. El país que le vio crecer como piloto y cuyos circuitos conoce mejor que los franceses. De hecho, sus cuatro primeras victorias mundialistas llegaron en España: tras estrenarse en Moto2 en Catalunya en 2018, en 2020 hizo el doblete en Jerez y venció también en Montmeló. Además, en 2019 había hecho podios en Catalunya y Valencia.

Sin embargo, el pasado 2021 no solamente no ganó, es que pese a conseguir 10 podios en 18 carreras rumbo al título, ninguno fue en España. El síndrome compartimental en Jerez y el mono en Catalunya le costaron dos victorias que tenía hechas, mientras que en Motorland y Ricardo Tormo sufrió más de lo esperado.

Esa pequeña maldición ya es historia. Tras el segundo puesto de Jerez, completó una exhibición monumental para ganar con más de seis segundos de renta y terminar de reconciliarse con Yamaha y España de una tacada, completando un fin de semana de ensueño que le cargará de moral para revalidar el título. Y ahora, a ver quién le para.

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