Jason Dupasquier, estrella de plata

Su nombre sonaba cada vez más, y seguro que por tierras suizas ya había quienes soñaran despiertos…

Jason Dupasquier con su inseparable número 50
Jason Dupasquier con su inseparable número 50

Hace unos 2070 años, una aldea concebida en las mentes de René Goscinny y Albert Uderzo y situada en el noroeste de la Galia vivía según sus propias normas, no siempre escritas. Con Astérix y Obélix como héroes y la poción mágica como pegamento, aquella pequeña sociedad se sentía completamente invencible. Solo tenían un miedo: “Que el cielo caiga sobre nuestras cabezas”, admitía el jefe Abraracúrcix, que a continuación se auto tranquilizaba diciendo: “Pero eso no va a pasar mañana”.

En el año 2021, el paddock del Campeonato del Mundo de MotoGP funciona como una aldea con sus propias normas, no siempre escritas. Con la gasolina y el ruido como pociones y la pasión por la velocidad como pegamento, el miedo viene de saber que todos los pilotos se están jugando la vida en cada curva. Un miedo que se combate con el tranquilizador pensamiento de que esa curva nunca va a ser la siguiente.

Si no pensasen así, no podrían correr. Un piloto profesional nunca entra en una curva pensando que la tragedia se esconde detrás, aunque sepa que puede estar ahí. Y, sin embargo, por una siempre y absurda cuestión de estadística, en ocasiones ocurre.

Es entonces cuando absolutamente nada más tiene sentido. Cuando se produce un desgarro en el espacio-tiempo y, mientras la vida y el GP siguen adelante, una parte de cada persona que conforma el paddock se queda clavada en ese instante en el que el ruido deja su sitio a un atronador silencio, en un oxímoron salvaje donde el miedo se puede oler por encima de la gasolina.

Es entonces cuando el cielo se desploma sobre las cabezas de todo el motociclismo.

El pasado sábado 29 de mayo, Jason Dupasquier sufrió una caída en la Arrabiata 2 de Mugello. Un incidente que la probabilidad debía convertir en anécdota. Sin embargo, la fatalidad – que jamás avisa antes de aparecer- se acabó llevando la vida del joven piloto suizo, que falleció casi 24 horas después en el hospital de Florencia.

Hijo del piloto mundialista de motocross Phillipe Dupasquier, Jason dominó el Supermotard en su país hasta que a los 14 años decidió probar en los circuitos. El éxito fue inmediato: conquistó la ADAC Northern European Cup en su debut en 2016 y fue reclutado para disputar el Mundial Junior de Moto3 por el CarXpert Interwetten, el equipo que durante años aseguró la presencia de pilotos suizos en el Mundial, una tarea para nada sencilla.

Jason Dupasquier antes de una carrera
Jason Dupasquier antes de una carrera

En uno de sus múltiples viajes, Astérix y Obélix tienen que viajar a Helvecia, que no deja de ser otro nombre para Suiza. La misión de ese viaje es la de encontrar una Edelweiss (Edelweiß en alemán, que significa ‘blanco noble’ o ‘blanco puro’), una planta a la que en el cómic denominan ‘estrella de plata’ y que solamente crece en las cumbres montañosas helvéticas.

Durante las últimas décadas, tener a un piloto suizo luchando por ganar un Mundial es tan difícil como encontrar una Edelweiss, ya que el país centroeuropeo carece de circuitos como consecuencia de la prohibición de carreras de velocidad que hubo entre 1955 y 2007.

En categorías individuales, Suiza solamente ha tenido tres campeones del mundo en los grandes premios: Luigi Taveri, Stefan Dörflinger y Thomas Luthi, uno de los pilotos más veteranos del actual paddock y que había acogido al joven Jason Dupasquier como su protegido.

Aquel 2017, el jovencísimo piloto helvético fue progresando en el FIM CEV y se ganó un puesto para la MotoGP Rookies Cup de 2018, donde no pudo correr por una lesión en el fémur que le dejó casi todo el año en blanco. Volvió en 2019 haciendo gala de una exquisita regularidad, lo que animó a CarXpert a entrar como patrocinador en el PruestelGP para llevar al joven Jason al Mundial con un contrato por dos temporadas.

Después de un año de adaptación en el que acabó todas las carreras pero no puntuó en ninguna, había dado un evidente salto de calidad en este 2021, donde a esa impresionante regularidad había añadido las gotas de velocidad que le faltaban para luchar por el top ten. Su nombre comenzaba a sonar cada vez más, y seguro que por tierras suizas ya había quienes soñaran despiertos con que el joven Jason Dupasquier se convirtiese en su nueva estrella de plata.

Hoy, en un emotivo texto de despedida, el equipo recuerda a Jason como un piloto carismático y talentoso, como un chico amable y divertido, como un deportista trabajador y respetuoso. En definitiva, como una gran persona.

Hoy, mientras el paddock intenta despertarse de un mal sueño que por desgracia fue real, mirando hacia delante porque no queda otra, como parte de un proceso de duelo en el que no se sabe cómo ni en qué punto el dolor se va disipando hasta que el ruido y la gasolina vuelven a ser el pegamento de la aldea; la estrella del 50 de Jason Dupasquier luce ya en el cielo de la aldea de MotoGP junto al 39 de Luis Salom, el 58 de Marco Simoncelli o el 48 de Shoya Tomizawa.

Demasiadas en muy poco tiempo.

Jason Dupasquier
Jason Dupasquier

 

Jason Dupasquier ha fallecido tras su accidente en Mugello

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