Johann Zarco y Avintia, matrimonio de conveniencia

La unión entre el piloto galo y el equipo andorrano no ha tenido un comienzo ideal.

Johann Zarco y Avintia, matrimonio de conveniencia
Johann Zarco y Avintia, matrimonio de conveniencia

Estoy encantado de anunciar oficialmente mi firma con Ducati para la temporada 2020 en MotoGP", empieza diciendo Johann Zarco en sus redes sociales junto a una foto en la que aparece delante de una pared rojo corporativo en la que se puede ver, en grandes dimensiones, el logo de la marca de Borgo Panigale.

Conviene recalcar lo de ‘oficialmente’ porque ya lo había anunciado antes de forma oficiosa en varios medios franceses. Casi a la vez que su anuncio oficial llegaba el comunicado del Reale Avintia donde no se habla de fichaje como tal: “El equipo Reale Avintia Racing se complace en anunciar que Johann Zarco será el piloto que acompañará a Tito Rabat en el próximo Campeonato del Mundo de MotoGP 2020", empieza el equipo.

El comunicado del equipo (con la misma foto) también recalca que su nuevo piloto “ha firmado un acuerdo de un año directamente con Ducati" –algo que él mismo ya había matizado en el anuncio oficioso del acuerdo-, pero antes de eso, el equipo andorrano se encargaba de recalcar tres cosas en una misma frase:

“El equipo satélite Ducati contará con la presencia de dos ingenieros de pista y dos electrónicos Ducati Corse que seguirán la actividad de los dos pilotos de la Demosedici GP19".

Por un lado, reafirmaban su nuevo estatus de equipo satélite –conseguido precisamente como contraprestación al acomodo del francés en detrimento del checo Karel Abraham.

En segundo lugar, la llegada de cuatro miembros de la fábrica a su box, confirmando así la materialización de esa nuevo estatus en algo realmente tangible.

Tercero, el claro matiz de que dichos miembros de Ducati estarán a disposición de sus dos pilotos y no se limitarán a trabajar exclusivamente en el lado del francés.

Son todo pequeñas señales que confirman lo que ya se sabía desde que Abraham anunció la noticia de que le habían rescindido el contrato que tenía en vigor para el próximo 2020: que la unión entre Zarco y Avintia no nace del amor mutuo. De hecho, a ambas partes les costará mucho olvidar las declaraciones del piloto en las que descartaba su posible fichaje por el equipo que dirige Raúl Romero cuando todavía estaban empezando los rumores, alegando que no era un equipo top.

Johann Zarco y Avintia, matrimonio de conveniencia

Karel Abraham ha sido el gran damnificado del enlace Zarco-Avintia.

Sucede que el amor es prescindible cuando se trata de matrimonios de conveniencia. Y esta unión, animada por la organización y orquestada por Ducati, es beneficiosa para todas las partes.

Zarco había rechazado a tantos pretendientes que casi se había quedado para vestir santos, y corría el serio riesgo de quedarse compuesto y sin novia para MotoGP 2020, cuya parrilla ya estaba completamente cerrada y donde se le ha tenido que buscar hueco con calzador, como quien busca una iglesia a última hora para unas nupcias no previstas.

Sin embargo, finalmente dispondrá de una Desmosedici GP19 que, si bien no será la última versión de los italianos, ha mostrado su competitividad en este curso ganando tres carreras con dos pilotos distintos (dos Andrea Dovizioso y una Danilo Petrucci) y sumando un total de 17 podios (nueve Dovi, tres Petrux y cinco Jack Miller en el Pramac).

Como suele suceder en este tipo de matrimonios, la unión no es el fin en sí mismo sino un medio para acercarse a un fin más lejano y ambicioso. En el caso de Zarco no hay ninguna duda: ese fin es vestirse de rojo Ducati en 2021. Es posible que los dos pilotos oficiales de la marca no renueven y él confía en tomar un relevo que parecía reservado a Jack Miller.

En el caso del Avintia, también está bien claro el fin que pretende con este enlace improvisado. Para empezar han dejado de ser el último equipo privado de la categoría reina para convertirse en un equipo satélite más, sin dejar de lado el hecho evidente de que con Zarco a bordo optarán a mejores resultados que con Abraham.

Y por supuesto, la mencionada dote de dos ingenieros de pista y dos electrónicos del departamento de carreras de la firma italiana, que para algo es la que paga el banquete. Por lo tanto gana Zarco, gana el Avintia y también gana, de rebote, el español Tito Rabat, que dispondrá de un material mejor y de un compañero realmente motivador al que conoce bien: no en vano le destronó en Moto2.

En la vida real los matrimonios de convivencia suelen adolecer de falta de amor, pero en MotoGP los problemas desaparecen rápido cuando hay resultados. Y no solamente eso: la fecha de caducidad ya está puesta de antemano: un año y, salvo sorpresa mayúscula, cada uno por su lado. Para entonces, que les quiten lo bailao.

Karel Abraham y Johann Zarco en 2017 (Fotos: Gold & Goose).

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