Sam Lowes: Laureles sin corona

Píldoras 2020, capítulo 22: Sam Lowes, tercero en el Mundial de Moto2 2020.

Sam Lowes acabó la temporada con una increíble gesta en Portimao
Sam Lowes acabó la temporada con una increíble gesta en Portimao

Si hay un concepto dentro del motociclismo que trasciende mucho más allá de los resultados, es el del honor. Es un deporte en el que las gestas se recuerdan tanto o más que las victorias, y en el que las heroicidades no siempre suceden en los puestos de podio. En este 2020, un piloto se ha metido en el bolsillo a toda la afición pese a quedarse sin el título.

Se trata del británico Sam Lowes. Un piloto cuya trayectoria deportiva nunca ha entendido de términos medios, debatiéndose entre temporadas gloriosas y otras para olvidar. Ha sido así desde el British Supersport, donde pasó de no hacer un solo top 5 en 2009 a ser campeón en 2010 con gran contundencia.

Un título que fue el punto de partida a una época de gloria en Supersport. Saltó al Mundial con una Honda, la misma que había llevado en el británico, y después de dos buenas temporadas, el cambio a Yamaha en 2013 le llevó al título mundial en una temporada en la que superó ampliamente al rey de la categoría, el turco Kenan Sofuoglu.

Con 23 años decidió cambiar de certamen y lanzarse a la aventura de Moto2 con la Speed Up, ganándose desde el principio a la afición con sus espectaculares derrapadas… que compaginaba con demasiadas caídas. Así, después de un irregular año de debut, logró su primera victoria en Austin 2015 y comenzó a ser habitual del podio mientras se mantenía en lo alto del ránking de caídas.

Sam Lowes logró su tercera victoria seguida en el GP de Teruel
Sam Lowes logró su tercera victoria seguida en el GP de Teruel

Cuarto en 2015, Gresini le dio una Kalex con billete a MotoGP. Por momentos creyó que podría saltar como campeón, pero una segunda mitad de año horrible fue preludio a un 2017 para olvidar con Aprilia, viendo cómo el sueño de MotoGP se tornaba en una pesadilla que ni siquiera acababa volviendo a Moto2.

Ni con la KTM ni con la vuelta a la Kalex de Gresini. El único parecido con su periplo anterior eran las caídas. Su crédito se acababa y, de forma un tanto sorprendente, el Marc VDS le fichó para 2020. Una apuesta arriesgada y muy criticada.

Tras dos cuartos puestos, en Brno volvió al podio después de casi cuatro años. En Estiria volvió a las andadas y provocó un accidente que le costó salir del pit lane en Misano, donde realizó una remontada memorable cuyo resultado (octavo) fue secundario. Tras aquello logró un tercer puesto, un segundo y tres victorias seguidas. Las mismas que había logrado en los 117 grandes premios anteriores. Era líder y estaba desatado.

En Valencia todo cambió: caída en la primera carrera y lesión de muñeca en el siguiente GP, donde con un sufrimiento extremo, rascó dos puntos para llegar con opciones a Portimao. Allí, descompuesto por el dolor, no pudo lograr la corona de campeón, pero su tercera posición en carrera le valió los laureles del público, que aplaudió al unísono una de esas gestas que no salen en los libros de historia pero quedan para siempre en la memoria colectiva.

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