Las restricciones por el Coronavirus reducen la polución en nuestras ciudades

Es un hecho, una ciudad como Madrid registra una reducción de la contaminación de un 35% por dióxido de nitrógeno comparado con la semana anterior y que, también, estaría justificado por la disminución de la circulación de los vehículos de combustión interna.

Las restricciones por el Coronavirus reducen la polución en nuestras ciudades.
Las restricciones por el Coronavirus reducen la polución en nuestras ciudades.

Una vez más el sabio refranero español resulta de lo más apropiado, ya que al titular de la noticia se le podría añadir aquello de: “no hay mal que por bien no venga". Evidentemente, el país vive una situación extrema y sin precedentes con la crisis de la pandemia del Coronavirus y en la que, lamentablemente, mucho nos tememos que lo peor aún está por llegar. Pero también estos inéditos cambios en nuestras habituales costumbres traen algunas buenas noticias como siempre supondrá la mejora de la calidad del aire por la reducción de la contaminación.

Aquí no hay más misterio y todos aquellos que han empezado a acatar a pies juntillas el #yomequedoencasa han contribuido a reducir la polución reinante de nuestras ciudades. Las cifras hablan por sí mismas, y una ciudad tan en el punto de mira como es la de Madrid también en cuestiones medioambientales ha logrado reducir su polución un 35,2% en sólo una semana. Los datos corresponden a las medidas realizadas entre el pasado sábado 7 de marzo -donde el país se encontraba todavía en una situación de una calma tensa pero en la que ninguno sospechábamos, como decimos, que nuestros hábitos de vida, incluidos los laborales, iban a cambiar de manera drástica en tan sólo una semana- y el siguiente sábado 14 de marzo, ya aplicado cierto estado de emergencia y que, además, fue la víspera de la entrada en vigor de las restricciones de movilidad a nivel particular.

Las restricciones por el Coronavirus reducen la polución en nuestras ciudades.

Lejos queda ahora la imagen de la boina de contaminación madrileña.

Entrando directamente en las cifras comparativas de polución, en Madrid, el 7 de marzo se respiraba un promedio de 33 microgramos por metro cúbico de la proporción de dióxido de nitrógeno, mientras que siete días después la medida era de 21 microgramos por metro cúbico.

En una zona periférica madrileña como es la de Sanchinarro es donde se ha registrado la mayor mejora en la calidad del aire con un aumento del 55,6%, y en otra tan céntrica como la de las Escuelas Aguirre, habitual punto negro a efectos de la contaminación y próximo a la Plaza de la Independencia, el registro era de un aumento del 42,3%. En el caso justo contrario se encontraba Villaverde, donde en el gráfico comparativo la polución subía un 6%.

Es reseñable también la mejora de la calidad del aire en dos zonas claves para el tráfico rodado como son la Plaza de Castilla y la Plaza Elíptica, donde el registro arrojaba una reducción de la polución del 56% y del 14%, respectivamente.

Madrid ha consegudo reducir en una semana el 35% de su polución.

Sin lugar a dudas, la bajada de un 80% de los usuarios de la red de autobuses urbanos de la capital han contribuido a mejorar esas cifras de polución. Y todo esto antes de la entrada en vigor de ayer por la mañana, domingo 15 de marzo, de las restricciones a la hora de salir de casa sin causa justificada y que, como sabes, tan sólo permite acudir a supermercados, farmacias, centros sanitarios y el trabajo, así como el retorno al lugar de residencia habitual en el caso de habernos pillado la prohibición de viaje,

En fin, que sería un momento excelente para desplazarse en moto en el que no sufriríamos la habitual polución, y que como bien sabes queda impregnada, como si se tratase de hollín, en nuestra ropa de moto a modo de testigo del riesgo añadido que supone ir en moto por ciudad y que también alcanza de manera irreversible nuestras fosas nasales. Si no fuera por la restricciones gubernamentales y que, evidentemente, también nos afecta al colectivo motorista. Que permite el uso de la moto de manera exclusiva en los casos anteriormente descritos pero sin acompañante, salvo en las excepciones de que el pasajero sufra una discapacidad u otra causa justificada. No cumplir estas normas está considerado como desobediencia a la Autoridad y las penas por ello podrían ascender hasta los 60.000 euros.

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