BMW R 1200 R. Prueba

BMW presenta un modelo reinventado con un nuevo cariz deportivo que lo convierte en una más que interesante propuesta para uso polivalente… y algo más
Pepe Burgaleta. Fotos: Juan Sanz -
BMW R 1200 R. Prueba
BMW R 1200 R. Prueba

El hecho de que la firma alemana haya prescindido en esta R del sistema Telelever en el tren delantero, no significa que lo haya aparcado desestimándolo por su ineficacia. Y es que una de las principales claves que presenta la nueva R 1200 R la encontramos en su horquilla invertida de gruesas barras, inspirada en la unidad poco tiempo atrás adaptada en la exitosa Nine-T; si en esta neoclásica funciona de forma conveniente, ¿por qué no usarla en la remozada «big naked» alemana?

Dicho y hecho. Así, un gran avance con respecto a la anterior 1200 lo encontramos en el mayor tacto del tren delantero respecto a las neutras sensaciones ofrecidas por el Telelever hasta ahora. BMW ha decidido ofrecer como opción el sistema de ajuste electrónico de suspensión ESA, eso sí, simplificado con dos modos, uno más recio y deportivo que el segundo. Al final y sobre el terreno, el correspondiente al primer parámetro bajo la denominación «Dynamic» consigue un tacto efectivamente más firme, incluso demasiado pensando en una moto que tiende a un uso sport, sí, pero convenientemente aderezado de cierta polivalencia turística que agradece más suavidad en general.

Es por ello por lo que finalmente rodando en modo «Road» se consigue ese ansiado término medio entre pisada firme y absorción eficaz, sin perder la línea en trazadas de tiralíneas. A fin de cuentas, sus 231 kilos declarados en orden de marcha así lo exigen y no defrauda, sino más bien todo lo contrario: acabas rodando aprovechando los generosísimos medios del nuevo motor refrigerado por líquido, tan bondadoso como solícito a ofrecer potencia de forma lineal y contundente.

Eso sí, todo ello acompañado de una frenada sorprendentemente espectacular teniendo en cuenta lo mencionado del peso, a lo que hay que sumar un tacto de transmisión cada vez más logrado respecto a otros cardan precedentes. Aquí hay que tener presente el extraordinario funcionamiento del embrague antirrebote y, si se decide instalar, la opción del cambio semiautomático: todo un lujo para subir marchas sin cortar gas a partir de medio régimen, que es donde de verdad funciona como se espera de él.

Por 13.600 euros dispondrás de toda la esencia del bóxer alemán, eso sí, convenientemente actualizado en su última versión de 125 CV con menos inercias, refrigeración líquida, embrague multidisco en aceite, cambio integrado y refrigeración líquida.

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