Comparativa: BMW S 1000 XR-Ducati Multistrada S

Con un amplio espectro de utilización, nuestras protagonistas aúnan como pocas motos en la tierra altas dosis de deportividad, gran talante rutero, acabados envidiables y un equipamiento de última generación.
Óscar Pena. Colabora: Sergio Romero. Fotos: Jaime de Diego -
Comparativa: BMW S 1000 XR-Ducati Multistrada S
Comparativa: BMW S 1000 XR-Ducati Multistrada S
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Sobre la base de la S 1000 R, BMW ha desarrollado una nueva deportiva, esta vez de manillar alto y prominente carenado, que se dirige a un público muy exigente que busca altas prestaciones, dinamismo y confort. Una moto a medio camino entre su exitosa bicilíndrica bóxer R 1200 GS, y sus sobresalientes deportivas de cuatro cilindros. La receta parece sencilla, y el resultado es una moto muy especial: con mucho carácter y una serie de características que, quizá, sean extremas para parte del público al que va dirigida. En frente, la Ducati Multistada 1200 S culmina una saga iniciada allá por el año 2003.

El poso de la experiencia se plasma en su diseño, parte ciclo, electrónica, motor, etc. Todo ha sido evolucionado en esta última versión, con soluciones técnicas inéditas para dar lugar a una moto extremadamente polivalente. Con ella, Ducati nos muestra su concepto de moto «total», con una orientación completamente asfáltica y turística, sin renunciar a ciertas dotes en la conducción «fuera carretera». Así las cosas, y por todo lo que veremos y analizaremos a continuación, se nos antoja menos agresiva y extrema que la moto alemana, más versátil, si quieres, y en realidad, justo a medio camino entre la casi «visceral» S 1000 XR y la maxitrail bávara, la BMW R 1200 GS.

Impactantes

BMW S 1000 XR y Ducati Mulstistrada 1200 S entran por los ojos de un solo vistazo. Son vanguardistas y un poco exageradas en sus líneas, pero al tiempo imponentes e impactantes. Está claro que son motos cuyos nombres se escriben «con mayúsculas», porque desprenden un aura de calidad y clase incontestable. El correspondiente a motos de alta gama. Su precio también se dirige en este sentido. De hecho la S 1000 XR con los extras (de serie incluye ABS desconectable, control de tracción ASC y modos de conducción Road y Rain, pudiendo añadirse en opción modos de conducción Dynamic y Dynamic Pro, con ABS Pro y DTC, y suspensiones electrónicas Dynamic ESA, accesorios todos ellos instalados en nuestra moto de pruebas, y comprendidos en los paquetes Touring y Dinámico), tiene un precio que asciende a 19.970 €, mientras que 17.200 € es el precio base de la misma.

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La Multistrada 1200 S cuesta 20.990 €, a lo que hay que sumar el precio correspondiente de alguno de los paquetes opcionales que pudieras instalar, y que coinciden precisamente con los diferentes modos de motor disponibles. El Touring se compone de sendas maletas con una capacidad total de 58 litros, puños calefactables ajustables en 3 niveles y caballete central. El Sport, de un silencioso Termignoni, un guardabarros delantero de carbono y tapas de los tanques de líquido de frenos y de embrague en aluminio forjado. El Urban, de un baúl de 48 litros y una práctica bolsa sobredepósito para mantener tu smartphone a mano y cargarlo mediante el puerto USB. Y el Enduro, de faros suplementarios, protector motor de tubos de acero, rejilla protectora de radiador, caballete lateral de mayor tamaño, y set estribos off road.

A todo esto, no podemos olvidar el kit de conectividad Ducati Multimedia System (DMS), equipado de serie, que gracias a la tecnología Bluetooth, permite aceptar una llamada telefónica entrante, seleccionar y escuchar las canciones favoritas y recibir el aviso de un nuevo SMS. Además, mediante la App Ducati Multistrada Link, podrás guardar y compartir en redes sociales los detalles de ruta.

Finalmente, ofreciendo una seguridad pasiva de primera categoría, destacar la versión Multistrada S D-Air, que en colaboración con Dainese, ofrece un airbag que actúa con los sensores de la moto, como ya sucediese en la versión anterior.

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En marcha

A nivel de parte ciclo, la S 1000 XR comparte muchas cosas con sus hermanas S 1000 R y RR, pero se distingue por una mayor altura debido a unas suspensiones con recorridos más largos (150 y 140 mm), mayor lanzamiento de la horquilla (25,5º), subchasis reforzado con los anclajes al bastidor más bajos y basculante 65 mm más largo. La ergonomía también es propia, con un ancho manillar que se acerca más al piloto y estribos con gomas más bajos y adelantados. Además, el carenado se ha diseñado con el objetivo de proteger a su conductor, y la pantalla es fácilmente regulable en dos alturas manualmente. Su eficacia está contrastada, y ciertamente el trabajo aerodinámico de la BMW es sobresaliente, al punto de situarse un pasito, aunque pequeño, por delante del de la Multistrada, que no es en absoluto malo, y cuya pantalla es todavía más fácilmente regulable en tres alturas. Además cuenta con el sistema de LED Ducati Cornering Lights (DCL), que se acciona en función de la inclinación de la moto. Compañero ideal de viaje y de aventura.

También incorpora, como la BMW, un práctico sistema de control de velocidad de crucero.
En cuanto a la ergonomía, se nos antoja más acertada en la Ducati. El manillar, más cercano, permite un control total sobre el tren delantero, amén de ofrecer la sensación de ser una moto más corta y manejable. Por su parte, el asiento ofrece más espacio y libertad de movimientos y un mullido más confortable, especialmente teniendo en cuenta la filosofía de los modelos. En la BMW es duro y el piloto se siente algo «encajonado», al carecer de tanta libertad de movimientos.

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También es algo más alta, aunque no tenga mayor recorrido de suspensiones. Este hecho, unido al mayor índice de vibraciones del cuatro cilindros alemán, que son especialmente percibidas en el manillar a partir de acercarse a las velocidades límite legales, hacen de la Ducati una moto claramente más agradable para recorrer largas distancias, o pasar largos periodos de tiempo a los mandos. También hablan a su favor la menor rumorosidad mecánica, que existe, pero es menos agresiva que en la BMW (el ADN súper deportivo de su motor se aprecia en este aspecto, y te cautiva o puede llegar a molestar), y el menor consumo, que a los 100 km recorrido en nuestro trayecto supuso de media 0,5 litros. Un dato tampoco especialmente significativo teniendo en cuenta las cifras de potencia que manejamos (6,8 litros por 7,3 litros). También tiene una ligera ventaja a la hora de maniobrar en parado y a baja velocidad la moto de Bolonia, y ciertamente se percibe algo más manejable, especialmente si eres un conductor bajito.

La sensación de rigidez del doble viga de aluminio, derivado directamente del de la S 1000 R como ya hemos señalado, en combinación con las efectivas suspensiones activas, hacen de la BMW una moto tremendamente estable y segura a alta velocidad. Y gracias al carácter y comportamiento de su motor, transmite sensaciones de verdadera deportiva, pero con manillar alto y prominente carenado. En zonas viradas te permite muy rápidos pasos por curva, y una vez apuntada la entrada en los virajes, puedes trazar con absoluta seguridad y una imperturbable estabilidad. En este sentido, la Multistrada es más activa y predecible en sus reacciones. Más sensible si se quiere (y eso que la italiana cuenta este año con diversas modificaciones en su bastidor tubular de acero, que cambia ligeramente su estructura y se añaden dos subchasis laterales para ganar rigidez. También tiene nuevas cotas de dirección y está más elevada para el uso «off road»).

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Con todo, apunta la trazada con más facilidad, y acepta mejor cualquier rectificación durante la conducción. Su frenada es más progresiva y potente. Superior sin duda, y no solo por la mejor calidad de componentes (monta doble disco delantero de 330 mm con pinzas radiales monobloque Brembo M50 y bomba radial, también Brembo, por el doble disco de 320 mm con pinzas de cuatro pistones radiales de menor calidad y bomba convencional de la BMW), sino porque es más dulce y progresiva, con lo que se consigue que al tiempo sea de lo más dosificable y agradable en uso urbano o turístico, no solo deportivo.

A partir de ahí se balancea un poquito más, tanto en medio de la curva como a la salida de la misma, aunque vayas ajustando en función de tu conducción las suspensiones electrónicas Ducati Skyhook Suspension Evo (DSS), gestionadas por la sobresaliente plataforma inercial IMU (Inertial Measurement Unit), que han evolucionado con un nuevo algoritmo y son capaces de variar en tiempo real la respuesta de los hidráulicos de las suspensiones Shachs, manteniendo así mayor constancia en la estabilidad de la moto.

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Esta forma de ser y comportarse, aunque no sea quizá tan efectiva, es en cómputo general más confortable y le confiere a la Multistrada un carácter multiusos superior al de la BMW, una deportiva que parece exigirte todo o nada. Así las cosas, la Ducati es capaz de seguir la estela de la BMW en cualquier situación, salvo que vayas rodando a ritmo de competición. Sus estribos rozan un poco antes en curva, y el diferente comportamiento de los propulsores influye considerablemente en la conducción. A los dos modelos hay que adaptarse. También el trabajo sobre la caja de cambios, la velocidad utilizada en cada maniobra, etc, pueden determinar cierta ventaja para una u otra.

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Tecnología de vanguardia

La electrónica y la mecánica son decisivas en el comportamiento de nuestras protagonistas, marcando su carácter y exponiendo un nivel muy elevado que las sitúa a la altura tecnológica de las mejores deportivas del momento. Pero adaptadas a sus nuevos cometidos. El nuevo motor Testastretta con distribución variable DVT, (Desmodromic Variable Timing), y mayor compresión, se caracteriza por su excelente rendimiento a alto régimen de giro, siendo más dulce y dosificable que los bicilíndricos convencionales también a bajas revoluciones. En él desaparecen los característicos «coceos» y empuja con consistencia desde medio régimen y hasta el corte del encendido, que se sitúa en las 10.500 rpm, esto es, 1.500 rpm dentro de los dígitos marcados en rojo. Siendo a partir de 10.000 rpm cuando se iluminan los LED rojos que te indican que ha llegado el momento de subir de marcha. Apenas vibra nada, salvo a altas revoluciones en marchas cortas, y el único aspecto cuestionable, y es más por una cuestión de gustos, es el potente y sordo ruido de admisión cuando aceleras a fondo. Otros aspectos, como el tacto del embrague o el comportamiento de la caja de cambios, son sobresalientes, aunque en esta última es conveniente marcar bien los cambios.

Sea como fuere ocurre lo mismo en la BMW, cuyo selector es algo más «durillo». Lo que sí puedes llegar a llegar a echar de menos en la Ducati es la contundencia en bajos de los bicilíndricos convencionales. Y has de adaptarte al empuje de la distribución variable. El motor de cuatro cilindros en línea de la BMW es más tradicional y contundente, en este sentido, y a medida que sube de revoluciones, unido al rugido que emite, te ves envuelto en un aura de deportividad total. De éxtasis absoluto hasta el propio corte de encendido.

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Conclusión

A pesar de converger en una filosofía parecida, BMW S 1000 XR y Ducati Multistrada S no son motos iguales. Decantarse por una u otra varía más en función de los gustos personales y las necesidades de cada uno, que del propio funcionamiento de cada modelo. Y es que el comportamiento de ambas monturas puede calificarse de intachable, siendo el único aspecto mejorable el índice de vibraciones de la moto alemana, que pueden llegar a ser molestas con el paso de los kilómetros al presentarse cuando circulas a velocidades medias normales.

Por descontado, en el resto de aspectos es única. Una SBK disfrazada de trail asfáltica gracias al poderío de su motor, y el equilibrado y sólido comportamiento de su parte ciclo. A todo esto se suma su buena protección aerodinámica y ergonomía. La Ducati es menos agresiva, más utilizable en el día a día, más cómoda, y menos imponente en general. Aunque no nos engañemos, si la exigimos, nos deleita con un comportamiento solvente y excitante. Con todo, es una especia de maxitrail, al estilo tradicional, pero dirigida a un uso muy asfáltico.

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