Ducati Multistrada 1100 S

Afinando el Twin. Frente a las modificaciones profundas que se aplican a menudo en los diferentes modelos, Ducati, sólo afinando su conocido «twin» a 90º, ha conseguido dar un soplo de aire fresco a su carismática Multistrada.
Carlos de la Fuente. Fotos: Juan Sanz -
Ducati Multistrada 1100 S
Ducati Multistrada 1100 S

Hoy día, nada o casi nada se deja al azar y, sin lugar a dudas, Ducati es consciente de la importancia que tiene en el mercado el factor estético de sus motos. De hecho es una de las marcas que más alarga la vida de sus modelos más emblemáticos. Sin alejarnos excesivamente en el tiempo, probablemente recuerdes los sensacionales diseños del gran mago Tamburini. Se estrenó con la Paso 750, que con su carenado envolvente ha sido una de las motos más copiadas de nuestro tiempo, y culminó su aportación con la mítica 916, para muchos la deportiva más bella de la historia. La última generación de Ducati ha estado marcada por la aparición de la Monster M900, otra moto cuyo diseño ha creado escuela. En todos estos casos, el factor común ha sido su longevidad. Sin ir más lejos, la Monster, que se convirtió en realidad allá en 1995, perdura hoy día, con diferentes versiones eso sí, pero sobre la espectacular base de la primera. La Multistrada, que hoy nos ocupa, es una fi rme aspirante a tener una larga vida en el mercado. Pero hagamos un poquito de historia. Corría el año 1991 cuando Yamaha presentó un concepto de moto diferente, la TDM 850. Propulsada por un motor bicilíndrico en paralelo, la marca japonesa creó un híbrido que rompía con los esquemas habituales de las motos de aquellos años. Con componentes asfálticos, pero con geometrías y ergonomía de tipo «trail», se mostraba como una moto multifuncional, que podía utilizarse, indistintamente en ciudad o por todo tipo de carreteras, mostrando, además, una faceta deportiva realmente interesante. Sin embargo, ninguna marca se atrevió a crear nada parecido hasta que en 2002 llegó la Ducati Multistrada, una moto con fundamentos similares a los utilizados por Yamaha en su TDM 850, pero con un carácter claramente más radical.

UN POQUITO MÁS
Eso es precisamente lo que ofrece la nueva Multistrada, ya que sólo se ha cambiado el propulsor. Se ha variado el diámetro del cilindro que pasa de 94 a 98 mm, por lo tanto, la cilindrada aumenta de 998 a 1078 cc, asimismo, el ángulo entre las válvulas se cierra, principio de base del testastretta, con el fin de optimizar la combustión. Gracias a estas modificaciones se obtienen 1,1 kgm más que antes a 250 rpm menos y con 3 CV más en toda su banda. Además se ha sustituido el embrague, que ya no es en seco, sino en baño aceite, obteniendo, como resultado, un funcionamiento mucho más suave y agradable… Adiós al tosco chirrido metálico. La última modificación con respecto al modelo de 998 cc reside en la utilización de «silent-blocs» montados bajo el manillar, lo que permite filtrar las vibraciones parásitas y conservar, únicamente, las estupendas palpitaciones de una «twin». En todo lo demás es idéntica a su predecesora, salvo en algunos detalles de los adhesivos, que en la nueva son más pequeños. En definitiva, Ducati ha decidido mejorar algo que ya funcionaba de maravilla.

PODEROSA DELICADEZA
Por lo demás, la Multistrada es la de siempre, con ese peculiar diseño que hace que, o la ignores o te enamores de ella. Mantiene su conseguida ergonomía, con el manillar alto y plano, y piernas poco flexionadas, que permite devorar kilómetros y kilómetros sin cansancio. A ello también contribuye la altura del frontal, que nos protege del dios Eolo con bastante eficacia. Aunque es una moto alta, llegaremos sin grandes problemas al suelo gracias a la estrechez del conjunto y, una vez en marcha, disfrutaremos como enanos del famoso bastidor multitubular que tan buenos resultados ha dado a la fabrica de Borgo Panigale. Asimismo, la versión S monta unas suspensiones de lujo firmadas por Öhlins que trabajan de fábula, otorgando un aplomo y seguridad encomiables. Éstas se unen a un equipo de frenos que aunque no lleve pinzas radiales funciona perfectamente, siendo muy dosificable y con potencia de sobra para detenernos sin el más mínimo problema. En cuanto al propulsor, éste ya era excelente, y ahora mejora en prestaciones y tacto, ofreciendo una pegada poderosa desde muy abajo, subiendo de vueltas con brío y sin desfallecer ni un ápice hasta las 8.000 rpm, donde comienza a decaer levemente. Todo ello, aderezado con un cambio preciso y rápido, hace que disfrutemos una barbaridad ya sea atacando en un puerto de montaña o circulando en una ciudad.

INCOMPRENDIDA
Sin duda, Ducati ha dado un paso más a la hora de mejorar lo que ya era una excelente moto. Sin embargo, y como ya ocurriera con su homónima, la TDM 850, no ha tenido gran aceptación, lo cual no deja de ser curioso puesto que, sin destacar en nada, se desenvuelven estupendamente en cualquier circunstancia. No obstante, la Multistrada ha vuelto para quedarse, y además lo ha hecho pisando fuerte, con argumentos suficientes para dejar en evidencia a más de una.
 

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