Ducati Scrambler Icon. Prueba

Ducati quiere facilitar el acceso a su «universo» y para ello ha creado la marca Ducati Scrambler con el modelo Icon como el más accesible
Víctor Gancedo. Fotos: Jaime de Diego -
Ducati Scrambler Icon. Prueba
Ducati Scrambler Icon. Prueba
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Cada año llegan al mercado muchas novedades, pero siempre hay algunas que logran causar una mayor expectación que otras y su llegada es esperada con ansiedad por muchos. Aunque este es el efecto que persiguen las marcas al desarrollar la mayoría de sus motos, la verdad es que a la postre muy pocas consiguen calar hondo y auparse a los primeros puestos de las listas de ventas. En ningún campo es fácil ser un o una superventas, pero en el mundo de las motos, conseguirlo parece casi un milagro. Las que lo logran suelen aventajar de manera considerable a sus rivales y, además, sin saberse muy bien el porqué, muchas de ellas se suelen mantener en lo más alto durante varias temporadas y resulta difícil desbancarlas.

Otra cosa importante que los fabricantes tienen presente de acuerdo al momento actual del mercado es que en sus respectivas gamas deben contar con modelos denominados de acceso, cuyos precios no deben ser demasiado elevados. Ducati es una de las marcas más activas de los últimos años en lo que a novedades respecta, pero también es cierto que sus motos cada vez son más sofisticadas y completas, lo que ha implicado que sus precios de venta no sean especialmente accesibles. Desaparecidas las Monster 696 y 796, la Monster 821 llegada el año pasado es actualmente la que posee el precio más contenido de su catálogo, pero para hacerse con sus servicios y ya matriculada, hay que desembolsar cerca de 11.000 euros. Y la verdad es que esta es ya una cantidad considerable y no es precisamente asequible.

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La firma boloñesa ha querido convertirse en una marca de las denominadas Premium y quiere seguir así. Para hacerlo y sobrevivir más fácilmente ha decidido emplear una receta llegada del mundo de la automoción, creando una nueva marca de acceso que ha denominado Ducati Scrambler y que en un principio posee cuatro variantes de un mismo modelo. Presentados en el Salón de Colonia de forma estática, la primera en llegar al mercado es la versión Icon, que también es la que se ofrece al precio más contenido (8.450 euros).

Estéticamente se trata de un modelo que ha querido recuperar el estilo de las Ducati Scrambler que empezaron a comercializarse en la década de los 60 del siglo pasado. Sin embargo, como Ducati ha recalcado y como hemos podido comprobar los que ya hemos tenido ocasión de probarla, su clasicismo se encuentra solo en la apariencia, porque se comporta y funciona como una moto moderna.

De una forma u otra, Ducati ha hecho una buena campaña previa y ha logrado crear una gran expectación con sus nuevas «Scrambler». Y se puede decir que es por méritos propios, porque las motos son interesantes y también lo es el estilo de vida que se ha creado entorno a ellas.

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Ligera y fácil

Además de un agradable modelo de acceso, Ducati ha querido que la Icon sea una moto fácil de conducir y apta para un gran número de usuarios. Si es cierto que es un poco alta en líneas generales, pero al mismo tiempo es ligera (algo menos de 190 «kilos» con los cerca de catorce litros de gasolina que caben en su depósito) y muy estrecha, con un asiento de formas suaves en los laterales que facilitan que nuestros pies lleguen al suelo. La accesibilidad es buena, con una parte trasera muy limpia y sin obstáculos para pasar nuestra pierna sin problemas en un sentido o en otro.

Una vez a los mandos, la posición de conducción también es agradable y nada forzada, con nuestra espalda erguida y un buen campo de visión ante nosotros. Del mismo modo es espaciosa y da cabida a pilotos de distintas tallas, sin asustar a los que son más bajos que la media. Por su lado, el asiento es generoso en cuanto a tamaño y mullido. Es confortable, aunque en un uso prolongado, algo para lo que no está pensada esta moto, acaba sintiéndose demasiado blando.

También su manillar ancho y elevado ayuda a controlar la moto muy bien y gracias sus largos brazos la dirección se gira sin apenas esfuerzo al realizar maniobras a baja velocidad. Si es verdad que a la hora de circular entre coches su anchura puede ser un poco excesiva en algunas ocasiones, pero también hay que señalar que sus puntas se sitúan más altas de lo habitual y pasan por encima de la mayoría de los retrovisores de los vehículos de cuatro ruedas que dejamos atrás en los atascos.

Una vez fuera de la ciudad y sin abusar de trayectos largos por vías rápidas debido a su nula protección, la Icon sorprende por su facilidad de conducción y por su calidad de rodadura. Ante nosotros no hay apenas moto y prácticamente solo vemos manillar e instrumentación. El único reloj redondo está desplazado hacia la derecha e incluye contenido digital, con información más que suficiente y con buena legibilidad a pesar de su contenido tamaño.

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Las suspensiones no son de gama alta, pero están bien puestas a punto y se muestran absorbentes gracias a los 150 mm de recorrido disponible para ambos ejes. Al mismo tiempo y ayudadas por unos «pegajosos» Pirelli MT60 con pequeños tacos, transmiten confianza en apoyos fuetes y nos permiten cambiar la moto de un lado a otro con mucha rapidez, siendo la agilidad uno de los aspectos más brillantes de esta nueva italiana. Al respecto de los neumáticos, señalar que han sido desarrollados específicamente para esta moto, siendo el trasero de medidas convencionales (180/55-17”), no así el delantero, pues posee 110 mm de anchura, 80 de perfil y un diámetro de 18”. Gracias a ellos y a los mencionados recorridos de las suspensiones, la Icon se cataloga como una trail urbana, adaptándose bien a los distintos tipos asfalto y permitiendo paseos por pistas, sin olvidarnos de que su altura libre no es excesiva y que los bajos de su motor están un tanto expuestos a no ser que se monte un protector de aluminio que se ofrece como opción.

Con respecto a la frenada, a pesar de estar confiada en gran medida al único disco delantero, sorprende por su potencia y por no mostrar querencia a girar la dirección hacia el lado del disco. Está claro que a pesar de haber fabricado una moto ligera y simple, en Ducati no han descuidado la robustez del tren delantero que caracteriza a sus modelos. El ABS también trabaja bien y la verdad es que cuesta que entre en acción, porque gracias al buen hacer de los neumáticos, no es fácil llegar a bloquear las ruedas.

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Cierta herencia

Además de lucir un estilo inspirado en un modelo de hace cerca de 50 años, el bicilíndrico que utiliza es muy conocido. Se trata de un V2 a 90º, con 803 cc y refrigeración por aire, que ha propulsado a varias motos de las fabricadas por la firma boloñesa en los últimos años, aunque para no irnos muy atrás en el tiempo, vamos a decir que es el que utilizaba la Monster 796. Pero en Ducati no se han limitado a montarlo tal cual y lo han actualizado en profundidad, tanto interna, como externamente.

Si ya en la mencionada Monster era un motor muy logrado y que funcionaba con corrección, ahora todo va mejor en él. Inevitablemente es un propulsor Ducati, siendo más rumoroso que la mayoría desde que gira al régimen de ralentí, pero el accionamiento del embrague con sistema antibloqueo APTC es muy suave y la caja de cambios funciona de manera muy lograda y precisa, con poco recorrido de palanca y sin necesidad de hacer mucha fuerza sobre ella para ir engranando marchas hacia arriba o hacia abajo.

Con respecto a la Monster 796 la relación de cambio se ha cerrado, con un desarrollo máximo más corto, lo que nos permite acelerar con alegría cuando lo deseamos o, por el contrario, evitar operaciones de cambio cuando practicamos una conducción sosegada. Y luego sube de vueltas de una forma muy constante desde incluso antes de 2.000 rpm hasta superar las 8.000, sin el más mínimo altibajo, transmitiéndonos calidad y empuje en todo su rango de utilización. Si es cierto que en ocasiones muestra un pequeño vacío al primer golpe de acelerador al circular a baja velocidad, pero esto probablemente se debe a que monta un «puño rápido» o de corto recorrido y a veces lo giramos en exceso o con demasiadas ganas, sin ser necesario.

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Está claro que aunque coincide en cotas y en otra serie de características con el de la M796, el «nuevo» motor, aunque ha perdido algún CV arriba, ha mejorado en todos los sentidos, incluyendo también el tema del consumo. Durante la realización de esta prueba, mezclando todo tipo de usos y de conducción, el consumo medio nunca ha llegado a los 6 litros/100 km, rondando los 5 litros/100 km en conducción sosegada, algo que vuelve a corroborar el buen trabajo realizado por los técnicos de Ducati.

Además, con 73 CV verificados a 8.120 rpm, consigue que la Icon sea una moto muy dinámica, sin echar de menos más potencia y sin necesidad de exprimirlo de manera continuada. Basta con mantenerlo entorno 6.000 rpm para practicar una conducción alegre y sin transmitirnos apenas vibraciones. Si lo hacemos girar más arriba y mantenemos cruceros elevados por vías rápidas, entonces sí percibimos más sus palpitaciones, especialmente en la zona de los estribos. Quizás no le vendrían mal unos provistos de gomas si pensamos abusar de trayectos interurbanos más o menos largos.

Estilo de vida

Además de un moto muy atractiva con muchas posibilidades de personalización, el joven equipo humano de Ducati Scrambler ha pretendido crear a su alrededor un estilo de vida. Para ello han desarrollado una larga lista de accesorios, así como una línea ropa muy interesante para equipar a sus usuarios. Está claro que esto promete y no hecho nada más que empezar.

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Conclusión

La nueva marca Ducati Scrambler ha logrado los objetivos marcados para la Icon. Ha generado una gran expectación antes de su llegada al mercado y muchos ya han acudido a las tiendas para ser los primeros en hacerse con sus servicios. Bajo una acertada apariencia «vintage», se trata de una moto moderna, divertida, práctica y efectiva. Sin rivales muy directas en el mercado, se debe catalogar como una trail urbana, indicada para desplazamientos dentro de nuestras ciudades, para divertirnos en nuestra carretera de curvas favoritas y también para disfrutar de paseos por pistas no demasiado exigentes.

Además, es una moto simple y robusta al mismo tiempo, con un funcionamiento agradable y que trata aceptablemente bien al pasajero. Por otro lado, aunque no consume mucho y su posición de conducción es relajada, no ha sido pensada para un uso continuado por vías rápidas. Lo suyo son los trayectos más o menos cortos y una utilización escalonada.

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