Honda CB1100. Prueba

La nueva Honda CB1100 ha llegado por fin a España en 2013, una moto que la marca ha puesto en escena con la excusa de celebrar el cuadragésimo aniversario de la CB750 Four de 1969, la primera moto propulsada por un tetracilíndrico transversal en línea.

Pepe Burgaleta. Fotos: Jaime de Diego | Honda. Colabora: Bruno Nogués -
Honda CB1100. Prueba
Honda CB1100. Prueba

Hace unos años se llamaban réplicas de clásicas, luego conocimos el término de «modern classic», ahora lo que se lleva es esto de «vintage». La verdad es que al final se trata de cosas parecidas, de volver en nuestro tiempo a saborear los modelos que hace unas cuantas décadas marcaron la pauta.

Puedes pensar, y no sin razón, que es más fácil buscar una moto original de esa época y disfrutar de ella, y realmente hay algunos que siguen esa ruta, pero no es una elección fácil. Una moto con años puede llegar a ser una fuente inagotable de disgustos. No se trata solo de que esté en buen estado, sino de otro sinfín de detalles que pueden conjugarse para convertir tu vida en un infierno. Que si no encuentro neumáticos, que ya no hay recambio, que no hay manera de ponerla a punto…Por no hablar de que si estás acostumbrado a una moto de hoy en día, tendrás que lidiar con el con el comportamiento de una moto de 30 o 40 años atrás.

La solución para todos estos nostálgicos que podemos desear volver a esos años, pero que no queremos dejar de vivir en el presente, la están poniendo cada vez en mayor medida los fabricantes, y aunque no es la única ni la primera globalmente, la Honda CB1100 es la apuesta de Honda para saciar los deseos de volver atrás del mercado europeo.

La CB1100 que llega a nuestro mercado ahora no es en realidad una nueva apuesta, con algunas variaciones ya se vendía en Japón, al igual que previamente tanto Honda como otras firmas niponas habían hecho con réplicas actuales de sus modelos de los años 70 y principios de los 80. La CB no es exactamente una copia, pero está claro que recuerda a las CB750F y CB900F de la primera serie que equipó culatas DOHC, aquellas «Bol d’Or» de principios de los años 80. Si te fijas en el aspecto exterior del motor, en las líneas básicas de la carrocería, o en detalles como la doble bocina bajo el faro, puedes comprobar que quien las ha diseñado hoy tenía un buen póster de aquellas motos frente a su mesa de trabajo.

Está también claro que hoy en día no vale con hacer una copia de lo que ya hubo en el pasado. En este momento hay que cumplir unas homologaciones que incluyen pasar unos controles de emisiones o de ruidos, y evidentemente adaptarse a lo que cualquier cliente espera de una moto, bien entrados en el siglo XXI.

Esto es básicamente lo que Honda ha materializado en la CB1100, una moto que no solo tiene la línea de aquellas antepasadas, sino que también guarda su filosofía de funcionamiento, pero que está construida bajo los parámetros de calidad y las normativas de funcionamiento del presente. Va más allá de un simple traje de una moto actual, porque en realidad tanto el chasis como el motor siguen las líneas de entonces, pero se ha intentado, que con las ventajas del presente, puedas imaginarte también encima de la moto, que te encuentras en el pasado.

La sobriedad es la regla de esta CB, y lo vas a comprobar desde un primer momento. Es una Honda, y hay puntos que no se pueden sobrepasar, así que evidentemente vas a contar con frenos ABS o con una llave codificada, lo cortés no quita lo valiente, pero más allá de ella olvídate de la modernidad. El cuadro es escueto al máximo, un par de esferas y una pequeña pantalla digital con los odómetros, nivel de gasolina y un reloj, piñas clásicas, tapón de gasolina clásico, suspensiones clásicas, todo perfectamente cuidado, pero espartano.

Te subes y compruebas que es baja y pequeña, algo que no esperas en un primer momento, pero ten en cuenta que era una moto de venta en Japón, y los nipones todavía son más pequeños que nosotros. De hecho vas a tener que medir poco para no llegar con los dos talones al suelo en parado. Una de las cosas que agradecerías es un poco más de espacio, porque el lugar de conducción es un poco angosto. Eso sí, la moto es probablemente una de las más cómodas a las que te puedes montar en este momento. Todo está en su sitio, y el motor no vibra absolutamente nada hasta pasar de las 3.000 rpm, a partir de las cuales hay algún rumor, pero que se intuye más que se nota. Para comprobar hasta dónde llegaba este funcionamiento tan redondo a bajo régimen probé subir la rampa del garaje justo después de arrancarla sin acelerar, simplemente soltando el embrague, y la CB ascendía a menos del régimen de ralentí, unas 1.300 rpm sin el menor titubeo ni la menor queja.

Este funcionamiento del motor se mantiene siempre, no corre mucho, de hecho sus 90 CV son pocos para un motor tetracilíndrico de 1.100 cc, pero la curva de par es totalmente plana y la respuesta es siempre lineal y automática. Con tanta energía basta con una caja de cambios de cinco relaciones, pero aún así tampoco vendría mal una sexta que hiciese de «overdrive», porque a 120 km/h vas a unas 4.000 rpm, y el motor respondería casi igual a 3.000 rpm gastando todavía menos.

Las Bol d’Or eran unas deportivas en su momento, pero esta CB1100 ha sido creada para ir tranquilo. Sin carenado ir más allá de unos 160 km/h es muy cansado, los mandos están pensados para ir con el cuerpo recto, no aplastado contra el depósito, y de hecho el manillar es lo único que te puede parecer un poco ancho, y la moto se comporta estupendamente si la tratas con suavidad.

El cambio es suave, el tacto de acelerador inmediato, los frenos con sistema combinado tienen tacto, las suspensiones son firmes, puedes imaginarte que te has quitado de un plumazo 30 años y vives en un mundo en el que las carreteras han mejorado. Hasta las prestaciones son las que tenías a tu alcance en aquellos años. Bueno, la verdad es que serían las que tenían otros, porque la inmensa mayoría de nosotros no tuvimos una de estas motos a nuestro alcance. Estamos hablando de los primeros años de importación de motos japonesas en España, con cupos y precios al alcance de pocos en aquella famosa «Transición», que también lo fue en términos motociclistas. Para la mayoría esta CB1100 será una especie de revancha de aquellos años de «quiero y no puedo» que muchos vivimos entonces.

Más allá de esto, y teniendo en cuenta que una CB1100 tiene menos sentido si no juega con ella el valor sentimental, se trata de una moto que es totalmente lógica, porque mecánicamente es tan moderna como cualquier otra, tiene un funcionamiento suave como pocas, y no peca de ningún vicio. Lo único que le podrás achacar es que es su poco carácter, diseñada para agradar a todos, pero que en marcha probablemente volverá locos a muy pocos.

Sin embargo, si ya estás de vuelta de todo, o simplemente no tienes interés en ir más allá, esta CB1100 puede ser la moto de tus sueños, sin complicaciones, con un estilo realmente impactante, con un funcionamiento sin fisuras, y con tanta calidad como sobriedad. En Honda saben cómo lograr que una moto de 250 kg parezca que no pesa nada, que una 1100 cc sientas que tiene el tamaño de una «medio litro», y que a veces tengas que mirar el tacómetro para asegurarte que el motor realmente está en marcha.

Y, además, no olvides que otra de las cosas que puedes echar de menos es que en aquellos años, sobre una moto como esta, o probablemente sobre otra, nunca ibas solo en moto, y esta Honda está deseando que la compartas. ¿Echas de menos aquellas salidas los fines de semana? La CB1100 te devolverá la juventud, pero como ya no tienes esa edad, te aseguro que te va a tratar mucho mejor.

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