KTM 690 Duke R. Prueba

Si tienes sangre en las venas no te quepa duda de que la KTM 690 Duke R va a poner a prueba tu ritmo cardiaco. Ligera, potente y ágil. La diversión está asegurada.

Keko Ochoa. Fotos: Juan Sanz -
KTM 690 Duke R. Prueba
KTM 690 Duke R. Prueba

Cuando los de KTM pintan un chasis de naranja no es sólo una cuestión estética, es también un signo inequívoco de que estamos ante una moto especial. Si además se incluye una R en su nomenclatura, entonces significa que viene cargadita de «power parts». Se trata por  lo tanto de una de las niñas mimadas que salen de la fáfrica de Mattighofen. No en vano fue la moto elegida, el año pasado, para disputar la European Junior Cup. Aunque esta versión R no es tan radical como la versión Track, tienen en común, la horquilla completamente regulable, con ajustes independientes para la compresión en la botella izquierda  y la extensión en la botella derecha.

El amortiguador trasero con depósito separado y con mayores posibilidades de reglajes, incluyendo puesta a punto independiente para alta y baja velocidad. Y también monta el escape akrapovic que consigue sacar un par de caballos más al motor. A todo esto hay que sumarle las tijas anodizadas en naranja, la tapa del filtro de aire transparente, así como protectores de caída en los ejes de ambos trenes, delantero y trasero. Herencia también de las motos de la copa, son unas barras ancladas a los laterales del chasis que hacen de protectores en caso de caída.

Todos estos componentes confieren a esta Duke un look realmente atractivo y aunque lleva estribos para el pasajero, puedes sustituir el asiento de éste por una tapa que hace las funciones de colín para acabar de rematar el aspecto puramente racing de la moto.

Antes de girar la llave de contacto ya tengo una sonrisa dibujada en mi rostro. Tengo que confesar que me gustan las motos naranjas, en este caso la combinación de colores con el blanco y el negro hacen un conjunto verdaderamente llamativo.
Pulso el botón de arranque, el motor cobra vida inmediatamente y de él emana un sonido grave y profundo. No hay duda de que se trata de un monocilíndrico. Aunque cuando estás circulando con ella, sobre todo si vas a ritmo, dudarás de si realmente es un solo pistón el que te está empujando de semejante manera, subiendo más allá de las 8.000 rpm.

Sentado a sus mandos la posición es bastante cómoda y nada radical, pese a  que, dado su carácter, pudiera parecer lo contrario, te encuentras en una posición bastante relajada. El manillar de sección variable está a la altura perfecta y tus manos caen sobre él de forma natural. La ciudad no es que sea su hábitat natural, pero se desenvuelve perfectamente entre el tráfico urbano. La suavidad de los mandos en general ayudan bastante a este fluir entre los coches y gracias a la respuesta del motor en medios sales de cualquier situación sin despeinarte. Lo único que tienes que tener en cuenta es el ángulo de giro, que es algo reducido y si quieres «ratonear» entre coches, no te lo pondrá fácil.

Dejo atrás el ruidoso tráfico de la ciudad y me dirijo a una de mis carreteras de curvas preferida, antes de llegar a esa zona tengo por delante unos kilómetros de autopista en donde el único pistón que desplaza los 690 cc de mezcla explosiva se hace notar, no solamente con un empuje contundente, sino en forma de vibraciones, que se manifiestan en distintos puntos. Pasando de los pies a las piernas, para luego llegar a tus manos a través del manillar. Se han minimizado bastante con el eje de equilibrado del motor y montando gomas en los estribos, pero como dicen de las meigas… haberlas «haylas».

Una vez estoy ya hilando curvas, las vibraciones, no es que hayan desaparecido, pero si han pasado a un segundo plano. Ha llegado la hora de divertirse y los 70 CV para los poco más de 150 kg que pesa la moto, son más que suficientes para sacarle los colores a motos mucho  más potentes. Su único disco de freno, mordido por una pinza brembo M50 de anclaje radial y mecanizada de un solo bloque de aluminio de alta resistencia, te permite unas apuradas de frenada que ni te lo crees. El otro extra de esta versión R de la Duke son las suspensiones, como ya te decía antes, son totalmente regulables, lo que te permite ponerla a tu gusto dependiendo del uso que le vayas a dar. Los tarados de serie son, digamos, durillos. Perfectos si el asfalto está en buenas condiciones y quieres ir rápido y ya no te digo si lo que haces es meterte en circuito. Aquí incluso tendrías que endurecer todavía un poco más. Pero si la carretera está un poco rota y bacheada la cosa se complica. Así que ya sabes, evita las carreteras en mal estado o ajusta las suspensiones como si fueras a correr una carrera en agua. Hablando de carreras, ya te he dicho que el año pasado se disputó la European Junior Cup con esta moto y te aseguro que los pocos privilegiados que participaron en ella se lo pasaron de miedo. Si además de utilizar la moto a diario, te gusta a hacer curvas y alguna vez quieres meterte en circuito, te garantizo sólo una cosa, que cuando te quites el casco, tendrás una sonrisa de oreja a oreja.

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