Moto Guzi V7 II 2015. Prueba

Desde su nacimiento en 1964, la Moto Guzzi ha dejado huella dentro y fuera de los circuitos. Y es por eso que la marca de Mandello del Lario ha puesto toda su pasión para mantener vivo ese legendario modelo.
Lluis Llurba. Fotos Moto Guzzi -
Moto Guzi V7 II 2015. Prueba
Moto Guzi V7 II 2015. Prueba
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Moto Guzzi vuelve a ponerse manos a la obra en un modelo esencial de su gama: la V7, un desafío de lo más difícil ya que esta moto, que desde 2009 es la más vendida de la marca, representa la entrada en el mundo Moto Guzzi. Una máquina que por sus características técnicas va dirigida a todo aquel que quiere iniciarse al mundo de las dos ruedas. La renovación de la V7, presentada en el Intermot 2014 de Colonia y que ya está disponible en los mercados coincidiendo con el salón milanés EICMA 2014, representa una clara evolución respecto al modelo anterior, una evolución tal que la moto tiene una nueva denominación: V7 II. Añadir la numeración con dígitos romanos identifica de forma histórica los modelos de mayor éxito y longevidad realizados en Mandello del Lario, como son V50, Le Mans, 1000 SP, California y, desde ahora, también la V7 en sus conocidas versiones: Stone, Special y Racer.

Maquillándola

La Moto Guzzi V7 II ha sufrido una exhaustiva renovación tanto en el motor como en la parte ciclo, donde se ha hecho todo lo posible por aumentar el nivel de seguridad, la ergonomía y el confort. La caja de cambios ha sido diseñada de nuevo, junto con la renovación del propulsor, iniciada en 2012, la gestión electrónica y la alimentación del motor, que ha proseguido este año con un nuevo generador y la introducción de la lubricación forzada con bomba de aceite. También el incremento de cinco a seis marchas ha permitido mejorar las primeras y las dos últimas relaciones de cambio, disminuyendo la bajada de revoluciones entre una relación de cambio y otra. Esto, en un uso diario, significa unos consumos aún más reducidos. Junto con el cambio también se ha mejorado el embrague, con modificaciones en la palanca, tensores y cable para obtener un accionamiento más suave.

Al mirar la V7 II por primera vez, apreciaremos que la moto se ve más larga y cargada hacia el eje delantero. Parece una impresión óptica, pero es algo más: el motor se ha inclinado 4 grados hacia delante, hora de conducirla. Basta accionar el embrague y meter la marcha para apreciar una suavidad y silencio desconocidos con el anterior cambio de cinco velocidades. Una vez sentados en el asiento, que se ha rebajado a 790 mm en vez de los 805 anteriores de altura al suelo, descubrimos que la nueva triangulación asiento/manillar/estriberas te acopla aún más en la moto. Hay que destacar que esta nueva posición de conducción permite, además, disfrutar de las ventajas obtenidas por los cambios efectuados en la parte ciclo ya que, gracias a la nueva colocación del motor más abajo y hacia el eje delantero, resulta más eficaz en una conducción exigente.

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V7 II Stone

De líneas esenciales, la V7 II Stone tiene ahora nuevos colores: negro, rojo, gris y amarillo. Son todos colores satinados y están inspirados en las tonalidades típicas de los años 70, que resaltan el contraste con el nuevo chasis, realizado con soldaduras más cuidadas estéticamente y sobre el que se ha aplicado una pintura brillante que destaca su silueta. En el resto de la moto, espejos retrovisores, amortiguadores, aletas, ruedas y flancos, destaca el negro, llegando también al grupo óptico trasero y a las nuevas palancas de freno y embrague. Una imagen que hace resaltar los cromados de los silenciadores, el perfil de la instrumentación, los amortiguadores y las aletas de los cilindros de aluminio del motor. La característica técnica que diferencia a la V7 Stone de sus hermanas mayores es que ahora las ruedas son de aleación ligera, única concesión a la modernidad en un diseño claramente vintage.

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V7 II Special

De las V7, esta es la más cercana al espíritu original de su progenitora, empezando por su gráfica inspirada en la célebre V750 S3 de 1975. Sobre este concepto gráfico tiene ahora tres bases cromáticas brillantes: la clásica negra con franjas naranjas que reedita fielmente la combinación de colores de su célebre antepasada y dos inéditas en rojo y azul metalizado con franjas plateadas. En ambas, el logotipo en el depósito es el histórico en relieve mientras que las llantas son de radios y aleación ligera, con acabado negro en vez de cromado. Como en la Stone, también la Special recibe el nuevo chasis que se distingue, además de por las diferentes cotas de unión entre motor y amortiguadores, por un mejor acabado en las soldaduras y nuevas palancas de freno y embrague rediseñadas en negro, igual que el inédito grupo óptico trasero. Al contrario que la Stone y la Racer, la V7 Special tiene una protección en las barras de la horquilla en vez de los fuelles antipolvo con los que están equipados otros modelos de la gama.rebajado 10 mm respecto al modelo anterior y se han ganado tres centímetros de espacio para las rodillas. Reajustes que además permiten, gracias a las nuevas estriberas, rebajadas 25 mm, una mejor posición de conducción sobre todo para los que tienen una estatura superior a la media.

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V7 II Racer

Realizada en edición numerada como revela la chapa situada en la placa superior de dirección, la V7 II Racer confirma por equipamiento y dotaciones, lo que ya estaba presente en la anterior versión, cuando se introdujo el color negro en los flancos, los retrovisores, la abrazadera de soporte de los silenciadores y la protección de los estribos contrastando con el depósito cromado de 22 litros. Continúa apareciendo en las placas de la cúpula y colín el número 7 (que en Moto Guzzi, era el del campeón del mundo 250 Enrico Lorenzetti), en color cromado. También repite el asiento monoplaza (pero es posible pedir el de dos plazas y los estribos del pasajero) del mismo color que la correa de cuero personalizada con el logotipo Moto Guzzi que hay en la parte trasera superior del depósito. El espectacular chasis rojo inspirado en la primera serie de V7 Sport realizado en acero, fruto de un tratamiento de recubrimiento que se extiende también a bujes, rueda y basculante, ayuda a resaltar el chasis. También son rojas las palabras Moto Guzzi que ahora se ven en las ruedas, igual que en la última California Custom.

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Conclusión

Nos fuimos a la incomparable región de la Toscana (Italia) para probar las nuevas V7 II. Un paisaje que quita el hipo al igual que sus maltrechas carreteras. Pero no hay mal que por bien no venga y, gracias al pésimo estado del asfalto, pusimos a prueba los nuevos cambios de la Moto Guzzi más popular. Lo que más me gustó de la moto, respecto a la versión anterior, fue la posición de conducción. Las piernas ya no están tan elevadas y se ajustan mucho mejor al depósito de combustible. El tacto del embrague también ha mejorado y la suavidad del cambio es digna de mencionar. Lástima que nuestro viaje fuese acompañado por las constantes vibraciones que transmite su motor en V. No es que fueran incómodas, pero restaban finura a todo el conjunto. Sus 48 CV pueden resultar escasos en algunas vías, pero en las reviradas carreteras de la Toscana fueron más que suficiente. La entrega de potencia está muy bien repartida, aunque es en la zona media del cuentavueltas donde mejor trabaja. La parte ciclo también salió muy airosa, sobre todo las suspensiones.

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