Objetivo 100.000: Honda VFR 1200F

Rodrigo Berdayes Casarrubio cuenta su historia motera. Empresario de 51 años que ha superado los 100.000 km con su Honda VFR1200F

Texto: Rodrigo Berdayes -
Objetivo 100.000: Honda VFR 1200F
Objetivo 100.000: Honda VFR 1200F

Mi historia en moto empieza a los 14 años con una Puch Minicross prestada. Conducirla me dejó tan alucinado que no paré hasta que mi madre nos compró una Montesa Enduro H6 75, con la que vivimos experiencias de adolescente que recordaré siempre.

Tres años después me la robaron y a los dieciocho, a medias con mi hermano Javier, nos compramos la Montesa 360 H6 con la que pasamos momentos memorables. Con 20 años llegó mi primera moto «solo mía», una Ducati 350 Vento que no daba para viajar pero con la que viví ratos inolvidables con mis amigos. Siendo ya padre de familia, y con una economía más saneada, fui a comprarme una Kawasaki KLE 500 de trail pero vi en la tienda la CBR600F del ‘92 y me enamoré. Salí con ella de la tienda. Viajes cortos, de Semana Santa y el primero a Pingüinos ¡con traje de verano! Llegamos en proceso de congelación. Experiencias así te hacen valorar ciertas comodidades que se adquieren con el tiempo y la experiencia. Después vino una Africa Twin, viajes y rutas por muchos parques naturales cuando aún se podía andar por ellos sin casi limitaciones. Después tuve un parón de cuatro años sin moto hasta que, con ayuda de mis hijos, convencimos a mi pareja para comprar la moto que siempre quise tener, una VFR800 VTEC. 126.600 km en 6 años y mi primer viaje por Europa, recorriendo la Costa Azul, los Alpes Italianos, los Dolomitas, Bolonia, la fábrica de Ducati, el museo Ferrari, Pisa, la Toscana y Roma. Ahí fue donde me enganché a viajar por Europa. Cada domingo me reservaba mi tiempo para disfrutar la carretera y descargar tensión de la semana, solo o con amigos. Y cada año iba a todos los GGPP de España y Portugal y a muchas concentraciones: Andorra, Ibiza, Las Nieblas, Motauros, Colombres, BMW Riders, Rivera de Voltoya, Javalambre y Pingüinos, que ya es una tradición familiar. Son 19 años sin faltar a la cita.

En la primavera del 2010 cambié mi novia fiel por una VFR1200F, y con ella he hecho 100.000 km en menos de 3 años. Hice mi segundo gran viaje por Europa. De estreno con la nueva moto cogimos el ferry de Bilbao a Portmouth y dirección Escocia pasando por Londres, Norwich, el Lago Ness, Sherwood Forest, Edinburgo, Turso, Islas Orkney, Isla Skye, Isla de Man, Liverpool, Manchester, Nueva Gales hasta Lands End y ferry en Plymouth de vuelta.
Al verano siguiente hicimos otro viaje muy bonito, empezando por la Bretaña francesa, pasando por la medieval Locronan, Ploumanach, la ciudad del granito rosa, St.Malo, St.Michel, Lemans, Paris, Luxenburgo, Nurburgring (sin suerte de entrar a rodar), la Selva Negra, Munich y los Alpes austriacos. Y ya en Suiza, hicimos los pasos de Fluelapass, Julierpass, de Maloja, de Spluga, de San Bernardino, de San Gottardo, el Furkapass, Sustenpass, Oberanpass, Simplonpass, Grimselpass, Nufenenpass y el San Bernardo con dirección a Livorno para coger el ferry a Barcelona pasando por Pisa. Son viajes que lleva su tiempo documentar y organizar por uno mismo y que una vez empiezas son una aventura; días muy duros y de muchos kilómetros, pero siempre compensa por los paisajes y recuerdos que te traes.

Más viajes con mi pareja de 25 años de vida juntos. Y, por fin, en verano del 2012, Nordkapp. El viaje soñado y una asignatura pendiente para todo motero. Esta gran aventura, que duró 34 días y 15.100 km, coincidió con un periodo en mi vida de grandes cambios familiares. Un viaje en solitario que se convirtió en importante reto personal que me ayudó a coger fuerzas para afrontar una separación y cruzar el puente a mi nueva vida. Paris, Bruselas, Brujas, Rotterdam, Amsterdam, Hamburgo, Odense, Copenhague, Gotenborg, Oslo, Stravanger, Preikestolen, la Escalera de los Trolls, el Círculo Polar, las islas Lofoten, Tromso, Nordkapp, Laponia, Rovaniemi, la casa de Papa Noel, Jyvaskyla, Helsinki, Turku, Estocolmo, Copenhague, Hamburgo, Colonia y vuelta a Madrid. Descubrí espectaculares parajes de los que conservo bonitas fotografías y vi, cómo no, el sol de medianoche. Sufrí dos accidentes sin consecuencias y una rotura de transmisión en Jyvaskyla; situación complicada para un viajero solitario sin apenas conocimientos de idiomas, pero se solucionó. Lo mejor del viaje fue sin duda la buena gente que conocí y el placer de haber disfrutado de su compañía. Compañeros de viaje con los que compartí muy buenos momentos: Alexi, Ricardo, Adolfo y en especial Jesús y Llum a los que debo agradecer su gran apoyo. Compañeros con los que comparto, y espero que por mucho tiempo, buenos ratos, salidas moteras y amistad. Mientras, sigo preparando la siguiente aventura. Un nuevo proyecto y un nuevo reto.

Te recomendamos

Te invitamos a que vivas una jornada en Madrid con el equipo de pruebas de MOTOCICLIS...

Tres opciones de chaquetas de verano para no bajar la guardia en seguridad y confort ...

Vive un día único descubriendo Madrid a los mandos de los nuevos BMW C 400 X y C 400 ...

No pierdas la oportunidad de participar en alguna de las tres nuevas ediciones que se...