Suzuki GSX-R 1000 2012. Prueba

Suzuki presentó la nueva Suzuki GSX-R 1000 2012 en el circuito de Monteblanco, donde estuvimos probándola. La nueva moto no cambia mucho, mantiene el mismo carenado aunque ha eliminado un silenciador.

Oscar Pena Fotos: Suzuki -
Suzuki GSX-R 1000 2012. Prueba
Suzuki GSX-R 1000 2012. Prueba

El circuito de Monteblanco, localizado en la provincia de Huelva, ha sido el escenario elegido por Suzuki para la presentación de su nueva GSX-R 1000. Acertada elección por cierto, ya que cuando nosotros disfrutábamos de las excelencias de la inédita superbike de Hamamatsu con un solecito que calentaba el ambiente, media España andaba con la tan traída ola de frío polar que deja nuestras monturas aparcadas en el garaje.

Por otro lado, también es cierto que el susodicho trazado, que un servidor aún no conocía, es un poquito particular especialmente para rodar con una «mil»; tortuoso, lento y bacheado. Aún así, la moto pasó el examen con nota y disfrutamos de una intensa jornada en pista.

Suzuki con su GSX-R 1000 lo que ha hecho es actualizar el modelo ya existente, el que conocemos todos, a base de trabajar en ciertos detalles en los que estaba un poco carente. Con ello, la han dotado de una homogeneidad casi absoluta, llegando probablemente al límite del desarrollo de este modelo tal y como lo conocemos.

En consecuencia, el que se espere una moto nueva, se equivoca, ya la filosofía, la base técnica y hasta la estética son «casi», por no decir totalmente, la misma. Si esperas una moto con prestaciones máximas de escándalo al nivel de la última hornada de superbike, también vas desencaminado.

Entre las diferentes modificaciones efectuadas, la que más llama la atención desde cualquier punto de vista, ya sea deportivo o turístico, es el mejorado tacto de la respuesta del motor a cualquier régimen, así como la rapidez con la que el cuentarrevoluciones sube de vueltas.

Esto no es solo producto del trabajo sobre la inyección o el nuevo escape 4-2-1, que además reduce ostensiblemente el peso total, sino del refinamiento de algunos componentes en el motor. Es el caso de los árboles de levas con un nuevo cruce, los pistones aligerados o los cilindros con nuevos orificios de ventilación.

Además, se ha conseguido una estabilidad motriz perfecta, y el motor responde exactamente a lo que tú ordenas a través del puño del gas. Con todo, se alcanza una de las respuestas más dosificables y controlables del segmento, además de una excelente capacidad en términos de tracción.

Esta grata impresión solo se ve un poco ensombrecida por la fuerza del cuatro cilindros en línea en la zona alta, entre 11.000 y 13.500 rpm. Aquí se echan de menos 10 CV de potencia extra, caballos que tienen algunas de sus rivales, para haber considerado la actualización del modelo realmente completa.

También la caja de cambios es ligeramente imprecisa al subir velocidades a máximo régimen de giro, y las marchas no entran con toda la suavidad que te gustaría en tercera y 4ª. En este sentido, señalar que no incorpora de serie cambio semiautomático.

Desde el punto de vista tecnológico, la nueva GSX-R1000 no lleva el tan traído acelerador electrónico «ride by wire», ni acompañándolo un apreciado control de tracción. A su favor, cuenta como en la versión anterior, con tres modos de potencia bien estudiadas, A, B y C, fácilmente seleccionables en marcha desde el puño izquierdo.

Éstas te permiten disponer de más o menos potencia en cada circunstancia, y complementan el buen tacto del motor y su suavidad. Y aparte de todo esto, Suzuki anuncia una reducción del consumo de aproximadamente un 8 por ciento.

Otras interesantes mejoras de la GSX-R 2012 atañen a la parte ciclo. Los nuevos frenos firmados por Brembo, con pinzas radiales monobloque, aportan una consistencia, potencia y fiabilidad a la frenada desconocida por la moto a la que viene a sustituir. Incluso tras castigarlos con tesón en las fuertes frenadas que hay en la pista andaluza, no desfallecen en ningún momento y además mantienen un buen tacto.

La horquilla BPF (Big Piston Fork) de Showa, que no acababa de ser santo de mi devoción por su comportamiento en otros modelos, ha sido ajustada internamente en sus hidráulicos, se ha cambiado la densidad de su aceite y se ha recortado su recorrido de trabajo. El resultado es apreciable y la mejoría palpable.

El trabajo de extensión y compresión es constante y progresivo, y te permite entrar hasta el fondo de los virajes apoyándote sobre ella con total seguridad. Eso al menos es lo que ocurre cuando la llevas perfectamente puesta a punto, como es este caso gracias al trabajo de los hombres de Suzuki en jornadas anteriores.

El amortiguador por su parte no ha cambiado nada, y es una pena, porque aunque bien puesto a punto trabaja correctamente, no termina de dar total confianza al ser en ocasiones incapaz de trasladar toda la potencia a los neumáticos, y estos al suelo, por generar algunos movimientos exagerados en el tren trasero. Un hecho que se da especialmente sobre el asfalto rizado y ondulado (como es el caso de esta pista).

Es por ello que limita un poquito la excelente capacidad de tracción que hemos destacado anteriormente. Hablando de un uso súper deportivo en circuito claro. Y hablando de neumáticos. Durante la presentación tuvimos la ocasión de rodar con dos gomas diferentes. Los Bridgestone Battlax S20 que monta de origen, y los pegajosos R10. Los primeros nos sorprendieron por su nobleza de reacciones en uso intenso en pista, ambiente que no es el suyo precisamente, y los segundos por su buena adherencia y suavidad de reacciones cuando castigabas sin compasión el acelerador.

El amortiguador de dirección electrónico, del que no hemos hecho referencia hasta ahora, tiene un excelente compromiso, si bien es cierto que se percibe demasiado blando rodando fuerte sobre una pista tan bacheada. Pero es imposible tenerlo todo y luego en otro ambiente o en carretera actúa a la perfección.

Distinguir a la «antigua» y la nueva GSX-R 1000 es fácil si te ciñes a observar el único silenciador que transcurre por el lado derecho (antes uno por cada lado), pero nada más. La carrocería, la posición de conducción, etc. , son idénticos. Bueno sí, el fondo del cuadro de instrumentos ahora es negro, antes blanco…

Cambiar algo que funciona bien no es menester, y ciertamente esta Suzuki es una de las mejores 1000 ergonómicamente hablando, y también en lo referente a la protección aerodinámica.. Eso sí, has de acostumbrarte a ir con el asiento muy plano y bajo comparándola con sus rivales.

En general, ha de gustarte el estilo de una generación anterior tanto en éste como en otros apartados, incluido el estético, porque aunque muy atractiva, no deja ser una moto visualmente conocida.

La GSX-R 1000 alcanza con esta su décimosegunda temporada, y durante estos años ha conquistado numerosos títulos nacionales e internaciones, incluido un campeonato mundial en 2005 con Troy Corser a sus mandos.

Su eficacia deportiva ha quedado sobradamente contrastada, y pese a no haber evolucionado drásticamente en esta última versión y quedar a la espera de dar el salto al futuro, mantiene el espíritu y las cualidades que han labrado su leyenda.

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