Victory Vision Tour

La pasión de viajar con la Victory Vision Tour. Tener una panorámica amplia de lo que tienes delante es siempre bueno. Saber por dónde te mueves y lo que te viene encima es mejor que llevarse sorpresas. Por eso, una amplia visión es un seguro contra accidentes. Y si es con V mayúscula, una amplia Vision es la moto que ahora probamos.
Guillermo Artola. Fotos: Jaime de Diego -
Victory Vision Tour
Victory Vision Tour

Amplias visiones hay de muchos tipos, eso es cierto. No voy a tener el mal gusto de mencionar a Fernando Trueba, que «disfruta» de mayor ángulo de visión que el humano medio, pero puede que esto sea una ventaja a la hora de dirigir cine. Aquí de lo que se trata es de contaros las impresiones que me ha producido la Victory Vision, una Vision sin duda amplia, aunque sólo sea por lo que mide en cualquiera de las tres dimensiones del espacio cartesiano.

Gran moto

Si empiezo diciendo que esta Victory es una gran moto nadie dudará de que tengo razón. Es lo primero que entra por los ojos y no hay que ser profesional para saberlo. Es enorme, y en ello están parte de sus virtudes y de sus defectos. Al estar concebida como turística, la amplitud de dimensiones sirve para proteger muy bien del viento al conductor y al ocupante, con un carenado grande y dotado de cúpula móvil de accionamiento eléctrico. Bien, ninguna queja. Por detrás también es grande, y nuevamente se convierte en ventaja como turística, pues equipa tres maletas de las que el baúl central es como un armario empotrado, muy capaz, y las maletas laterales pierden capacidad a cambio de sus formas estrambóticas. Siguiendo con la mirada del que quiere la moto para irse al otro lado del mundo, tampoco hay nada de qué quejarse por el trasero bien dimensionado de la Vision, y en esto coincidimos punto por punto con el marido de Jennifer López.

El asiento es muy anatómico y resulta cómodo incluso en tiradas largas, y además está bastante bajo, algo muy necesario cuando se trata de maniobrar con una locomotora sin marcha atrás (se habría agradecido mucho un sistema similar al de las Honda Gold Wing, hay que prever siempre dónde te detienes para no tener problemas al salir). La posición de conducción no puede ser más neutra, dentro de los parámetros custom, y en marcha apenas notas los 400 y pico kg que tienes bajo los fundamentos. Cuando se trata de acelerar no asusta porque 77 caballos no impresionan al hombre blanco, y ayuda la suavidad de la correa dentada final, aunque el cambio es ruidoso y de largo recorrido (se echa de menos una palanca punta-tacón para no estropear el calzado normal).

Al frenar se muestra suficiente y segura por el sistema ABS que incorpora, aunque tengo que reconocer que no tuve ocasión de frenar a muerte ni una sola vez, pues disfruté de la Vision siempre en agua y no parece apropiado buscar los límites de una moto de este peso sobre asfalto mojado. Sí puedo decir que en un uso normal, «pastueño» como pide un modelo de estas características y como seguramente la pilotarán sus futuros dueños, los frenos no hacen pensar en ellos ni una vez. Las suspensiones funcionan en esa misma línea, y sí llegué a notar que la comodidad buscada hace que la horquilla sea un poco blanda, poco frenada hidráulicamente, con lo que tras un badén es fácil que la moto repita las compresiones y extensiones cuando ya está en llano. Nada preocupante pues desaparece con sólo frenar o acelerar, pero desde luego curioso (¿recuerdas los Citroën 2CV?).

De todo menos...

...billetes de 50 euros. Eso me cayó del cielo el día que tuve para probarla a conciencia. Lo que sí puedo asegurar sin miedo a meter la pata es que protege bien de las inclemencias climatológicas, pues subes la pantalla a la posición más alta y te agachas un poco, miras a través de una cúpula que se deshace de las gotas de agua de modo ejemplar, y te salvas de mucha cantidad de agua que en otra moto sería para ti. No es que no te mojes, sobre todo porque no siempre vas a ir a 140 km/h, pero desde luego protege. En este escenario poco agradable para cualquier moto pero más para un «super touring», no me permití el lujo de confiarme ni un poquito, pero tengo que decir que a un ritmo poco estresado nunca se quejó.

El ABS me dijo que estaba allí y que tuviera cuidado en una ocasión, pero funcionó a la perfección y resultó tranquilizante. Por tramos muy revirados de la sierra norte de Madrid se dejaba llevar de lado a lado sin mayores problemas, y no llegué a notar cansancio por culpa de su volumen, aunque no quiero dejar de recordar que en ningún momento fui «a cuchillo». En fin, la impresión que saqué de todo esto es que hay que pensarlo bien, como en cualquier compra importante, y si la quieres para viajar a ritmo contenido y para «quedarte» con todo el que te encuentres, no hay duda, habrás acertado. Si eres de los que te picas con tu sombra y te gusta más correr que disfrutar del paisaje, a otra cosa...

Superhéroe

La noche que la Vision durmió en mi garaje, al subir camino de casa le dije al portero que no dejara de bajar a verla. Sabía que le iba a impactar y a la mañana siguiente:
«¡Parece la moto de Spiderman!», me dijo con los ojos encendidos.
«¿Batman?».
«¡Eso!, barman».
Preferí dejarlo ahí, para que su intento de alabanza no acabara convertida en sentimiento de haber quedado como el culo, y me confirmó lo que pensaba. Si tienes 24.500 € (buen precio para lo que ofrece) y no eres Antonio Banderas (pasar desapercibido sería imposible, los «paparazzi» iban a crujirte) tal vez estemos delante de tu moto. Si tienes una identidad secreta de superhéroe, entonces no hay duda...

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