Yamaha YZF-R6 2010

Yamaha YZF-R6 2010: menos volumen. Si algo estaba claro hasta ahora es que ninguna supersport era tan radical, tan deportiva y tan rumorosa como la Yamaha YZF-R6. Yamaha ha introducido retoques en la versión 2010 para que funcione a un volumen más bajo y así se muestre más civilizada.
Stefan Kaschel, Victor Gancedo | Fotos Jorg Kunstle y Yamaha -
Yamaha YZF-R6 2010
Yamaha YZF-R6 2010

Yamaha comenzó, con su saga de YZF-R, la guerra de motos deportivas ultrarradicales de la última década. Algo por lo que le tenemos que estar agradecidos. Es posible que muchos modelos de la marca, y de otras, hayan sido o sean demasiado especializados para un uso normal en carretera, pero también es verdad que gracias a ellos la tecnología más avanzada ha llegado hasta nosotros, volviendo las motos más eficaces y divertidas. La YZF-R6 tiene una interesante carrera desde que apareció en 1999 y en muchos momentos ha sido la referencia de la categoría supersport, una en la que no te puedes dormir.

La Yamaha YZF R6 ha sido, sin duda, una moto que ha ayudado a cambiar las cosas entre las deportivas más radicales. También fue ella la que abrió una nueva vía alejándose de la tendencia generalizada de entonces (poco óptima para el punto de gravedad y la centralización de las masas), de los escapes con salida central bajo el asiento. La Yamaha YZF-R6 en versión 2005 fue la primera supersport en incorporar una petaca compacta en posición central bajo el motor y un silenciador muy corto y pequeño. Pues ironías del destino, un pequeño cambio en este apartado vuelve a sacar a la palestra el tema de los escapes. Para silenciarla un poco más, la "cola" de su escape ha crecido en longitud. Éste es el cambio más relevante de la nueva Yamaha.

Por lo demás, el resto de la Yamaha R6 se mantiene formalmente igual a lo que estamos acostumbrados, es decir, afilada como un cuchillo. En lo que a los datos técnicos respecta sí que hay ligeras variaciones. Según Yamaha, se ha trabajado en mejorar las características del motor en la gama de revoluciones que más se utiliza. Algo que sorprende si tenemos en cuenta que hasta hoy lo más importante en una «seiscientos» deportiva era la búsqueda de potencia. Y así nos llega la sorpresa: Yamaha declara 5 CV menos de potencia máxima como consecuencia del nuevo escape, el mapa de la inyección y el filtro del aire.

Para los usuarios "civilizados", dadas las escasas visitas que recibe la zona alta del cuentavueltas, es algo con tan poca importancia como un comentario a pie de página. Los números dicen que el cigüeñal ha de girar con menos vigor en esa zona, pero en la práctica es casi imposible de comprobar. Tan complicado como medir diferencias en las prestaciones entre el modelo de 2009 y el de 2010. De 0 a 200 km/h pierde una décima de segundo (de 9,7 a 9,8 segundos), algo que está dentro de las tolerancias habituales. Algo que también ocurre en «bajos» y «medios». Las diferencias apenas se notan.

Lo que sí se percibe es que el sonido que emana por su escape es algo más sutil. Para regocijo de vecinos y conciudadanos, se ha vuelto notablemente más silenciosa. Sin embargo, para el piloto la succión de la caja del filtro sigue siendo prácticamente igual de perceptible. Lo que tampoco ha cambiado es la sensación que transmite desde su primera versión: un tacto deportivo sin holguras, directo y radical. Es y sigue siendo auténtica carne de circuito.

Rigidez controlada

En 2008 la Yamaha YZF-R6 fue modificada en su parte ciclo y esos cambios se mantienen en 2010. Entonces se estudió donde aumentar y disminuir la rigidez. Se incrementó en la parte delantera, pero con mayor flexibilidad lateral. Con estas variaciones se mejoró la sensibilidad del piloto sobre la moto.

Lo cierto es que en carretera estos cambios estructurales no se aprecian tanto como en el circuito y principalmente son los pilotos que la utilizan para correr en Supersport los que se benefician de este aspecto. Las botellas de la horquilla y las abrazaderas de la tija son muy robustas, otro punto en el que se trabajó para que las Yamaha R6 de carreras sean más efectiva.

Por tanto, sin cambios estructurales, esta Yamaha sigue siendo tan ágil como acostumbra y te hace sentir como un verdadero piloto en tu tramo de curvas favorito. Cambia de dirección con sólo pensarlo y te pide guerra constantemente. Las suspensiones tienen tarados duros, de tal modo que en asfalto liso se muestra muy aplomada, pero cuando hay muchos baches resulta ligeramente más seca, sobre todo el tren trasero.

Los frenos, con discos gruesos, se comportan igual de bien que antes. Lo que se puede esperar de una bomba radial que acciona pinzas de cuatro pistones y anclaje también radial. Si bien en este apartado ya llevamos un tiempo sin grandes avances, dado que tampoco se necesita mucho más. Lo bueno es que gracias al embrague antibloqueo te puedes ayudar mucho del motor para detener la moto.

En conclusión y a pesar muy poco, la Yamaha YZF-R6 2010 sigue siendo una de las supersport más avanzadas tecnológicamente hablando. Su propulsor sigue siendo explosivo y el tacto de su acelerador ha mejorado ligeramente. Gracias a su excelente parte ciclo se puede rodar muy rápido con elle y es así como más se disfruta esta espectacular Yamaha. Bien es verdad que la posición de conducción es un poco forzada para el día a día y el tacto de su embrague al arrancar sigue siendo mejorable, pero al ser menos ruidosa, se puede decir que es más civilizada que su antecesora. No hay duda que para circular por la calle y para ser utilizadas con asiduidad, es mejor que las motos sean silenciosas. En este aspecto podemos aplaudir a Yamaha.

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