Daelim Daystar VL125Z FI Plus. Prueba

La nueva Daelim Daystar "ciento veintico" incorpora como principal novedad un disco trasero que sustituye al anterior tambor. El resto de componentes y sus cualidades permanecen intactas.
Óscar Pena. Fotos: Jaime de Diego -
Daelim Daystar VL125Z FI Plus. Prueba
Daelim Daystar VL125Z FI Plus. Prueba

De gran éxito comercial entre las motos de 125cc accesibles con el carné; A1, la Daelim Daystar 125 no deja de sorprendernos cada vez que aparece por nuestras dependencias. En esta ocasión lo hace con motivo del nacimiento de una versión mejorada, denominada VL125Z FI PLUS, que aporta con respecto al modelo anterior un freno de disco trasero en lugar de tambor. Con este pequeño cambio no solo se mejora la potencia de frenado trasera, tan importante en la conducción fundamentalmente ciudadana, sino también el tacto de la misma. Delante permanece inalterada, y mantiene un único disco delantero mordido por una pinza de dos pistones paralelos. Suficiente para las prestaciones de este pequeño motor de 4T y 125 cc, aunque puestos a pedir, habría sido ideal contar con el doble disco utilizado en la novedosa Daystar 250, que ya rueda por las calles de nuestras ciudades.

Imponente

A primera vista la nueva Daystar VL125Z FI PLUS disfruta de un porte ciertamente imponente, y pareciera tener más cilindrada de la que realmente tiene. A esta imagen de moto superior contribuyen la profusión de los cromados y unos acabados en general correctos. El equipamiento también brilla a gran altura, y entre sus principales características destacan el caballete lateral y central que facilitan el estacionamiento, el pequeño hueco lateral porta herramientas con llave, el propio juego de herramientas, y las plataformas reposapiés cubiertas con gomas. Ciertamente cómodas, participan en una ergonomía muy al estilo custom, pero nada incómoda y apta para conductores de todas las tallas. También podemos destacar otros detalles interesantes. Por ejemplo la palanca de cambio dotada de talonera, el amplio pedal de freno, la argolla instalada en la cuna del bastidor en su parte derecha para hacer pasar un antirrobo, o la discreta asa para el pasajero localizada en el lado izquierdo bajo el paso de rueda trasero, justo al lado de un pequeña cerradura para dejar eventualmente el casco. La instrumentación se divide en dos bloques, uno frente al manillar y otro sobre el depósito de combustible en forma de lágrima.

En la primera encontramos una doble esfera analógica para velocímetro y cuentarrevoluciones, así; como los cuentakilómetros parcial y total, con la cerradura de contacto justo en el centro; y en la segunda el indicador de nivel de combustible con los diferentes testigos de luces, intermitentes, etc. Las empuñaduras están muy cuidadas y son muy al estilo custom, con el centro de goma y los extremos cromados, y los mandos, aunque de tacto y aspecto algo espartano, son accesibles. Lo mismo ocurre con los espejos retrovisores en cuanto a su terminación. Aunque están bien integrados en el conjunto y ofrecen una muy buena visibilidad. Por su parte, el pequeño radiador de aceite se encuentra perfectamente integrado tras la rueda delantera, mientras que las formas, amplitud y confort del asiento del conductor son más que aceptables. El del pasajero es más limitado en todos los sentidos. Por otro lado, al circular a dúo las prestaciones lógicamente se resienten considerablemente.

En marcha

Al presionar el botón de arranque, también tiene un práctico pedal para este fin en casos de urgencia, su sonido delata su pequeña cilindrada. Engranamos primera y comenzamos a rodar con una suavidad de marcha que nos acompañará en cualquier velocidad e índice de revoluciones. La ausencia de vibraciones confiere a la Daystar un gran confort mientras no hagas girar el motor hasta su límite, como también ayudan el tacto de la caja de cambios y del motor en general. Este, con la potencia limitada legalmente a 15 CV, y que según nuestro banco desarrolla en la práctica 13 CV de potencia máxima (la misma que la declarada), se desenvuelve con soltura entre el tráfico (solo se ve un poco limitada por el poco radio de giro del manillar), y relativamente bien en vías de extrarradio, al tener que circular habitualmente al máximo de sus prestaciones. Además, el motor con origen Honda puede presumir de un consumo muy contenido, al gastar 3,5 litros a los 100 km.

Por su parte, la parte ciclo está "sobrada", tanto en cuanto al comportamiento del chasis como de las suspensiones. En este caso, la trasera peca de seca, manifestándose pequeños rebotes ocasionalmente al pasar sobre baches.

Conclusión

La Daelim Daystar es una moto visualmente atractiva, ya sea en su versión de 250cc, o en este pequeña ciento venticinco. A esto se suma la posibilidad de conducirla con el carné A1, lo que amplia considerablemente su atracción, además del abanico de posibles usuarios. Dinámicamente es una custom equilibrada, que no desentona en ningún aspecto, y que se conduce con mucha fluidez en ambientes urbanos. El poco radio de giro del manillar es su mayor inconveniente, porque ni el peso ciertamente elevado te incomoda entre el trafico. Yendo un poco más lejos, las prestaciones del suave y progresivo motor monocilíndrico se nos antojan algo escasas, y has de rodar constantemente cerca del límite del mismo para ir al ritmo de los vehículos de cuatro ruedas.

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