Hyosung GV Aquila 125

Hyosung GV Aquila 125, una custom de iniciación a un precio asequible. Hyosung con el Aquila 125 es una moto custom de iniciación y válida para conducirla con el carné de coche. Deja de obedecer a la razón, no todo tiene que ser práctico en esta vida. Haz caso a la pasión y verás qué pronto te enamoras de esta Hyosung Aquila 125, no le falta ni un detalle para hacer realidad los sueños de un amante del custom.

Roberto Ruiz Amigo / Fotos: Jaime de Diego

Hyosung GV Aquila 125
Hyosung GV Aquila 125

Si te gusta verte reflejado en tu moto, literalmente, en la Hyosung Aquila 125 de Hyosung tienes a tu compañera perfecta. Una custom de pura cepa, bajita y muy larga, siguiendo a rajatabla el espíritu "long & low" y con una importante cantidad de cromados a los que sacarle brillo siempre que quieras.

A la Hyosung Aquila hace ya tiempo que la conocemos pero ahora la firma coreana la relanza con nuevos colores y pequeños retoques estéticos, manteniendo todo lo que ya conocíamos que como ahora verás no está nada mal, y más aún para su precio de apenas 2.300 euros.

El Hyosung Aquila 125 es una custom es para gente sin prisas, para los que quieren disfrutar del paisaje, queda muy bonito y puede ser verdad porque es otro tipo de conducción, pero las prestaciones que hemos obtenido de esta 125 son para tomarlas en serio.

Además de en su cuidadísimo diseño lo primero en lo que hay que fijarse es en su motor, un bicilíndrico a 75º refrigerado por aire/aceite que estira con muchas ganas, sube de vueltas con alegría y siempre con una suavidad deliciosa, con muy buena respuesta en todo momento.

Las vibraciones son prácticamente nulas, ni en asiento, ni pies, ni puños, por lo que su conducción resulta muy agradable. El asiento es bastante confortable y con su posición de conducción, con piernas y brazos abiertos, parece que vamos diciendo "¡Quiero disfrutar del aire!".

La parte ciclo cumple muy dignamente, el comportamiento en marcha es bastante preciso para lo que mide la Aquila y las suspensiones, tanto esa larga y bonita horquilla como los amortiguadores traseros no pierden la compostura con facilidad. La frenada depende delante de un disco y detrás de un tambor, algo tímido éste último cuando se lo insinuamos al pedal y deberemos pisar con decisión.

Lo que no nos ha convencido demasiado son los neumáticos Shinco que monta de fábrica, en frenadas comprometidas pueden hacernos perder el control de la situación y eso provoca cierta inseguridad, cuando menos. Nuestro acompañante quizá no disfrutará de los kilómetros tanto como nosotros, su asiento está bien mullido pero su espacio no es excesivamente generoso, así que no abuses de su confianza.

Con la Hyosung Aquila 125 te entrarán ganas de salir de la ciudad, donde no se muestra precisamente suelta ni ágil, y algún que otro fin de semana te apetecerá darte alguna vuelta por carreteras tranquilas y disfrutar de su conducción, quizá con otros amigos 125 "convalidados" como puedes ser tú, ya que con tu carné de coche te bastará para poder disfrutarla por sólo 2.299 euros. Mira la vida de otro modo, relájate, prepara un trapo para pulir sus cromados y cómprate una chaqueta de cuero, verás tu día a día de una manera totalmente diferente.
 

Nos gusta

  • Los detalles, Hyosung los ha cuidado con mimo. Cada cromado, cada embellecedor, cada remate... Todo en la Aquila 125 le da un aspecto de moto mayor, desde las dimensiones de su motor hasta su generosa horquilla.
  • El tacto del motor, nos ha gustado mucho más que en su hermana GT y las vibraciones son casi inexistentes. Esos dos cilindros son mucho más agradecidos que un solitario «mono».
  • Los relojes, la instrumentación no tiene hora pero su diseño es de primera, integra perfectamente toda la información y con mucho gusto.
  • El doble caballete, contar con un caballete central además de una pata lateral no es usual en todas las motos. Nos vendrá estupendamente para engrasar la cadena.
     

Puede mejorar

  • La pata lateral de plegado automático. La Aquila es demasiado bonita como para que por un despiste o un pequeño empujón termine con sus cromados por los suelos. Mejor que un muelle se agradecería un interruptor que cortara la corriente en caso de olvido al ponernos en marcha.
  • Sin reloj horario. En ella se nos olvidan las prisas pero saber cuándo vivimos no está de más. Es difícil integrarlo en un cuadro de bonitos relojes cromados pero cualquier cosa es mejor que nada.
  • El asiento del pasajero. Sí, es una constante en las custom, la estética manda, pero seguro que cuando nuestro acompañante lleve en él mucho tiempo le traerá sin cuidado la estética.