Triumph Rocket III Touring

Prueba a fondo de la GT de Triumph. La impresionante y descomunal Rocket III de Triumph ha aumentado aún más su magnitud en esta versión Touring. Más lujosa, más confortable en sus dos posiciones, con mayor capacidad de carga y realmente generosa en cuanto a longitud, la Rocket III Touring es una auténtica limusina de dos ruedas.
Víctor Gancedo / Fotos: Mikael Helsing (acción) / Juan Sanz (estudio) -
Triumph Rocket III Touring
Triumph Rocket III Touring

Estamos ante una moto de esas que es imposible que pasen inadvertidas. El año pasado seguimos muy de cerca su desarrollo, gracias a varias fotos espías que llegaron a nuestra redacción y luego, a principios de noviembre del año pasado, mi compañero Guillermo Artola se fue, ni más, ni menos, que hasta Tejas para probar por primera vez la Triumph más turística de todos los tiempos. De allí volvió con una grata impresión, sorprendido, entre otras cosas, por la agilidad de esta magnánima inglesa de casi 400 kg en orden de marcha.

La Rocket III Touring es más que una versión «enriquecida» de la primera Rocket III llegada al mercado a finales de 2004. Su desarrollo ha sido más laborioso de lo que pueda parecer a simple vista. En Triumph no se han limitado a añadir accesorios a la más descomunal de su tricilíndricas. Han trabajado a conciencia para que esta Touring sea, pues eso, una moto más turística y rutera. Haciendo un rápido resumen a las modificaciones que incorpora, hay que destacar que su chasis se ha reforzado para soportar sin problemas los más de 600 kg. que puede llegar a pesar el conjunto a tope de carga. Las suspensiones se han fortalecido, se ha reducido el diámetro de la llanta delantera a 16” y la trasera calza «sólo» un neumático «180», en lugar del «240» de la primera Rocket. De esta manera, el chasis se ha podido cerrar más en su parte trasera, para que las maletas no sobresalgan en exceso.

Las llantas de 16” en ambos trenes, junto con ajustes en las geometrías del chasis, consiguen que el aplomo de esta inglesa sea encomiable siempre que el asfalto se encuentre en buenas condiciones y que circules en línea más o menos recta. Donde sí se aprecian ciertos bamboleos es al negociar rápidos curvones con irregularidades en la carretera. Al superar badenes y juntas de asfalto mal unidas, el reducido recorrido de la suspensión posterior no contribuye demasiado a que la Touring se mantenga inamovible. De todos modos, éste no es un hecho que te ponga en apuros, porque a base de corregir un poco con su enorme manillar, se pueden mantener las trayectorias con suficiente facilidad.

A alta velocidad, es fácil apreciar las inercias que genera su elevado peso, pero también sorprende la facilidad que tiene para «curvear». Lógicamente, no le puedes pedir la agilidad de una supersport, pero Triumph ha hecho un buen trabajo teniendo en cuenta que su horquilla cuenta con un lanzamiento de ¡32º! La Rocket Touring es todo lo baja que le permite su descomunal tricilíndrico de 2.294 cc. Su disposición longitudinal consiguen que el conjunto sea suficientemente estrecho entre las piernas, pero bien es verdad, que aunque el asiento está situado bajo, el depósito de gasolina sí que sobresale hacia arriba a modo de gran joroba. De todos modos, está perfectamente resuelto y nunca llega a molestar.

Además, como los brazos del manillar se proyectan hacia atrás, la posición que se adopta a sus mandos es relajada. Tan sólo, a la hora de efectuar cambios de dirección a baja velocidad, deberemos estirar sin miramientos uno de nuestros brazos (el que queda en el lado exterior de la curva), para realizar la maniobra sin problemas.

Con calma
De todos modos, aunque por desarrollo la Touring te puede llevar hasta casi los 200 km/h reales, está claro que Triumph no ha desarrollado esta moto con el objetivo de mantener cruceros tan altos. La filosofía es otra bien distinta. A ritmos legales rueda de forma sorprendentemente suave y, además, te permite circular sin apenas actuar sobre la caja de cambios, gracias las generosísimas cifras de par de su tricilíndrico.

El funcionamiento del cambio no es ni demasiado rápido, ni tampoco excesivamente silencioso, pero se puede decir que funciona sobradamente bien para las necesidades de esta moto. También, si fuerzas el ritmo, enseguida te das cuenta que necesitas aplicarte con energía sobre los frenos (el delantero y el trasero) para conseguir no prolongar demasiado las frenadas. Está claro que los sobresaltos a los mandos de esta británica no son buenos. De este modo, en cuanto recorres unos pocos kilómetros con ella, enseguida te percatas que hay que tomarse las cosas con más calma que en muchas otras motos. La Rocket Touring está concebida para disfrutar de largos paseos por todo tipo de carreteras con asfaltos en buen estado, preferiblemente lejos de los atascos y olvidándonos del ritmo frenético al que nos obligan a vivir las grandes ciudades.

Con estas intenciones, en Triumph han trabajado en el sistema de gestión del motor para que la respuesta a bajo régimen sea aún más contundente que en la primera Rocket III. Si la cifra de par máximo es descomunal, más sorprendente es aún el régimen al que la alcanza. Aunque la cantidad declarada es un poco más alta, en nuestro banco ha conseguido 18,5 kgm a sólo 1.910 rpm.

Para que te hagas una idea, esto equivale a decir, por ejemplo, que a régimen de ralentí consigue trepar por cualquier cuesta sin problemas, incluso con pasajero. La verdad es que es mucho. Luego en cuanto a potencia máxima, bien es verdad que ha perdido cerca de 22 CV con respecto a su hermana, pero sus 132 CV cunden más que de sobra. Para qué necesitas más en una moto así. Además, Triumph ha considerado oportuno limitar el régimen de giro en sus dos relaciones de cambio más largas, considerando que una velocidad máxima de cerca de 190 km/h es más que suficiente para esta limusina de dos ruedas.

Con respecto a su precio de venta, con los ajustes finales debido a la reducción del impuesto de emisiones, la cifra se ha quedado en 19.640 euros. Una cantidad elevada, sin lugar a dudas, pero que se puede ver justificada por el precio y por la cantidad de materia prima que Triumph ha empleado para crearla. Y antes de acabar, recordar que Triumph ha desarrollado una larguísima lista de accesorios para completar y personalizar a la mayor de su creaciones. Si la Triumph Rocket III Touring te ha llamado la atención en las fotos que acompañan esta prueba, no dudes que todavía puede llegar a ser aún más atractiva y personal.

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