Kawasaki Z H2, prueba en profundidad

Disponer de toda la potencia que puedas imaginar sin más que girar el acelerador es el sueño de cualquiera, es lo que permite la sobrealimentación de los motores H2 de Kawasaki, aunque para hacerlo a pecho descubierto necesitas realmente desear sensaciones fuertes.

Pepe Burgaleta

Fotos: Jaime Olivares. Colabora: Sergio Fernández
Fotos: Jaime Olivares. Colabora: Sergio Fernández

Kawasaki inició su aventura con los motores sobrealimentados hace un años con los modelos que parecían más acordes a recibir esta tecnología, las superdeportivas Ninja H2, motos con carenado y manillares bajos, capaces de alcanzar velocidades brutales. Posteriormente ha ampliado su catálogo con motos menos radicales como las Ninja H2 SX con una orientación más sport turismo, y ahora vuelve a dar un apretón a la tuerca eliminando el carenado y poniendo esos 200 CV y la respuesta proporcionada por el compresor en una naked sin protección aerodinámica.

Kawasaki Z H2, prueba en profundidad

Kawasaki Z H2

La reacción inicial es lógicamente de respeto, siempre existe la posibilidad de salir volando si aceleras demasiado en una moto así, pero no te va a hacer falta mucho tiempo para comprobar que la fiera tiene muchas facetas, y que dependiendo de lo que la pidas, eso te dará. La Kawasaki Z H2 puede ser tan suave y ligera en sus reacciones como quieras, o tan impulsiva que no recordarás haber tenido sensaciones semejantes en otra moto. Más que un desnudo.

Podría pensarse que Kawasaki simplemente le ha quitado el carenado a una H2 SX y la ha reconvertido en una naked, pero el trabajo de sus ingenieros ha sido bastante más intenso. Además de la evolución del motor, que en cada paso ha mejorado, especialmente en la suavidad de su respuesta y de la nueva carrocería, que dispone de un pequeño carenado de faro anclado al chasis para evitar que sus reacciones afecten a la dirección, se ha instalado un chasis diferente, y también se han variado algunos componentes. El resultado es una moto que sigue recordando al resto de su familia, pero con rasgos plenamente identificativos.

Es una moto que parece más grande desde fuera que desde dentro

Antes incluso de subirte en la Kawasaki Z H2 ya ves que no es una moto como las demás, la estética mantiene los rasgos de la marca, pero el tubo de entrada de aire que recorre toda la parte izquierda, la caja del compresor sobre el motor y el chasis multitubular que abraza firmemente el motor la diferencian. Es una moto que parece más grande desde fuera que desde dentro, porque el asiento está situado muy bajo y la sensación de control a baja velocidad es inmediata. Arranca y tendrás la confirmación de que es una H2, el sonido típico de un motor de cuatro cilindros se complementa al ralentí con la moto parada con un rugido extra, y no será el único que vas a tener, porque la válvula de descarga del compresor emite chasquidos en las retenciones.

Kawasaki Z H2, prueba en profundidad

Sistema de sobrealimentación en tono rojo, una declaración de intenciones

Sin duda la Kawasaki Z H2 es una moto única y sorprendente, y la primera llega nada más ponerte en movimiento, porque te sorprende la agilidad de esta moto. No vas a encontrar una moto de su empaque que gire como esta, que lo hace sin esfuerzo y con una rapidez sorprendente. No es que las cotas dirección estén muy cerradas, pero quizás sí interviene que estés situado relativamente retrasado. De hecho la proporción del peso sobre la rueda delantera disminuye desde el 51,3% con el depósito lleno a un 48% cuando te subes. En cualquier caso, a baja velocidad parece una 125 cc, aunque obviamente poco tenga que ver con una de ellas.

Multifacética

Sin embargo, esta ligereza solo es la primera sorpresa de otras muchas. La Kawasaki Z H2 funciona como una moto llamémosla normal, si quieres. No tienes más que abrir con suavidad del acelerador, y esa respuesta recibirás. Ya no hay golpes ni brusquedades, en este sentido el trabajo es impecable. Cuando salgas a terrenos descubiertos y quieras ver de qué pasta está realmente hecha la Kawasaki, esta sensación de control se va a mantener en lo que respecta al acelerador.

Kawasaki Z H2, prueba en profundidad

La Kawasaki Z H2 sorprende por su agilidad

Un punto a comentar es la ausencia de amortiguador de dirección. Parece claro que el que la dirección no tenga ningún freno favorece la manejabilidad en los giros cerrados, pero tiene su contrapunto en una moto en la que si quieres puedes hacer que su potencia se desboque. Antes de pasar a los trazados amplios y las velocidades siderales en las que un carenado nunca viene mal, puedes probar en lugares más retorcidos. La verdad es que llegar hasta ellos es una delicia porque el motor no vibra absolutamente nada, el acelerador es suave y no necesitas emplear el embrague con el asistente en ambas direcciones, aunque es el mismo de toda la serie, y a bajo régimen o con poca carga de gas es algo brusco.

La ausencia de amortiguador de dirección se traduce en que la rueda delanter se agita en aceleraciones fuertes

Entre curvas, la moto sigue siendo muy ágil, la horquilla funciona muy bien y además puedes regularla con facilidad, de manera que en las frenadas tienes todo bajo control. La agilidad se mantiene y entras con facilidad en las curvas. Se nota el peso, los 240 kg llena plantean ciertas inercias, pero no estamos hablando de una superdeportiva en estos términos. La baja posición del asiento y el control del manillar te permiten siempre mantener la trazada en el interior de la curva, pero si no la tratas con una cierta suavidad al abrir el acelerador enseguida notarás que la dirección se aligera. La posición carga el tren trasero, que está bastante apoyado, y no puede regularse en compresión, y en las aceleraciones fuertes desde baja velocidad y en marchas cortas la dirección se agita porque la rueda delantera deja de tener suficiente presión contra el asfalto. La ausencia del amortiguador que tan bien sienta a baja velocidad muestra su segunda cara.

Kawasaki Z H2, prueba en profundidad

Disponible en tres decoraciones: verde/negro, rojo/negro y gris/negro

Afortunadamente no es algo que ocurra en más situaciones, porque la dirección en curvas medias y rápidas va bien sujeta, aunque en una moto sin carenado, todo ese aire que impacta a alta velocidad contra el cuerpo y los brazos acaba teniendo una mínima repercusión en el manillar. En trazados amplios, donde la parte trasera no recibe tanta carga de golpe, la suspensión se adapta bien. También se puede jugar con la precarga, pero la verdad es que no es sencillo operar con ella.

Motor infinito

Está claro que la clave de la Kawasaki Z H2, al igual que la del resto de la serie es su motor, y más concretamente su sistema de sobrealimentación. El compresor mecánico dispone de un complejo sistema de transmisión desde el cigüeñal, que incluye un tren epicicloidal en el último tramo. Jugando con él puedes sacar la potencia que desees, 300 CV en el caso de la versión más potente, pero en la naked, esos 200 CV, que ya son, los puede proporcionar con una total relajación. El par máximo es brutal, más allá de los 130 Nm, pero lo mejor es que desde las 4.000 rpm ya tiene a tu disposición más de 100 Nm, y la curva no tiene la menor inflexión, simplemente sube hasta las 8.500 rpm y luego baja suavemente para acabar con unos 110 Nm disponibles.

Kawasaki Z H2, prueba en profundidad

Pese a su poderoso motor, la precisión de la respuesta otorga el control al piloto

Esta gráfica que ves en el banco, también la sientes en tu relación con el acelerador. La conexión entre él y la rueda es inmediata, pero no es brusca. Dependiendo de lo que gires el puño, así responderá, pero con todas las asistencias electrónicas que tienes a tu disposición nunca te vas a sentir amedrentado, bueno, intenta mejorar tu tiempo en los 400 m, y tendrás que sujetarte bien tú, y el manillar. En una moto como la ZH2 nunca puedes dejar de tener presente sus prestaciones, es muy divertido acelerar y comprobar cómo la moto aumenta instantáneamente de velocidad, pero eso supone también que en lugares públicos vas a alcanzar cifras estratosféricas en un santiamén. Procura que no haya otros vehículos cerca, porque más que chicanes móviles se convierten en muros estáticos.

Es muy divertido disfrutar de este motor, pero será a costa de lo que beba

Estas prestaciones de ensueño tienen su contraprestación en el consumo. Es muy divertido disfrutar de este motor, pero será a costa de lo que beba. En el cuadro de instrumentos tienes un indicador del consumo medio, y en determinadas condiciones puedes comprobar que la cifra que muestra sube de los ocho litros. Haciendo un uso más variado lo reducirás, pero poco sentido tiene esta moto para ir de paseo. Eso no significa que no lo puedas hacer, porque la Z H2 tiene todas esas caras y realmente es una moto muy cómoda para desplazarte, sin vibraciones, compacta y ágil. El pequeño carenado del faro se complementa con una cúpula diminuta para proteger los relojes, y la protección del cuerpo se ve asistida por un depósito muy alto, pero no puedes olvidar que es una naked, y que además puedes llevarla a más de 270 km/h. No hay cuello que resista eso más allá de unos segundos.

Kawasaki Z H2, prueba en profundidad

Horquilla Showa BPF y frenos Brembo, delante, y Nissin, detrás

Al final, te encuentras con una moto con la que te sientes a gusto. Si inicialmente hubieses podido tener un cierto recelo sobre el sentido de 200 CV con compresor, que son más que 200 CV sin él, porque el compresor empuja en toda a banda de régimen, en una moto naked, una buena toma de contacto acabará por eliminarlos. La Z H2 no es una moto barata, pero con las cifras que actualmente se manejan hoy en día en los modelos de esta categoría, los 17.450 € en promoción con descuento de 1.000 € que cuesta la versión más barata, totalmente negra, hacen que el coste por caballo sea inferior a lo habitual. No hay muchas motos con esa cifra de potencia, básicamente las de la categoría superbike, y aún menos naked, que jueguen con ella, y todas están por encima de esa cifra.

El mundo de los motores sobrealimentados es muy amplio en las cuatro ruedas, no solo en los de ciclo Diesel, donde los turbocompresores están universalizados, sino también en muchos de gasolina. En las motos le cabe el honor a Kawasaki de haber sido la primera firma en poner en el mercado una moto con esta ayuda que realmente funciona bien, y realmente la experiencia que ha ido adquiriendo con los sucesivos modelos ha llevado a esta Z H2 a convertirse en una moto excepcional por su equilibrio. Aleja tus temores, con ella lo tienes todo, solo depende de ti que muestre cada uno de sus múltiples caracteres.

Conclusión

¿Cuál es el equilibrio entre la pasión y la razón, cuál la respuesta a la pregunta de nuestra portada? La Kawasaki Z H2 es una genialidad o la locura de un fabricante que pone en las tiendas una moto sin carenado de 200 CV con las prestaciones de una superbike. Para empezar a contestar habría que ampliar la cuestión a otras motos, porque los italianos ya han roto esa barrera y la potencia se encamina hacia quién sabe dónde, pero independiente de que hablemos de 200 CV o de 220 CV, está claro que esas cifras se convierten al instante en velocidades máximas que en una moto desnuda empiezan a flirtear con los 300 km/h, algo difícil de administrar para quien se encuentre encima de ellas. Teniendo esto claro, también hay que señalar que estas cifras no necesariamente tienen que utilizarse siempre. Disponer de 200 CV a alto régimen también supone en la Kawasaki tener 100 CV a 6.000 rpm, y ganas 20 CV extra cada 1.000 rpm, así que puedes administrar como quieras el inmenso potencial de la moto.

Lo bueno de la Kawasaki es que une sus recursos a una perfecta dosificación

Lo bueno de la Kawasaki es que une sus recursos a una perfecta dosificación, que hace que dejes de pensar en ella como una bestia nada más conocerla. Suma a esto un comportamiento a baja velocidad excelente, una agilidad que no te imaginabas y el confort de marcha de un motor sin ninguna vibración. El resultado es una moto realmente utilizable más allá de lo evidente, que es para disfrutar de ella en conducción deportiva. ¿Lo tienes todo entonces? Casi, porque como siempre hay balances que se tienen que mantener, y si desplazas el peso a un lado, descargas el otro.

Kawasaki Z H2, prueba en profundidad

El precio de la Z H2 va desde los 18.099 €, del acabado en verde, a los 17.450 €, la gris

La impresionante agilidad inicial se mantiene siempre, lo que en ocasiones al abrir el acelerador con ganas ocasiona que el frontal se aligere, la carga en el tren trasero y la ausencia del amortiguador de dirección son las causas sospechosas. Esas prestaciones vienen acompañadas con un consumo mayor de lo habitual, aunque con las distancias que vamos a recorrer un par de euros no van a ser un freno. La mayoría concluirá que esta moto está muy por encima de sus necesidades, pero siempre habrá un grupo que querrá más, para el que las sensaciones y las emociones superan el resto de las consideraciones, y para los que estas motos, y la Kawasaki Z H2 en especial son la respuesta a sus sueños.

Mediciones Motocicclismo

El gran problema de los motores comprimidos es lograr que un gran rendimiento en la parte superior no lleve aparejado un comportamiento brusco o una gran diferencia entre diferentes zonas de régimen. Las curvas de la Kawasaki Z H2 demuestran el excelente trabajo de sus ingenieros, que han logrado un motor de funcionamiento totalmente regular. No hay ningún bache en la curva de par como es habitual siempre a determinados regímenes en los motores atmosféricos de cualquier tipo, y esta linealidad proporciona a la curva de potencia un trazado casi recto, rematado con casi 2.000 rpm de estabilidad de su cifra máxima.

Kawasaki Z H2, prueba en profundidad

Mediciones Motociclismo

Técnica

El motor de cuatro cilindros en línea tiene diferencias respecto a los de admisión atmosférica, como pistones y cámaras de combustión reforzadas, además del sistema de lubricación. La caja de aire es metálica, con la entrada del gas situada por la parte trasera desde el compresor y una geometría diferente a la habitual en los motores atmosféricos. El chasis multutubular de acero tiene diferencias con respecto a los del resto de los modelos de la serie H2, pero sigue permitiendo una buena refrigeración del motor y es estrecho.

Kawasaki Z H2, prueba en profundidad

Motor de cuatro cilindros en línea y 998 cc

La horquilla invertida delantera es una Showa totalmente regulable con la que únicamente giran los elementos anclados a la rueda, el manillar y el cuadro de relojes. El compresor mecánico centrífugo tiene un rotor con alabes en dos etapas, gira a más de 100.000 rpm y se ha calibrado para que el motor de la Z H2 desarrolle 200 CV. El basculante de aluminio es de doble brazo, con una suspensión con el amortiguador colocado en posición casi vertical y accionado por bieletas y regulación sólo en extensión.

Usuario

En una moto con la Kawasaki Z H2, con un motor tan diferente a uno convencional, incluso a los más aficionados al “hágaselo usted mismo" se les plantea la duda sobre si enfrentarse a su mantenimiento. Más allá del compresor, se trata de una moto bastante simple, sin grandes complicaciones en su equipamiento, aunque con una electrónica muy elaborada. Es la esencia de esta Z H2, combinar la tecnología más exquisita con una gran sencillez. Más allá de las revisiones habituales de transmisión, frenos o neumáticos, el trabajo habitual del usuario de esta moto es aprender a trabajar con la piña izquierda y las diferentes opciones electrónicas disponibles, que no son precisamente pocas.

Kawasaki Z H2, prueba en profundidad

El cuadro ofrece dos modos de visualización que también afectan al color de fondo

El cuadro tiene dos visualizaciones diferentes, que además cambian en su fondo dependiendo de la luz ambiente, en ambas se muestra el ángulo de inclinación de la moto en cada momento, pero tienes opción para conocer la fuerza de frenado, distribución de pesos o presión del compresor.

Fotos: Juan Sanz. Colaboran: Marcos Blanco y Manolo López Villaseñor.

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